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JUANMA VELASCO
Jueves, 7 de mayo 2009, 09:33
DV. El proceso de canonización de José María Arizmendiarreta viaja ya rumbo a Roma. El obispo de San Sebastián Juan María Uriarte cerró ayer con un homilía en San Sebastián la fase diocesana del proceso de canonización del sacerdote impulsor del movimiento cooperativista en Arrasate. La documentación y testimonios recabados fueron lacrados y caminan ya rumbo al Vaticano para ser examinados por la Congregación para la Causa de los Santos. La deseada canonización, no obstante, tendrá que esperar años.
Arizmendiarrieta (Markina 1915-Arrasate 1976) fue coadjutor de la parroquia de San Juan Bautista de Mondragón desde 1941. Desde allí, dedicó buena parte de su vida a encarnar en el mundo laboral los principios y criterios de la doctrina social de la iglesia. En aquella inmediata posguerra, con la ayuda de un grupo de colaboradores, creó primero una escuela -germen de la actual universidad de Mondragón- e impulsó, entre otras cosas, la creación de cooperativas de producción en las que trabajó la necesitada población mondragonesa. Hoy en día muchas de ellas forman parte del Grupo Mondragón.
En la sesión de ayer, presidida por una enorme imagen de Arizmendiarrieta, el obispo Uriarte ensalzó su figura, una «auténtica vida de compromiso, honesta y cristiana». Asimismo, destacó «su gran implicación en la tarea social» algo que no le hizo «nunca abandonar su ministerio sacerdotal». Además, Uriarte recordó que Arizmendiarreta eligió la opción de una vida austera hasta su muerte, a pesar de ser el impulsor de unas estructuras que posteriormente «crearon un mundo de riqueza y abundancia». Por último, el prelado agradeció el trabajo de la comisión postuladora. «Ojalá tengamos la alegría, al menos los más jóvenes, de verlo canonizado», explicó.
38 testimonios
El proceso de canonización comenzó en marzo de 2006, aunque se empezó a gestar diez años atrás, gracias al trabajo de un grupo de entusiastas de Arizmendiarreta, entre los que se encuentran los discípulos del sacerdote y fundadores del Grupo Mondragón José María Ormaetxea y Alfonso Gorroñogoitia. Sabedores de que el proceso de canonización iba a ser largo, los impulsores cedieron el papel protagonista a instituciones en las que el -así se le considera ya a Arizmendiarrieta por estar inmerso en un proceso de canonización- había tenidomás relevancia: Caja Laboral y Mondragon Unibertsitatea.
Solicitaron al obispo la apertura de la causa y se nombró a una postuladora: Carmen Pérez, de la Congregación de las Misioneras del Sagrado Corazón de Jesús y María, con sede en Donostia. La hermana se ha ocupado de coordinar la recopilación de documentación y testimonios de familiares, amigos y colaboradores, que durante tres años han pasado delante del tribunal eclesiástico formado al efecto por los sacerdotes Pedro María Garín, Juan María Echeverría y José Antonio Osteriz. «En total han sido 38 testimonios. La primera fue su hermana María Arizmendiarreta. Todos, salvo uno de ellos, le conocieron en vida», explica Pérez.
Junto a los testimonios, «se ha realizado una recolección de documentos de su vida, una selección de sus escritos, «como cartas manuscritas y otros datos de interés para la causa». Con los testimonios y la documentación se ha preparado un informe de 2.500 páginas que ayer fue clausurado por el obispo.
Largo camino al altar
La fase terminada ayer es sólo la primera de un proceso que puede «alargarse durante décadas». Tras la ceremonia de ayer, la propia Carmen Pérez será la encargada de llevar dos copias del informe al Vaticano. «A partir de ahora entra en la 'fase de Roma'. Todo ese material seleccionado será objeto de estudio y se realizará un , un resumen de 900 páginas del informe de 2.500», añade Pérez.
Los teólogos de la Congregación para la Causa de los Santos examinarán ese y «determinarán si Arizmendiarrieta ha cumplido las virtudes destacadas para ser considerado 'venerable'», segundo de los cuatro pasos en el proceso de canonización.
«Si se constata un milagro, se le considerará beato; y si hay un segundo milagro, será entonces santo», explica la hermana Pérez. No obstante, de momento no «se conocen milagros» de Arizmendiarrieta. Eso sí, «si se conociera alguno, el proceso se agilizaría», señala la postuladora.
«Signos favorables»
El relevo como postulador lo retomará a partir de ahora el padre carmelita navarro Ildefonso Moriones, que se ocupará del seguimiento del proceso en su fase romana. Según la hasta ahora postuladora, en los testimonios no ha habido «sorpresas» y hasta que se haga público «no se puede desvelar su contenido».
Pérez vive con «esperanza» el proceso abierto porque hay «signos que pueden ser favorables». Este trabajo le ha servido para «descubrir» la figura de Arizmendiarrieta y entender cómo en «un momento de su historia fue sensible a las realidades históricas».
El camino a los altares de Arizmendiarrieta no ha hecho más que comenzar. Como dice Ormaetxea, discípulo de Arizmendiarrieta, la de «José María es un modelo de santidad atípica. No es un fundador de una orden religiosa, ni un dignatario de la Iglesia. Es un sacerdote que colmó su vida ejemplar entregándose a Dios a través de su dedicación plena a los demás».
jmvelasco@diariovasco.com
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