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MAITANE OLAIZOLA
Martes, 20 de mayo 2008, 05:49
IRUN. DV. «Preocupadas y llenas de incertidumbre». Así se sienten Juli, Mari Carmen y Ufe, que están al frente de los comercios ubicados en la visera, cuando ven que el tiempo pasa y no saben qué futuro espera a sus respectivos negocios. Las obras de reordenación del ámbito de San Juan Etxeandia están avanzando con el desarrollo, en la actualidad, de las futuras oficinas municipales en el solar de la antigua La Salle San Marcial, y tarde o temprano, la visera tendrá que desaparecer y con ella sus locales.
Nos encontramos ante una de las operaciones urbanísticas más complejas e importantes de la ciudad en los últimos años. Ellas lo saben y la aceptan. «Sabemos que estas obras son muy necesarias y que hay que llevarlas a cabo sin ninguna duda, pero a día de hoy no sabemos qué va a ocurrir con nuestros negocios y es normal que eso nos angustie. Estamos muy preocupadas», opinan.
Entre 22 y 37 años
El espacio que ocupan en la actualidad es de propiedad municipal, por lo que tienen firmado un contrato de alquiler con el Ayuntamiento que les da derecho a hacer uso de los establecimientos. El negocio más joven abrió sus puertas hace 22 años; el más antiguo, 37. «Es toda una vida. Están en juego nuestros puestos de trabajo y a estas alturas es difícil poder dedicarnos ya a otra cosa», dicen.
Para ellas «lo ideal» sería que pudiesen ocupar los equipamientos comerciales con los que contará el nuevo centro urbano. «Ésta es una muy buena ubicación y aunque nos quisieran llevar a otro lado, no sería lo mismo. No nos interesa continuar en otra zona de Irun, porque nadie garantiza de que vaya a funcionar el negocio allí», comentan.
Por el momento, tendrán que esperar a que llegue una posible solución, porque el proyecto de urbanización aún no está adjudicado, aunque el Ayuntamiento está trabajando en ello. «A través de Mugan --la Asociación de Comercio, Hostelería y Servicios de Irun-- solicitamos una entrevista con los responsables municipales para que nos explicasen qué iba a ocurrir con nosotras, y nos dijeron que todavía estaba todo por definir y que no nos podían dar una respuesta», aclaran.
Así lo confirmaba Tomás Maeztu, gerente de Mugan. «Hemos trasladado al Ayuntamiento en numerosas ocasiones la preocupación que sienten las comerciantes de la Visera sobre qué ocurrirá con ellas y le hemos propuesto que les dé la oportunidad de reubicarse en los futuros espacios de servicios que haya en la zona. Pero todavía no se ha decidido la urbanización definitiva del entorno, aunque está en trámites de realizarse, y no nos ha podido dar una respuesta», explica Maeztu.
De todos modos, el gerente de Mugan comenta que desde el Consistorio «se han comprometido a ponerse en contacto tanto con nosotros como con los comerciantes en cuanto tengan algo nuevo que decirnos, que estiman será hacia finales de año, cuando se apruebe el proyecto de urbanización».
Por eso, sólo queda esperar. «Cuando esperas una solución el tiempo se hace muy largo y más cuando está en juego nuestro puesto de trabajo», explican. «No queremos que nos regalen nada, simplemente queremos que nos dejen continuar cumpliendo con nuestro trabajo. Ya veremos qué pasa, pero creo que es de justicia que cuenten con nosotras después de tantos años ocupando este espacio».
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