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Albisu brinda en el sagardotegi Urbitarte de Ataun.
Albisu: «Funcionamos como pareja cuando no regalamos»
PELOTA

Albisu: «Funcionamos como pareja cuando no regalamos»

El ataundarra señala que su compañero Víctor es «impulsivo y antes cada uno jugábamos por nuestro lado»

JOSEBA LEZETA

Jueves, 9 de febrero 2017, 07:11

Jon Ander Albisu (Ataun, 26 años) participa por sexta ocasión consecutiva en el Campeonato de Parejas, en el que marcha segundo con Víctor, su nuevo compañero tras la lesión de hombro de Artola.

- Después de diez jornadas tienen seis puntos, cifra que le dio la clasificación para la liguilla de semifinales en 2013. ¿Bastarán este año?

- Aquel año jugué con Pablo Berasaluze. Terminamos empatados con Titín-Merino II y fuimos cuartos gracias al average. Después llegamos a la final. Creo que seis no serán suficientes este año. Puede incluso que alguna pareja se quede fuera con siete. Ahora estamos segundos, pero la clasificación está tan apretada que pierdes dos partidos seguidos y caes al sexto puesto. Les acaba de suceder a Ezkurdia y Merino II.

- Serán sus rivales el domingo por la tarde en Tafalla.

- Otro compromiso duro ante rivales directos en la pelea por los cuatro primeros puestos. Además, Tafalla es la plaza más lejana que me ha tocado en la presente edición. De las diez jornadas anteriores he jugado ocho en Gipuzkoa y dos en Bizkaia. Hasta ahora el desplazamiento más largo era a Galdakao.

- El triunfo en Idiazabal le hizo una ilusión especial.

- Llevaba tres derrotas seguidas en el Igarondo y estaba disgustado. Es el partido del Campeonato de Parejas que más cerca juego de casa. Van los amigos, muchos conocidos... Quería jugar bien y me salía al revés. Lo hacía mal y además perdía. Por fin completé un encuentro serio y acabé contento.

- Lleva un buen torneo.

- Estoy contento. Salvo en tres partidos que disputé en Tolosa por debajo de mi nivel -perdimos dos y ganamos uno-, he terminado a gusto en el resto. Cuesta dar la vuelta a la situación cuando una pareja pierde diez tantos. Poco a poco Víctor y yo nos hemos rodado como pareja y vamos sumando juego.

- Figura al frente de la clasificación individual de las empresas. ¿Es un liderato merecido?

- No sé. Significa que estoy jugando bien y que estoy siendo regular. Es un sistema en el que ocho personas reparten los puntos y nadie se fija en ti si andas mal. Ser líder no es lo mismo que ganar la txapela, pero hace ilusión.

- ¿Su mejor partido?

- Aunque pueda extrañar, mis mejores sensaciones fueron en el choque de Urretxu el día que Artola, mi compañero, se lesionó del hombro. Empezamos bien y me encontré a gusto sobre la cancha del Ederrena hasta la suspensión con el 11-10.

- ¿Un pelotazo?

- Me falla la memoria. El sábado coincidí con Altuna en el vestuario y me llama la atención que se acuerde de innumerables detalles de hace un año. A mí se me olvida todo.

- Tras la derrota contra Urrutikoetxea y Ander Imaz en el Beotibar en la séptima jornada titulé la crónica 'Víctor y Albisu no encajan'. ¿Ha cambiado algo en la pareja desde aquel día?

- Funcionamos como pareja cuando no regalamos. Ése es el cambio. El primer día que jugué con Víctor tras la lesión de Artola ganamos contra Bengoetxea VI y Larunbe pese a cometer muchos errores. Pienso que cada uno jugábamos por nuestro lado. La distancia nos impide coincidir a menudo, pero en las elecciones de material lo hemos trabajado. En los tres últimos partidos hemos funcionado. Nos costó compenetrarnos, pero tenemos opciones si damos nuestro nivel.

- ¿Hablan?

- Necesitamos dialogar. Víctor es impulsivo. Le gusta entrar de aire, aunque sea de lejos. Intentamos tranquilizarnos mutuamente. Víctor hace daño cuando sale atrás para darle a bote y debemos aprovechar esa cualidad. Además, debe elegir la mejor ocasión para lanzarse al remate. No pasa nada si me deja pelota.

- Cuajó un verano flojo tras empezar fuerte en San Fermín, donde ganó el torneo con Olaizola II.

- Me ha pasado por segundo año consecutivo. Después de un buen mes de julio y sin ningún problema aparente, de repente se tuerce todo en agosto y no vuelvo a sentirme bien hasta San Mateo. No encuentro ninguna explicación porque me respondían las manos y el físico.

- Pocas semanas antes de empezar el Parejas, Víctor y usted perdieron claramente en el Labrit ante Mendizabal III y Zabaleta. Les superaron por completo.

- No solo estuve flojo en ese partido, sino en varios. Me encontraba sin chispa. Y no había motivo para ello porque tampoco había metido cargas fuertes de preparación física que justificaran esa debilidad. Untoria comenta que ellos si lo hacen en el grupo riojano, pero no es nuestro caso. Quizá sí un poco más de intensidad. No más. Sin embargo, una semana antes de empezar el Campeonato de Parejas ya me desenvolví mejor en Fuenmayor.

- ¿Influye tanto la confianza?

- Mucho. También en los entrenamientos. Hay días que vas con temor hasta a los ensayos. Lo acusas incluso a la hora del calentamiento. La confianza te da tranquilidad para ir a los partidos.

- Suelta buenos zurdazos. ¿Es ambidiestro?

- No, en la vida cotidiana empleo solo la derecha.

- Escucho a menudo que lo normal es que Albisu pierda cinco o seis pelotas por partido.

- En la última elección de material comenté con Rubén Beloki, técnico de Asegarce, que últimamente no suelto grandes pelotazos pero fallo menos y soy más consistente. Si pierdes más de tres o cuatro pelotas a este nivel, lo pagas. Si dominas tú el peloteo y regalas poco, al contrario le cuesta llegar a 22.

- ¿Cómo está Artola, delantero titular de la pareja?

- Coincidimos en las sesiones físicas de Beasain, donde trabaja específicamente el hombro. Su baja me entristeció porque nos hacía ilusión jugar de nuevo juntos el campeonato. Acababa de salir de la operación de codo y recibió otro palo fuerte. La semana pasada probó el hombro con una máquina. Le fue bien y ha empezado a tocar pelota.

- ¿Qué me dice del Manomanista?

- El año pasado caí en la previa contra Arretxe II. Tengo una pequeña espina clavada con el Manomanista. El año que mejor anduve fue cuando no me clasifiqué para la liguilla de semifinales. Completé varios entrenamientos específicos y me vino bien. Los zagueros necesitamos más que dos o tres semanas para acoplarnos a la modalidad, dominar el sotamano y acabar mejor los tantos. Me falta confianza para tirar las jugadas. Tengo la sensación de que hasta ahora no he dado mi nivel real, aunque soy consciente de que tengo difícil llegar muy arriba en el Manomanista.

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