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MITXEL EZQUIAGA
Viernes, 3 de abril 2009, 09:25
DV. Ha sido durante décadas el arquitecto por antonomasia del País Vasco, pero también uno de los profesionales que introdujo la arquitectura contemporánea en España, razón por la que recibió en 2004 la Medalla de Oro del Consejo Superior de los Arquitectos españoles. Luis Peña Ganchegui (Oñati, 1926) falleció anoche en su domicilio donostiarra tras una larga enfermedad: deja tras de sí una poderosa y larga obra así como el legado teórico más influyente en los profesionales de su oficio.
Fue un precursor, en algunos momentos incluso adelantado a su tiempo. El entorno del Peine del Viento, que realizó junto con Eduardo Chillida, es probablemente su obra más popular, pero su huella se expande por numerosos puntos de nuestra geografía. En el mismo San Sebastián construyó la Plaza de la Trinidad, las viviendas de Miraconcha, la sede de la Unión Farmacéutica en Igara o el hotel Amara Plaza. La torre de Vista Alegre en Zarautz o la rehabilitación del Palacio de Aramburu en Tolosa son otras de sus obras. En Barcelona firmó el parque de la España Industrial. En Vitoria, la Plaza de los Fueros, también de la mano de Chillida, que ahora va a ser recuperada tras un acuerdo firmado con el Ayuntamiento esta misma semana. Y entre sus últimos trabajos, desarrollados en colaboración con su hija Rocío Peña y su yerno Mario Sangalli, figuran el centro Bastero de Andoain o la reforma de la plaza de Pasai Donibane, premiada por el COAVN en 2007.
Pesar de sus discípulos
Peña Ganchegui siguió colaborando en el estudio familiar hasta prácticamente el final, aunque la enfermedad que sufría le iba limitando cada vez más. Había estado ingresado pero hace unos días volvió a su casa de Ategorrieta, en la falda de Ulía, donde también se encuentra su estudio y donde falleció anoche. La noticia de su muerte se fue divulgando entre sus colegas y amigos, que despidieron a Peña «como el padre profesional de todos nosotros». Algunos de sus discípulos, como Antón Pagola, presidente de los arquitectos guipuzcoanos hasta hace unos años, lamentaban emocionados su pérdida.
Peña fue figura decisiva en la creación de la Escuela de Arquitectura de la UPV en San Sebastián. Titulado en 1959 en Madrid, fue también profesor en la escuela de Barcelona. Estuvo implicado como protagonista en los movimientos culturales del último siglo. Amigo de Pío Baroja, Juan Benet o Rafael Moneo, colaboró con pensadores y artistas como Eduardo Chillida en múltiples proyectos.
La última entrevista
Hace un año y medio concedió a este periódico la que probablemente haya sido su última entrevista. Ya estaba enfermo, víctima de una sordera profunda y una fatiga que le impedían mantener una larga charla. La excusa de la charla eran los treinta años del Peine del Viento, efemérides que no gustaba a Peña «porque las obras se inauguran cuando empieza a pisarlas la gente y quedan en manos de los ciudadanos».
El arquitecto destacaba entonces esa urbanización de la Plaza del Tenis («como siempre la hemos llamado en el estudio») y las casas de Miraconcha como buenos ejemplos de su forma de entender la arquitectura. Luis Peña sabía ya entonces que su vida se iba apagando, y disfrutaba de relecturas como , de Proust, o las reflexiones de Philip Roth sobre la enfermedad «porque descubro cosas que me están resultando muy próximas».
El funeral se celebra hoy a las siete de la tarde en la iglesia Nuestra Señora de la Asunción de Mutriku.
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