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Alvaro Mejía, con los colores del equipo Motorola. [REUTERS]
Doctor Álvaro Mejia
CICLISMO

Doctor Álvaro Mejia

El colombiano que acabó cuarto en el Tour de 1993 y en el Mundial de 1991 es ahora médico en su país

BENITO URRABURU

Jueves, 15 de noviembre 2007, 10:34

SAN SEBASTIÁN. DV. «¿Se acuerda usted de Álvaro Mejía?». La pregunta nos la hizo Héctor Urrego, el periodista estrella del ciclismo colombiano desde hace dos décadas durante la disputa de los Campeonatos del Mundo de Sttutgart.

«Por supuesto que me acuerdo» le respondí. «Pues aquí le presento al doctor Álvaro Mejía», nos dijo el colega colombiano. El médico de la selección colombiana en los convulsos mundiales de Sttutgart fue el antiguo corredor que logró sus mejores éxitos con el maillot del Motorola, la formación americana en la que corrió posteriormente Lance Armstrong y que sería el embrión del Discovery Channel.

«1995 fue mi última temporada como corredor profesional. Padecí problemas físicos y lo tuve que dejar. Luego, volví en 1997 en un equipo colombiano, Ecopetrol, pero no era lo mismo y lo dejé definitivamente», nos explicó uno de los escarabajos (escaladores) colombianos con más clase que ha dado el ciclismo de aquel país.

Como ciclista siempre dio la impresión de que podía conseguir más triunfos, de mayor nivel, que los que logró.

Un año después, en 1998, decidió embarcarse en una aventura: estudiar Medicina. «Comencé a estudiar Medicina en Manizales, cerca de Pereira. Tardé siete años en terminar la carrera, en conseguir el título», nos explicó Mejía.

Vive y ejerce su profesión en Santa Rosa de Cabal. Tiene 38 años y hasta que de dedicó a la bicicleta como profesional siempre había estudiado: «Me gustaba la medicina. Cuando estaba a punto de entrar en la Universidad me ofrecieron ser profesional del ciclismo y lo dejé, pero siempre te queda la ilusión de volver a retomar un día los libros».

Esfuerzo doble

Comenzó a correr en el Almacenes Joyería Felipe. Luego pasó al Postobón, siempre en aficionados, hasta que lo fichó el Motorola, con el que corrió cuatro años: «Terminé cuarto en el Tour de Francia y también fui cuarto en el mundial de Sttutgart. Fueron mis mejores logros».

Coincidió en Alemania con su director de aquella época, Hennie Kuiper. Volver a estudiar no fue fácil: «Había perdido el hábito de coger los libros. Fue duro al principio pero, como me gustaba, cada vez lo llevé mejor. Tuve que hacer un esfuerzo doble. La mayoría de los estudiantes eran más jóvenes que yo. Tenía que dedicarle prácticamente todo el día. Han sido diez años los que he empleado en formarme como doctor».

Cuando terminó la carrera comenzó a trabajar con «con ciclistas jóvenes en Colombia. No llevo mucho tiempo porque acabé la carrera hace dos años, pero me gustaría seguir vinculado a este mundo».

Se convirtió en universitario. Bastante conocido en su país, el ciclismo volvió a llamarle: «Me pidieron venir con el equipo de Colombia a los mundiales y no me pude negar. El ciclismo me sigue gustando mucho. ¿Médico de equipo? No lo descarto, aunque el momento no es muy bueno. Los médicos de equipo han estado muy maltratados ultimamente».

Como ciclista estuvo nueve años en el mundo profesional. Lo tuvo que dejar en 1995 cuando se vio obligado a retirarse de la Vuelta a España debido a una lesión. Estuvo dos años parado y volvió a correr en 1997 en el equipo Ecopetrol. Fue el mejor joven en el Tour de Francia de 1991.

«Sigo andando en bicicleta lo que puedo, aunque el trabajo me lleva mucho tiempo. Me he encontrado un ciclismo muy diferente al que dejé. Cuando estaba estudiando lo seguía por la Prensa, por internet. En Colombia ha habido unos años en los que el nivel ha bajado, pero ahora hay jóvenes con posibilidades. La clave es poder competir en Europa. Si no te enfrentas a los mejores, nunca sabes dónde puedes llegar», nos explicó Álvaro. No sería extraño verle en algún proyecto de cierto nivel que se pueda montar en Colombia. El caso de Álvaro Mejía es el segundo que uno conoce en el mundo del ciclismo profesional de corredor reconvertirdo en médico. Sólo Eduardo González Salvador y él han sido profesionales y han acabado como médicos. Compaginar una carrera deportiva al máximo nivel y estudiar posteriormente Medicina resulta muy complicado. Los dos lo lograron.

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