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Rezusta se dispone a golpear de derecha anoche en el Municipal de Bergara ante Víctor.
La paciencia es una gran virtud
PELOTA

La paciencia es una gran virtud

Rezusta se sobrepuso a los nervios iniciales y al buen juego de Víctor para acabar ganando con apuros en Bergara

ENRIQUE ECHAVARREN

Sábado, 22 de abril 2017, 08:44

Beñat Rezusta consiguió anoche en el Municipal de Bergara el billete a la ronda de cuartos de final del Manomanista a costa de Víctor Esteban. El delantero de Ezcaray le creó muchos problemas, pero el zurdo bergararra supo solventarlos a tiempo. Fue una victoria muy trabajada, desde el principio hasta el final, en la que Rezusta hizo valer su aplomo en los momentos difíciles, que los hubo. Rezusta, el único zaguero que permanecía en competición, salió airoso de su estreno y el viernes se enfrentará a Jokin Altuna en el Atano III de Donostia. Derbi guipuzcoano por todo lo alto.

La eliminatoria tuvo dos partes bien diferenciadas. En la primera fue Víctor quien llevó la voz cantante. El delantero de Ezcaray le buscó las cosquillas a Rezusta con el saque. Primero del txoko, luego del ancho. Del txoko a la pared. Los alternó varias veces y le hizo un lío al bergararra, que no sabía dónde ponerse. Tenía que reaccionar a base de piernas y no siempre logró su objetivo. El riojano estaba a gusto en la cancha, su táctica estaba surtiendo efecto. Todo lo contrario que Rezusta, a quien le costó calmarse, encontrar su sitio, asentar las zapatillas en el suelo y comenzar a mandar en el peloteo. El ritmo era eléctrico y eso beneficiaba claramente al de Ezcaray, que dominaba con claridad en el marcador (6-1 y 8-2). Estaba como pez en el agua.

Corazón y orgullo

Pero Rezusta no había dicho aún su última palabra. No podía despedirse del mano a mano por la puerta de atrás, a las primeras de cambio, ante su gente, como le sucedió el año pasado con Artola en el Municipal. Tiró de orgullo y comenzó a sacudirse ese dominio. Su primer tanto llegó en el 8-4 con una volea de zurda. Cometió falta de saque a continuación por tiro largo, pero luego sacó a pasear a su derecha para lograr el 10-5. Han leído bien, la derecha, su mano menos buena. Ese tanto supuso una inyección de confianza tremenda. Del 11-6 se pasó a 11-9. La diferencia decrecía, se limitaba a dos tantos. Rezusta estaba crecido ante un Víctor que encajó un parcial de 6-0. Las tornas habían cambiado por completo (12-15 y 14-18). Ahora era Rezusta quien estaba cómodo en la cancha, pero no lograba cerrar el partido (16-19). Víctor, que tan bien había jugado al principio, se había convertido en ese pelotari irregular que comete muchos errores.

Se la jugó a la desesperada el riojano. Matar o morir. Un dos paredes de volea, una dejada al txoko y el cuarto de sus saques llevaron la incertidumbre a las gradas (19-19), pero acto seguido perdió una pelota tonta de volea y ya no tuvo capacidad de reacción. Rezusta acabó el compromiso con una dejada al txoko y un zurdazo marca de la casa, para disipar dudas, que acabó en las inmediaciones del set que ocupaban Joxean Tolosa y Euzkitze. No hay mejor forma de dejar las cosas bien claras. Rezusta fue paciente y encontró el premio a su esfuerzo.

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