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PPLL
Martes, 7 de julio 2009, 05:07
DV. El popular alpinista ordiziarra a punto estuvo de cosechar su quinto ochomil el año pasado, y aunque superó la cota de esta altitud, los 8 kilómetros de altura sobre el nivel del mar, no hizo cima en el Makalu (8.463m), éxito que sólo una sucesión de desgracias, es decir, de auténtica mala suerte, se lo arrebató.
Para colmo de males, Pedro García regresaba con congelaciones, de segundo grado, en tres dedos del pie izquierdo y, de primero, en uno del derecho. Seria lesión que le hizo revivir un percance similar sufrido el año 2003 en su ascenso al Komunismo.
El alpinista urdiña reconocía, que bien mirado, hasta entonces había tenido suerte porque tras su etapa andina, donde debutó, hace más de 15 años, en las cimas de 6.000 metros (Chimborazo, Cotopaxi, etc), para pasar a los sietemiles del Asia central; Rorsenesraya (7.100), Kantegry (7000), Pobeda (7.439), Pico Lenin (7.164), Pico Komunismo (7.495)... llevaba un ochomil por año; Shisha Pangma (8.045) en 2004, Cho Oyu (8.201), en su segunda visita de 2005, Gasherbrum II (8.035m) en 2006 y Broad Peak (8.040 m) en 2007.
Llega el ejercicio deportivo de 2009 y toda esta serie de circunstancias, y alguna más, le han animado a volver a sus orígenes y al reencuentro con las primeras grandes cimas, y afrontar en el curriculum de su palmarés como gran montañero, un año, diríamos que sabático, eso sí, sin perder de vista al Himalaya.
Así las cosas, el próximo día 25, festividad de Santiago, en plenas fiestas patronales, Pedro García sale para Madrid para volar al día siguiente a La Paz (Bolivia), desde donde afrontar 6 cimas de la gran cordillera andina, para lo que dispone de un mes.
«Los Andes, no son el Himalaya», apunta Pedro García, «pero tienen su importancia. Además, estamos hablando de alpinismo. Para superar la cota de los 6.000 metros tienes que ir preparado», destaca.
Con su pareja
«Considero -relata-, que este año tocaba hacer algo diferente y los Andes bolivianos representan una buena opción, experiencia que afronto con mi pareja, Maider. Hemos hecho una buena preparación y, por ejemplo, hemos subido al Toubkal (4.167m), el techo del Atlas marroquí. En Bolivia, acaba de dar comienzo el invierno, si bien es una estación bastante estable».
«A grandes rasgos, la agenda que nos hemos marcado, una vez de llegar a La Paz, comienza por comprar comida. Aquí no procede venir de casa con 30 kilos de viandas. En líneas generales llevas la mitad de equipo que al Himalaya», apunta.
En este país, enclavado en el centro del continente suramericano, la cordillera de los Andes aparece por el norte y se bifurca en dos cadenas paralelas, la cordillera Occidental y la cordillera Real.
Seis cimas andinas
«Nuestros primeros pasos se dirigen hacia el macizo del Condoriri, que se encuentra a unos 60 km de la Paz y es uno de los más visitados de toda la Cordillera Real. Ideal para realizar ascensiones de todo tipo, el circo del Condoriri consta de 13 picos principales de más de 5.000m. Tenemos pensado dedicar los primeros 10 días a hacernos a la altura; es decir a la aclimatación. A partir de ahí, nuestro primer reto se centra en ascender al Alpamayo, de 5.350, ascenso y regreso que pretendemos hacer en torno a 9 horas», explica.
«Y ya en este macizo, nuestro propósito continúa poniendo la vista en llegar a lo más alto de la Pirámide blanca, al techo del pico llamado, Ilusión, y ascender al propio Condoriri. Vuelta a La Paz para afrontar dos seismiles, para lo que en ambos casos pondremos un campamento sobre los 5.400m, para estar un día en altura, desde donde atacar la cima», afirma.
«La primera cumbre que abordaremos, si todo discurre según lo previsto, será el Huayna Potosí (6.030m), para concluir subiendo al volcán Illimani (6.458m), la estampa internacional o imagen de referencia, de la capital boliviana. Se trata de cumbres nevadas, con diferentes glaciares, donde hay muchas grietas, lo que te obliga a recurrir a los granpones y al piolet, pero asequibles para quien tiene experiencia».
«Me encuentro muy bien», concluye Pedro García, «las congelaciones es algo totalmente olvidado y por supuesto voy a los Andes con la vista puesta en el Himalaya, que vuelve a mi agenda para 2010, es decir, para el año que viene».
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