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MARIVI OLANO
Miércoles, 2 de noviembre 2016, 00:06
Hornos caleros, molinos, puentes, cotos y estructuras ligadas a la actividad minera forman parte del patrimonio histórico recuperado por Burdina Taldea durante sus quince años de existencia, un recorrido con muchas horas de trabajo dedicadas por parte de sus voluntarios a poner en valor los usos y formas de vida de otras épocas.
En este largo periplo por el valle Leitzaran la asociación ha perseguido siempre un sueño: encontrar una 'haizeola' o antigua ferrería de monte. Su deseo se cumplía en agosto del año pasado con el hallazgo de un escorial o zona de desechos de hierro junto al paraje de Olazar, que daba la pista de la existencia de una antigua ferrería en la margen derecha de la regata Ubaran.
Con el apoyo del arqueólogo Alfredo Moraza y miembros de la Sociedad de Ciencias Aranzadi se pusieron en marcha los trabajos para localizar esta ferrería.
El primer paso fue realizar un sondeo para conocer la existencia de alguna estructura, que no arrojó resultados positivos. Aranzadi y Burdina no cejaron en el empeño y volvieron a realizar dos sondeos más con un magnetómetro, aparato que se utiliza para medir la radiación de la tierra y si ha habido actividad humana en la zona. Xabier Alberdi y Josu Etxezarraga, de Aranzadi, consiguieron localizar con este aparato dos puntos de actividad pero sin hallar estructuras.
En agosto de este año volvieron a realizar dos sondeos más, con los que se llegaba a una cota de 1,10 metros sin que tampoco se consiguiera localizar restos de ferrería alguna. En un último intento, decidieron utilizar excavadoras para profundizar más y fue entonces cuando aparecieron los restos de la antigua 'haizeola'.
Alfredo Moraza trabajaba ayer junto a dos compañeros más en la excavación. «Hemos hallado un taller de siderurgia que podemos datar en torno al siglo XIII aunque vemos que puede haber otras zonas todavía más antiguas», señalaba. En este taller se trabajó el hierro durante dos o tres siglos, según indicaba Moraza. «Se trata de una 'haizeola' previa a las ferrerías hidráulicas y puede que albergara en torno a media docena de hornos e incluso es probable que contara con una cubierta e incluso con alguna estancia para que descansaran las personas que trabajaban en él», indica.
Aranzadi ha tomado muestras de los desechos localizados en el escorial, de carbón y de tierra para estudiar el proceso de esta ferrería y su evolución. La próxima semana, Moraza ofrecerá un informe detallado sobre este hallazgo, que volverá a cubrirse para preservarlo de posibles daños.
Xabier Arruti, de Burdina, se mostraba satisfecho y sorprendido a partes iguales. «Este es el sueño que hemos perseguido durante quince años pero no creíamos que iba a ser de tal magnitud. Hasta ahora se han econtrado hornos de forma aislada pero no se había documentado un conjunto como éste», indicaba.
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