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BENITO URRABURU
Sábado, 23 de mayo 2009, 04:17
Se ha ido una Federación Española y ha llegado otra. Se han ido unos patrocinadores y no ha llegado ninguno nuevo. Se ha marginado a unos ciclistas y han aparecido algunos nombres que convierten en brillante el escaparate de nuestro ciclismo, lo que sirve para ocultar en parte una realidad más dolorosa, acrecentada por la situación del mercado publicitario.
Hay una relación, importante, entre la Operación Puerto y lo que le ha llegado a nuestro ciclismo después. Hubo un motivo para que en el que se había convertido este deporte pasase a ser un erial. Muchas firmas comerciales se asustaron, las organizaciones de carreras se resintieron, la televisión comenzó a desaparecer...
Quienes decían que ayudaban a este deporte lo hacían con la boca pequeña, para justificar sus sueldos, sus cargos. La realidad se empeñaba, y se empeña, en demostrar lo contrario.
Es cierto que la capacidad de regeneración de este deporte siempre ha resultado llamativa. El ciclismo le gusta a mucha gente, pero a cada uno nos gusta nuestro ciclismo. El bien general ya es otra cosa. Sucede lo mismo en otros deportes, en la política, en todo. La visión general se queda atascada por la particular.
Ver los papeles de la Operación Puerto, lo que se dijo en su momento, produce risa, sonrojo, si no fuese por la situación a la que nos ha llevado todo aquello. Las cosas se hicieron mal y ya que no se pudo sancionar -no había positivos en ninguna carrera, nada a lo que agarrarse legalmente-, se utilizaron la mezquindad, la calumnia, la difamación... Ya saben, siempre queda algo, algo habrán hecho.
Si alguien quiere hablar de pruebas concretas, de nombres, es muy sencillo. Basta con ver las imágenes televisivas, las fotos iniciales. Son ilustrativas.
No es un aniversario para recordar, no resulta agradable, pero tampoco conviene olvidarlo, porque, entre otras razones, la Operación Puerto continúa abierta, a la búsqueda de no se sabe bien qué, puesto que todo parece estar atado y bien atado, con nudos que nadie ha desenredado, con abogados de por medio, con muchas partes que sólo buscan dinero, o cierta tranquilidad.
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