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Jueves, 29 de enero 2009, 15:34
Las organizaciones médicas de atención primaria del País Vasco han exigido hoy una "reforma del sistema" sanitario que permita dedicar más tiempo a los pacientes y garantice "mayor respeto y coordinación" con los diferentes estamentos asistenciales.
Con este propósito, representantes de las principales asociaciones profesionales del sector han anunciado que a partir del próximo día 31 de enero dejarán de hacer diferentes "tareas burocráticas y administrativas", cuya realización en consulta consideran "innecesaria o inapropiada" y que llegan a consumir el 30% del tiempo de la atención al paciente.
Mónica García, de la Sociedad Vasca de Medicina Familiar y Comunitaria (Osatzen); Pedro Gorrotxategi, de la Sociedad Vasca de Pediatría de Atención Primaria (AVAP); Felipe Díez, de la Unión de Médicos de Atención Primaria (UMAP); y Juan Luis Uria, de la Asociación en Defensa de la Salud Pública (Osalde), han comparecido en rueda de prensa en Bilbao para exigir la modificación de un sistema en el que, según han dicho, la atención primaria es el "pariente pobre".
Modificaciones en Osakidetza
Estas organizaciones se dirigieron en el mes de octubre a la dirección de Osakidetza para reclamar una serie de modificaciones, sin que hasta el momento hayan obtenido respuesta.
Por eso, convencidos de la urgencia de la situación y de que las medidas (que ya se han implantado en otros sistemas sanitarios) cuentan con el respaldo legal necesario, a partir del 31 de enero se negarán a efectuar una serie de actuaciones como confeccionar los justificantes de asistencia "que por su carácter puramente administrativo deben hacerse fuera de la consulta" o los referidos a una enfermedad sufrida en tiempo pasado, "que son ilegales".
Tampoco facilitarán justificantes a los escolares menores, ya que entienden que son los padres o los tutores legales en su caso "los que deben asumir la justificación de la ausencia de las actividades habituales".
Exceso de burocracia
Se han referido también a los problemas que generan la petición de informes y certificados por parte de instituciones educativas, deportivas, guarderías, guarderías, residencias...
Los médicos sostienen que todo organismo que, por la razón que sea, precise que su personal tenga que cumplir unas determinadas condiciones físicas o de salud, "deberá asumir la organización de los controles necesarios" y no derivar la responsabilidad "hacia otras instituciones".
Han precisado que en la sanidad pública sólo está incluida la expedición de informes "sobre el estado de salud actual del paciente", pero en ningún caso "certificados de aptitud o ausencia de determinadas enfermedades, que supondrían diferentes pruebas complementarias".
Separación con la medicina privada
Los profesionales vascos rechazarán también tramitar la solicitud de pruebas a instancias de la medicina privada, "porque los dos ámbitos deben quedar claramente separados" y asumir sus respectivas responsabilidades.
Han exigido también la creación de canales eficaces de comunicación con la atención especializada que "favorezca la comunicación y la coordinación entre los profesionales".
Los profesionales de atención primaria han criticado que todavía no exista en la sanidad vasca una historia clínica unificada de acceso informático que pueda canalizar toda esta información.
Han considerado que las medidas que comenzarán a poner en marcha a partir del 31 de enero servirán para "acelerar el proceso de toma de decisiones, evitar atascos de información, estimular la iniciativa profesional y sacar el máximo rendimiento a la atención clínica".
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