

Secciones
Servicios
Destacamos
FELIX IBARGUTXI
Miércoles, 1 de abril 2009, 10:29
Hoy es el día del gran lanzamiento editorial de la nueva novela de Bernardo Atxaga, ambientada en el Congo belga de hace cien años, y que, en un tono de novela de aventuras, muestra las atrocidades que los europeos cometieron entre la población indígena. El escritor se encuentra desde ayer en Madrid presentando el libro, y nos atendió desde su hotel en la Gran Vía.
- Ha declarado que en este libro está usted más presente que en los anteriores.
- Ha sido una vuelta a los textos de la juventud. Para los lectores de Madrid, Barcelona y Andalucía este libro es una cosa extremadamente novedosa, porque para los madrileños yo he nacido como escritor con , es decir, con casi cuarenta años. No conocen ni la vanguardia en la que nos inscribimos anteriormente, ni los poemas un poco de humor que hice antes de ., ni aquel texto que se titulaba (Una lección sobre el avestruz).
- El Congo ha sido un paisaje literario bastante frecuente. Sabemos que a usted le impactó aquella frase del escritor Mark Twain, cuandio dijo que en el palacio real de Bruselas vivía «la peor alimaña que ha dado la Historia».
- Antes de Auschwitz, de la monstruosidad nazi, ocurrió la monstruosidad del Congo. Hubo voces de denuncia, como las de Mark Twain, la de Joseph Conrad (más metafórica) y la del creador del detective más famoso, Arthur Conan Doyle. Luego el Congo siguió en el paisaje literario gracias a Tarzán, a Tintín -hay un álbum que se tituló -... y quién no conoce el famoso encuentro entre Stanley y Livingstone, y la película ... Yo he escrito desde un punto de visto paródico, satírico; es decir, moral, pero nunca expresado como tal. Hoy nadie se atrevería a poner a una avenida el nombre de Adolf Hitler, pero esa otra monstruosidad del Congo ha pasado por encima de todas las denuncias y no ha sido reconocida por nosotros, por Europa. Los criminales de guerra no siempre pagan. El Congo es ahora un símbolo mucho más fuerte que el de la barbarie nazi, porque, si te fijas, hoy en día, del nazismo se habla sólo en plan de anécdotas, como la de aquél hombre que ayudó a salir del infierno a ciertas personas. Y creo que eso no beneficia a la memoria histórica.
-Y las monstruosidades de hoy en día nos dejan indiferentes.
- Los que han leído el libro coinciden: cuando se habla de cosas tan graves sobra el subrayado. Se expresa lo terrible mediante los silencios, el vacío. Yo no comento la barbaridad, no hago ningún juicio. Porque el discurso de denuncia ya no se escucha, no es audible. He contado la anécdota muchas veces: estando yo en la mili, en Madrid, un día en la calle me encontré con un grupo musical que cantaba en plan protesta contra el hambre en el mundo. Solamente yo me paré. La gente pasaba, no se paraba; ni oían al grupo, ni lo veían siquiera. En mi anterior libro, , usé un tono de denuncia. Nada más publicarlo, vi que debía cambiar, que ese modo de protesta explícita ya no resulta efectivo.
- ¿Nos puede destacar alguna reacción surgida tras la aparición del libro en euskera ?
- Me gustó la definición de un periodista, Mikel Bujanda, de Euskalerria Irratia, de Pamplona: «Es un bombón envenenado».
- La versión en euskera se publicó hace tres semanas. ¿En qué se diferencian aquella versión y la de castellano?
- El texto pasa de mis cuadernos de notas a la versión inicial en euskera, como si fuera un como la leche que se desparrama. El texto sale espontáneamente a partir de esas notas. Luego, esa primera versión ha de ser afinada, pero ya está todo en el testo: está el tono, están los personajes, está la narración. Cuando hago la versión en euskera, para mí es como si ya estuviera el libro acabado. Pero realmente no es así. Crees que la traduccion se va a hacer en dos semanas, pero luego se alarga hasta los cinco meses, porque la traductora ha visto que ciertas cosas no concuerdan y que hay que retocar también el original en euskera.
- La traductora, que es su esposa Asun Garikano, merece una mención aparte.
- Efectivamente. Me parece que sin ella no podría ser un escritor como el que soy, porque soy una rareza: soy un escritor que publica en dos lenguas prácticamente a la vez. Y eso no es un trabajo para una sola persona. En mi caso, Asun Garikano se convierte de hecho en la correctora de estilo, en la correctora narrativa por excelencia, porque te avisa de que hay párrafos que no han sido bien desarrollados.
- ¿Qué le parece el acuerdo entre el PSE y el PP para gobernar en Euskadi?
- Hay que acompañarse de palabras cuando se comienza un camino, lo que hoy se dice «una andadura». Así ha ocurrido con la palabra «cambio», que ha sido importada de la campaña de Obama en Estados Unidos. Ahora que el PSE va a ir junto con el Partido Popular, la palabra «cambio» resulta un poco sarcástica. Independientemente de la voluntad que pueda tener Patxi López, que sí querrá cambiar, no salen las cuentas. El buey derecho no le dejará trabajar al buey izquierdo, a ver cómo se maneja Patxi López con un buey tan rancio al lado. En cuanto se ha puesto a hablar Basagoiti, me recuerda la España de siempre, la nacional católica.
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Los libros vuelven a la Biblioteca Municipal de Santander
El Diario Montañés
La chica a la que despidieron cuatro veces en el primer mes de contrato
El Norte de Castilla
Publicidad
Publicidad
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.