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El Diario Vasco
Domingo, 21 de agosto 2016, 00:41
José Letona asegura que también los mondragoneses han mantenido siempre una acusada inclinación hacia los espectáculos taurinos. Son «innumerables las menciones taurinas desde tiempos remotos: Letona ha documentado que ya en 1527 hubo corridas por el nacimiento de Felipe II, y más tarde, en 1631 se habla de tablados y barreras en la plaza pública. Y también «se hizo un corredor pegante a la muralla para que el Ayuntamiento se colocara durante las corridas» en 1634. Pero el punto culminante llegaría en 1886, cuando se inauguró una plaza de toros de 2.360 localidades que se demoliría en 1910 para levantar Villa Amparo.
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