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TOUR DE FRANCIA

El inquilino inglés

Si hay un corredor cuya posición en la general llama la atención ese es Bradley Wiggins, el inquilino inglés que se ha asentado en los primeros lugares después de diez días de carrera, con los Pirineos de por medio.

PPLL

Miércoles, 15 de julio 2009, 17:09

ISSOUDUN. DV. Si hay un corredor cuya posición en la general llama la atención ese es Bradley Wiggins, el inquilino inglés que se ha asentado en los primeros lugares después de diez días de carrera, con los Pirineos de por medio. Hay muchas cosas que sorprenden de este ciclista que nació en Gante (Bélgica), lo que parecía predestinarle hacia el mundo de la pista, entre otras razones porque es hijo de un antiguo pistard, Gary Wiggins, que terminó sus días en Australia y que se iba moviendo por el circuito de los Seis Días. Tiene desde pequeño la nacionalidad inglesa. Su padres se separaron y se fue a vivir con su madre a Inglaterra, donde comenzó a correr hasta ir a parar a Manchester, al centro de pista que tiene la federación inglesa en esa ciudad. Wiggins, con 29 años de edad, obtuvo muy pronto el triunfo como persecucionista. Ha sido oro en los Campeonatos del Mundo de Palma de Mallorca y Manchester, en 2007 y 2008; oro en los mundiales de Manchester en americana, junto a Mark Cavendish; campeón olímpico en los Juegos Olímpicos de Atenas en persecución individual y en persecución por equipos; campeón olímpico en Pekín en persecución y individual y por equipos. La medalla de oro de Atenas le llevó a conocer un periodo de turbulencias personales que a punto estuvo de costarle no sólo su carrera profesional, sino también su vida. Terminó en manos de uno de los más prestigioso sicólogos deportivos de Inglaterra, Steve Peeters, que le sacó a flote, le devolvió a los entrenamientos y consiguió que no se perdiese a nivel personal. Con 1,89 de estatura y 76 kilos de peso, Wiggins ha conseguido una bonita colección de medallas. Su preparador es el mismo en pista que en carretera, Matt Parker: «Yo sabía que tenía una cosa importante en el ciclismo, la recuperación, por lo que era cuestión de bajar peso, sin perder fuerza. En la pista hace falta músculo, en la carretera, no. Tenía que conseguir un equilibrio que he logrado», dice Wiggins. Prueba en los Dolomitas El nutricionista de la federación inglesa le marcó un régimen alimenticio que ha seguido hasta el final. Desde 2007 ha perdido ocho kilos. Los dos últimos los ha bajado después del Giro de Italia: «En los Dolomitas me di cuenta de que podía ir bien en montaña. No forcé mucho, pensando en el Tour». Su actuación está llamando la atención, y levantando suspicacias, que él mismo ha acallado. «Cuando los hermanos Schleck me vieron a su lado en Arcalís pusieron cara de sorpresa». Respecto a su cambio físico ha sido muy claro: «Sé que hay comentarios, pero yo no soy ni Schumacher, ni Kohl». Lo más curioso es que perfectamente podía no haber vuelto a correr el Tour. En 2007 estaba en el equipo Cofidis cuando surgió el positivo del italiano Moreni, que obligó a todo el equipo a dejar la carrera. «Pensé en no volver más al Tour, pero el año pasado, cuando estaba preparando los Juegos Olímpicos vi la carrera por televisión, comprobé que Christian Vande Velde lo estaba haciendo bien y sé qué tipo de corredor es. Me animé a volver». Lleva en el mundo profesional desde 2002, cuando debutó con La Française des Jeux, para luego pasar al Crédit Agrícole y al Cofidis, antes de recalar la pasada temporada en el Columbia. Ahora corre con el Garmin. En el Tour ya hacía buenas contrarrelojs en 2007, también se había impuesto en el prólogo del Dauphiné Liberé. No tenía problemas en las contrarrelojs, como todos los persecucionistas, pero sí en la montaña. Es uno de esos corredores que ha llevado una preparación a largo plazo y que se va a centrar en la carretera, al menos hasta los Juegos Olímpicos de 2012. En Pekín, tanto él como Cavendish fallaron en la prueba de americana y han decidido centrarse en la pista. Cuando llegue Londres volverán al anillo. Es un enamorado de la guitarra, que suele tocar en su habitación durante el Tour. Tiene en su casa de Londres una colección de catorce instrumentos, de todo tipo. También es un buen imitador de voces y personajes. Hay cuatro corredores británicos en el Tour, Mark Cavendish, David Millar, Charles Wegelius y Wiggins. Con menos gente no se puede hacer más.

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