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LIDE AGUIRRE
Lunes, 2 de noviembre 2009, 02:20
DV. La receta electrónica, que desterrará en un futuro próximo a la tradicional de papel que actualmente prescriben los médicos, continúa su implantación en Euskadi. Por ahora, su llegada progresiva a las farmacias de la comunidad autónoma vasca se encuentra en su fase piloto, que ya ha cumplido un año. Lo ha hecho discretamente, pues el numero de ciudadanos que ha optado por esta modalidad para adquirir sus medicamentos en las boticas ha sido reducido, según informan las farmacias guipuzcoanas.
Aún así, la tendencia puede cambiar. La semana pasada el Gobierno Vasco aprobó la implantación parcial de la receta electrónica en Euskadi para el periodo 2009-2010. El objetivo final del «proyecto» es que el nuevo sistema sea una realidad en las 700 oficinas farmacéuticas del territorio vasco que aún no pueden operar con ella.
Por eso, el Departamento de Sanidad y Consumo financiará el «despliegue» del sistema con un máximo de 1,2 millones euros. La gestión la realizará en coordinación con los colegios oficiales de farmacéuticos de Euskadi.
Actualmente el sistema de receta electrónica opera en 143 oficinas de farmacia de once municipios de Euskadi. En Gipuzkoa, la fase piloto arrancó a finales de 2008 en farmacias de Getaria, Azpeitia, Legazpi y Tolosa. El Gobierno Vasco y los colegios oficiales de farmacéuticos del País Vasco, representados por el guipuzcoano Enrique Rodríguez, explicaron entonces que su prioridad era analizar y gestionar el funcionamiento del nuevo sistema antes de implantarlo definitivamente, ya que el cambio debía hacerse «sobre seguro.
Historial clínico
«Es muy importante que el sistema funcione perfectamente, ya que contendrá los historiales clínicos de todos los ciudadanos, con lo que hay que ir sobre seguro», explicó Rodriguez entonces.
No en vano, las prescripciones médicas se realizarán por ordenador. El médico introducirá en una base de datos los medicamentos que necesita el paciente, quien, presentando la tarjeta electrónica sanitaria ONA, podrá adquirirlas en la farmacia. La receta no «figurará» en la banda de la tarjeta, sino en un sistema de redes que conectará al médico y al farmacéutico y en el que se guardarán individualizadamente los historiales clínicos de cada ciudadano.
Seguridad y seguimiento
Según Francisco Asís Echeveste, presidente del Colegio de Farmacéuticos de Gipuzko, la implantación de la receta electrónica aportará «una seguridad importante a la dispensación farmacéutica y al seguimiento farmacoterapéutico y, en consecuencia, al cuidado de la salud de los ciudadanos».
De hecho, el paciente que vaya a una farmacia puede autorizar al farmacéutico a acceder a su historial médico para comprobar que un eterminado medicamente que compre no sea incompatible, por ejemplo, con alguna enfermedad que haya padecido.
«La experiencia piloto no ha terminado todavía», advierte Asís Echeveste. Ahora se están evaluando las diferentes experiencias desarrolladas en municipios como Tolosa, Getaria o San Sebastián para mejorar los procedimientos y técnicas para la mejor implantación de la receta electrónica». El futuro de las farmacias «pasa por la receta electrónica».
Eso sí, la tradicional de papel tardará aún un tiempo en desaparecer, admite el presidente del colegio guipuzcoano. «Desaparecerá antes en los pacientes crónicos que en pacientes agudos, aquellos que puntualmente acuden al médico».
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