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J. S.
Jueves, 31 de diciembre 2009, 09:11
El año del cambio político en Euskadi da esta noche paso a un 2010 en el que los vascos quieren experimentar los dos puntos de inflexión que realmente necesita la sociedad vasca: el fin de la violencia y la salida a la crisis económica. El 2009 que finaliza hoy será recordado como el año en el que los socialistas llegaron al poder en el País Vasco tras tres décadas de gobiernos nacionalistas, pero también como el de la incapacidad de nuestros políticos para buscar soluciones que hagan frente a la complicada situación económica.
En paralelo, la izquierda abertzale se halla sumida en el debate interno más trascendental de su historia, sobre la necesidad o no del mantenimiento de la lucha armada. Estos movimientos se producen precisamente en un momento en el que debate identitario parece más calmado que en anteriores legislaturas. La llegada de Patxi López y los socialistas al Gobierno Vasco tras los comicios de marzo, con el apoyo del PP, tenía entre sus objetivos eliminar del debate la defensa del derecho a decidir de los vascos que había guiado la actuación de Ibarretxe en los últimos años. El nuevo lehendakari ha centrado la agenda en temas económicos y de gestión, en plena crisis, aunque en estos últimos meses se están multiplicando polémicas como las ikurriñas de la Ertzaintza o el mensaje del Rey en ETB.
Lucha antiterrorista
El nuevo gobierno se marca como reto aplicar nuevas medidas para mejorar la situación económica e invertir la tendencia de desconfianza social que apuntan las encuestas. 2009 también ha estado marcado por la firmeza del Ejecutivo vasco contra el mundo de la izquierda abertzale y ETA. Ni diálogo con la ilegalizada Batasuna ni espacios en las calles para carteles de presos. Todo ello al calor de la estrategia del Gobierno central de mantener la presión policial y judicial, como lo demostró en octubre al detener a Arnaldo Otegi y Rafa Díez Usabiaga pese a que trabajaban en una propuesta en favor de una solución.
Pero lo cierto es que ETA no ha renunciado a seguir asesinando y se ha cobrado en 2009 tres vidas: la del policía Eduardo Puelles, el 19 de junio en Bilbao, y los guardias civiles Diego Salvá y Carlos Sáenz de Tejada, el 30 de julio en Mallorca, un día después de intentar una masacre en julio en el cuartel de Burgos. Una ofensiva que coincidió con el considerado 50 aniversario de su fundación.
El debate interno en la izquierda abertzale, relanzado el 14 de noviembre con la presentación de la propuesta de Alsasua en favor de las vías políticas, está previsto que finalice en febrero. Su resultado marcará el devenir de este nuevo año y el futuro de un sector que trata de volver a las instituciones.
El Gobierno asiste con prudencia a estos movimientos pero trabaja con la tesis de nuevas acciones de ETA, como el secuestro sobre el que ha alertado el ministro Rubalcaba. La lucha antiterrorista no se ha detenido y el 18 de abril cayó en Francia Jurdan Martitegi, presunto sucesor de 'Txeroki' y Aitzol Iriondo al frente de los comandos.
El papel del PNV
El año 2009 también ha sido complicado para el PNV, que se ha visto desplazado por primera vez a la oposición, pese a ser el claro vencedor en las elecciones, en virtud de la mayoría parlamentaria constitucionalista. Además vivió el adiós de su figura más destacada en esta década, Juan José Ibarretxe, que abandonó en mayo la política al no poder repetir como lehendakari.
Los jeltzales combinan la oposición crítica a López con ofertas como la que ha facilitado los diferentes presupuestos vascos. El partido de Iñigo Urkullu trabaja ahora en una propuesta política que conjugue el pacto con el Estado con el derecho a decidir que compita con el eventual polo soberanista abertzale si desaparece la violencia. Su papel decisivo en el blindaje del Concierto y a la hora de marcar las condiciones para la transferencia de las políticas activas de empleo evidencian la influencia que el PNV sigue manteniendo en Euskadi.
Más positivo ha sido el ejercicio para el PP, que ha pasado a ser un partido decisivo en Euskadi, aupando a López a la Lehendakaritza, o Aralar, que se ha consolidado como cuarta fuerza parlamentaria.
Peor suerte han corrido EA y EB. 2009 ha sido para ellos el año de las escisiones tras su descalabro electoral. Hamaikabat, de la mano de Iñaki Galdos, surgió a finales de mayo frente a lo que consideran acercamiento de EA a Batasuna. Alternatiba también nació como sector crítico con Javier Madrazo, otro dirigente que lo ha dejado este año. Estas novedades y la irrupción de UPyD dejan un mapa vasco más atomizado que nunca.
El lehendakari defendía este verano que «Euskadi es ahora un oasis frente a la bronca de la política española». Para algunos será exagerado, pero lo cierto es que 2009 ha recuperado la crispación en España, con corrupción de todos los colores. La trama Gürtel, que salpicó al PP, y el espionaje en Madrid han frenado a Rajoy, que comenzaba a despegar en las encuestas hacia la Moncloa tras la incapacidad del Gobierno ante la crisis.
La situación no es mejor en el bando socialista. El presidente Zapatero abordó en abril una crisis de gobierno y sustituyó a Pedro Solbes por Elena Salgado en Economía. Pero ha terminado su 'annus horribilis' desgastado por el secuestro del 'Alakrana' y la huelga de hambre de la saharaui Haidar. La presidencia de la UE en 2010 es su primera oportunidad de desquitarse.
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