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NEREA AZURMENDI
Jueves, 14 de febrero 2008, 09:27
BERGARA. DV. El presidente de Euskaltzaindia, Andrés Urrutia, y el representante de la Fundación Torre Olaso, José Luis Elkoro, rubricaron ayer en Bergara, mediante la firma del correspondiente convenio de colaboración, la cesión a Euskaltzaindia del valioso fondo bibliográfico y archivístico del escritor y político bergarés Telesforo de Monzón (Bergara, 1904-Bayona, 1981). Aunque consta de materiales muy diversos, la auténtica joya del fondo es la biblioteca del vascólogo francés Georges Lacombe, adquirida en su día por Monzón, que contiene entre otras muchas piezas de gran valor dos ejemplares de la primera edición del Nuevo Testamento traducido al euskera por Leizarraga y editado en La Rochelle en 1571 o uno de los escasos ejemplares de la primera edición del Guero de Pedro de Axular, editado en Burdeos en 1643.
La firma tuvo lugar en la Torre Olaso, propiedad de la familia Monzón desde el siglo XVI, que ha acogido el fondo desde que fue trasladado de San Juan de Luz a Bergara a mediados de la década de los noventa. Ya antes, en 1982, los hermanos de Telesforo de Monzón, María Dolores e Isidro, y su viuda María Josefa Ganuza habían creado la Fundación Torre Oaso, que tenía como objetivo, en palabras de José Luis Elkoro, «poner el fondo a disposición del pueblo».
Aunque la colaboración entre la Fundación y la Academia de la Lengua Vasca en la gestión del fondo ha sido muy estrecha desde hace más de veinte años-de hecho, gran parte del mismo ya está digitalizado e incorporado al catálogo de la Biblioteca Azkue de Euskaltzaindia-, Elkoro reconoció que la Fundación carece de medios para garantizar la conservación y la difusión de la valiosa biblioteca, por lo que el acuerdo firmado ayer establece el traslado de los materiales a la sede de Euskaltzaindia, que en adelante asumirá las tareas de catalogación, conservación y difusión de los mismos. De es modo, se pondrán a disposición de los investigadores ejemplares que hasta la fecha no habían salido de los límites de lo que sigue siendo, en cualquier caso, una bilioteca de titularidad privada.
Por una onza de oro
El responsable de la Biblioteca Azkue, Pruden Gartzia, compartió con Andrés Urrutia y José Luis Elkoro la satisfacción por el desenlace de años de colaboración, pero también destacó el «compromiso» que supone incorporar a la biblitoeca una de las colecciones privadas más ricas en lo que respecta a libros antiguos en euskera y sobre el euskera. Los representantes de Euskaltzaindia indicaron que han preparado un plan de tres años para poner el fondo -algunos de cuyos ejemplares necesitan ser restaurados- «en condiciones que garanticen su conservación a largo plazo». Se seguirá avanzando también en los trabajos de catalogación y digitalización, de modo que sean compatibles la conservación de los materiales y su consulta y utilización por medio de nuevos soportes virtuales.
El material que en adelante custodiará Euskaltzaindia incluye dos importantes archivos: el de Georges Lacombe y el archivo Olaso, que contiene siglos de historia de algunas de las familias más relevantes de Gipuzkoa, «muy vinculadas siempre a la cultura», como recordó José Luis Elkoro.
No obstante, se impone al resto de los documentos la biblioteca que completó el escritor, lingüista y vascólogo francés Georges Lacombe, nacido en el Ortez, en el seno de una familia vasca, en 1879. Estrecho colaborador de Julio Urquijo, cofundador de la RIEV y, a partir de 1921, miembro de número de Euskaltzaindia, cuando murió en París en 1947 dejó tras de sí una imponente biblioteca en la que destacaba la sección vasca, aunque también debía de contar con una notable sección erótica de cuyo destino final no se tiene noticia.
El modo en que la biblioteca de Lacombe llegó a manos de Monzón está también abierto a las hipótesis. Monzón, Consejero de Cultura del Gobierno Vasco en el exilio en París desde 1946, recibió al parecer a principios de los años cincuenta el encargo de comprar a la hermana de Lacombe la biblioteca vasca del lingüista. Monzón financió con sus propios medios -se dice que gracias a la venta de un caserío de su esposa- una operación que se cerró con el pago de una onza de oro. Se hizo a cambio con una colección integrada por cerca de 2.000 libros, entre los que se encuentran, además de los ya citados, el único ejemplar conocido de un catecismo en vizcaíno de 1660; un curioso diccionario trilingüe para comerciantes de 1684; primeras ediciones, del siglo XVII, de obras de Poza, Oihenart o Joanes Etxeberri; el Tableau de l'inconstance del inquisidor Lancre, de 1613... Y otras muchas piezas únicas que han salido finalmente de la oscuridad.
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