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Planta de transferencia. El resto de vertederos tendrán también máquinas para compactar la basura. /ARIZMENDI
La incineradora, en marcha para 2013
RESIDUOS

La incineradora, en marcha para 2013

Las obras se iniciarán en Zubieta dentro de dos años y el proyecto incluye una planta de biosecado. La Diputación aprueba el plan que distribuye en el territorio la instalaciones para tratar las basuras

FERNANDO SEGURA

Jueves, 23 de julio 2009, 09:17

DV. Gipuzkoa cierra el círculo de las instalaciones que tratarán los residuos en las próximas décadas. La Diputación ha aprobado el documento que concreta qué infraestructuras serán necesarias y dónde se ubicarán. El plan confirma la apuesta por el reciclaje y el compostaje, destinando a incineración el 43% de los desperdicios, correspondiente a la basura no recuperable.

El plan dice adiós a un sistema retrógrado de tratamiento de los residuos: verterlos en un solar e ir apisonándolos unos sobre otros. En su lugar, se desarrollará una moderna red de infraestructuras, discutida por algunos, que conllevará una inversión de 400 millones de euros. El inicio de las obras de la incineradora en 2011 y su puesta en marcha en 2013, cerrando ese año los tres vertederos que siguen activos, culminarán el proceso.

Las instalaciones se distribuirán por todo el territorio (ver plano), aunque el punto neurálgico se situará en Zubieta (Donostia), donde se construirá el Centro de Gestión de Residuos de Gipuzkoa. En la zona de Arzabaleta se ubicará la incineradora y la planta de pretratamiento, que utilizará el sistema de biosecado para reducir el volumen de residuos a quemar. También se ubicarán en este lugar el edificio de transformación de escorias y el centro de interpretación ambiental.

Los residuos, antes de llegar a Zubieta, serán compactados en siete estaciones de transferencia. La basura que se recoja en cada municipio no se llevará directamente a la incineradora. Previamente pasará por el vertedero comarcal, donde se comprimirá y acto seguido se transportará a Zubieta.

Las estaciones de transferencia se situarán en los vertederos de Urteta (Zarautz), Lapatx (Azpeitia), Epele (Bergara), Sasieta (Beasain), Akei (Arrasate), San Marcos, así como en la zona de Zaldunborda, en Hondarribia.

Compostaje

El impulso al compostaje, es decir, a la conversión de la basura orgánica en abono, supone el mayor reto del Plan de Residuos. Con este fin, el plan territorial contempla dos o tres plantas de compostaje. Una de ellas está ya en funcionamiento en el vertedero de Lapatx. Las otras se prevén en Bergara, junto al vertedero de residuos inertes de Epele y en Hondarribia (Zaldunborda), donde al lado de la planta de compostaje podría ir otra de biometanización.

El plan territorial ubica en el vertedero de Aizmendi (Donostia) una instalación en la que se reciclarán los residuos procedentes de demoliciones y del sector de la construcción.

La red se completa con dos infraestructuras ya existentes, las plantas de separación de envases de Legazpi y Urnieta. A ellas se llevan los residuos que se despositan en el contenedor amarillo. La planta de Legazpi ha sido ampliada recientemente.

El diputado foral de Desarrollo Sostenible, Carlos Ormazabal, mostró ayer su satisfacción por el visto bueno dado por el Gobierno foral al plan territorial. «Con la puesta en marcha de todo el proceso integral de tratamiento de residuos, Gipuzkoa pasará página al sistema de vertederos, la solución medioambientalmente más insostenible de los existentes».

Ormazabal explicó que el documento tiene carácter «obligatorio y vinculante». Las determinaciones que se establecen tanto en el articulado como en los correspondientes planos de ordenación «prevalecen sobre el planeamiento municipal».

El documento aprobado, según el diputado foral, «incorpora criterios de sostenibilidad en la ordenación territorial y localización de las infraestructuras». Ormazabal añadió que el plan «tiene en cuenta e integra los objetivos de protección del medio ambiente y ha analizado las posibles alternativas e identificado los impactos más significativos de las soluciones propuestas, estableciendo las medidas correctoras y la supervisión que permiten minimizar los impactos ambientales».

«Exigentes y rigurosos»

El diputado explicó que el Centro de Gestión de Residuos, que incluye la incineradora, requerirá para su puesta en marcha de la Autorización Ambiental Integrada, con el consiguiente estudio de impacto.

Las plantas de compostaje, las estaciones de transferencia y la infraestructura que tratará los restos de construcción y demolición también necesitarán los correspondientes estudios de impacto ambiental. Ormazabal aseguró que «seremos exigentes y escrupulosos en estos temas».

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