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M. IMAZ
Lunes, 16 de febrero 2015, 14:19
No quitará al Linguae Vasconum Primitiae de Etxepare (1545), al Testamentu Berria, Kalendrera y ABC de Leizarraga (1571) o a las otras escasísimas obras en euskera que llegaron a la imprenta en siglo XVI la categoría de primeros libros impresos en esa lengua, pero el hallazgo en la Biblioteca Real de Dinamarca de un ejemplar de la primera edición de la Doctrina Christiana, escrita por Esteve Materra y publicada en Burdeos en 1617, tiene una importancia singular.
El ejemplar, en cuya edición y publicación ya se está trabajando, ha sido presentado esta mañana la Facultad de Letras de la UPV/EHU, en Vitoria.
El hallazgo es importante, entre otras razones, porque es la primera obra escrita en labortano clásico, el dialecto literario empleado en las obras clásicas más importantes en lengua vasca como Guero, de Axular, que ha servido también como modelo para la unificación del euskera.
Dado por perdido
El descubrimiento ha sido realizado por la asociación Aziti Bihia, creada hace dos años por jóvenes filólogos y lingüistas que preparan su tesis doctoral en la Facultad de Letras de la UPV/EHU. Los miembros de la asociación Borja Ariztimuño, Udane Atutxa, Dorota Krajewska, Urtzi Reguero, Ekaitz Santazilia, Oxel Uribe-Etxebarria y Eneko Zuloaga-, llevaban meses preparando la edición crítica de la segunda edición de la Doctrina Christiana, de 1623. Hay que precisar que la asociación ha contado con la ayuda de los grupos de investigación de la UPV/EHU Monumenta Linguae Vasconum, dirigido por Joseba A. Lakarra, e Historia de la Lengua Vasca y Lingüística Histórico-Comparada, bajo la tutela de Joaquín Gorrochategui.
La Doctrina Christiana de Materra tuvo en su día una gran acogida y fue reeditada en numerosas ocasiones en décadas posteriores, con profundas modificaciones. Sin embargo, se sabe poco sobre su autor, citado habitualmente por la variante afrancesada de su apellido Materre. Fue enviado desde Gascuña a Labort (Lapurdi) en el cénit de la Contrarreforma y al calor de la Inquisición, con el fin de extender y afianzar las bases de la fe católica. En los escasos años que pasó en el País vasco-francés aprendió euskera en Sara a un ritmo realmente vertiginoso, lo que le permitió escribir la doctrina en un perfecto euskera, y en tiempo récord.
El trabajo que estaba desarrollando se basaba en la consulta del único ejemplar original conservado de la edición de 1623, y el más antiguo conocido de la obra hasta la fecha, que se encuentra en la Bodleian Library de Oxford, así como en el estudio de también copias de las ediciones posteriores, diseminadas en diferentes bibliotecas.
Pero lo que no se esperaba era encontrar un ejemplar de la primera edición de 1617, de la que tan solo había referencias escritas, pero no ejemplares conocidos. De hecho, a finales del siglo XIX, en su bibliografía de clásicos euskéricos, Julién Vinson ya daba por perdidos todos los ejemplares de la primera edición de la obra de Materre, y todas todas las investigaciones en torno a este autor se han basado hasta la fecha en copias del único ejemplar conocido y conservado en Oxford, o en ediciones posteriores.
Fue la miembro del equipo Dorota Krajewska quien, trabajando en la segunda edición, halló en la Biblioteca Real de Dinamarca el ejemplar de la primera impresión de 1617. Tienen ya bastante avanzada la edición, la investigación y la comparación del texto con las ediciones posteriores y, además, han obtenido valiosos datos para zanjar algunas dudas y discusiones suscitadas al respecto en el campo de la Filología Vasca.
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