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Abel Barriola observa uno de los murales que el artista local Mikel Alkoz pintó en homenaje a los deportistas de Leitza.
Abel Barriola: «Lo mejor que me llevo es el respeto del pelotazale»
PELOTA

Abel Barriola: «Lo mejor que me llevo es el respeto del pelotazale»

«Empezar de cero en esta nueva vida infunde respeto y todavía no he decidido a qué voy a dedicarme», asegura el de Leitza ante su futuro

JOSEBA LEZETA

Jueves, 4 de mayo 2017, 07:56

Pasado, presente y futuro se entrelazan en las reflexiones de Abel Barriola, un pelotari que posee las tres txapelas oficiales: Cuatro y Medio, Manomanista y Parejas, logradas por este orden.

- Está a punto de cumplir 39 años. ¿Siente vértigo o miedo?

- La pelota es mi vida desde niño, Afortunadamente he podido vivir de ella. Esto acaba y tengo muchos años por delante para dedicarme profesionalmente a algo. Siento respeto ante mi nueva situación. Domino más o menos el mundo de la pelota. Me dedique a lo que me dedique, empezaré de cero y eso infunde respeto. A su vez, me ilusiona hacer eso que todavía no sé qué será.

- ¿Sabe a qué se dedicará?

- Puedo decirte que espero seguir relacionado con el frontón toda la vida, pero no profesionalmente. Me gustaría encargarme de una escuela de pelota con niños y niñas.

- ¿Ha tenido oportunidad de seguir ligado a la pelota profesional?

- Me salió una posibilidad, pero no me gustaba y renuncié. Si en el futuro hubiera otra propuesta, la analizaría. Me veo en el frontón escuchando el sonido de la pelota porque es mi vida. Fuera de eso, no me atrae demasiado. Creo que elegiré una profesión al margen del frontón. Por desgracia, vivir de la pelota es algo en manos de muy pocos. Es difícil, imposible, salvo si estás en una empresa.

- ¿Le ofrecieron seguir en Aspe?

- No, era una labor dentro de la mano profesional que prefiero no desvelar. No me habría sentido cómodo y dije que no.

- ¿Le daba reparo una gira de despedida?

- Cuando decidí dejarlo, Aspe me propuso jugar partidos durante el verano y dejarlo hacia septiembre. Pero mi ilusión era participar en el Campeonato de Parejas, en una competición de la máxima exigencia, y retirarme a continuación. Tomé esa decisión, respetada por la empresa. Después, por compromisos de frontón, la fecha de la despedida se fijó el 7 de mayo. Se han programado dos homenajes: uno en el Labrit, porque es mi casa, y el del Atano III de este domingo. En ese intervalo han surgido propuestas de clubes de la pelota como el de Oñati o de federaciones, interesadas en contar conmigo. No estaban programadas de antemano.

- Esas ovaciones improvisadas en Tolosa, Bilbao, Eibar...

- Fueron más que bonitas. Le salieron de dentro a la gente. No tengo palabras para agradecerlo. Esos días me emocioné mucho en el vestuario. El respeto del pelotazale es lo mejor que me llevo.

- ¿Por qué ahora?

- Cada uno vive la pelota a su manera. Quería seguir mientras me sintiera competitivo. Al final del pasado verano empecé a plantearme cuál podía ser la fecha de mi retirada. La empresa me llamó para renovarme un año más y para decirme que iba a disputar el Campeonato de Parejas. Entendía que había llegado el momento. Jugar un campeonato de primera, además con Jokin Altuna, suponía una bonita oportunidad para decir adiós a un nivel alto, tal y como quería.

- ¿Estudió de joven?

- Bachiller. Hasta tercero de BUP. Lo dejé en COU al firmar el contrato para dar el salto a profesional. Me arrepiento. Relacionado con esto, veo que casi todos los jóvenes pelotaris compaginan esta profesión con los estudios. Eso habla muy bien de esta nueva generación.

- ¿Qué le habría gustado estudiar?

- Ingeniería forestal o algo parecido. Me gusta mucho todo lo relacionado con el monte. La naturaleza forma parte de mi vida.

- ¿Qué significa Leitza?

- Tengo dos pueblos en el corazón: Leitza y Saldias, donde nació mi madre. Me traen numerosos recuerdos de mi niñez. Para cada uno, su pueblo es el más bonito del mundo. Lei-tza lo es. Además, allí se vive el deporte con pasión. Si hubiera nacido en otro lugar, quizá no habría sido pelotari. Tanto en los momentos buenos como en los malos me han ayudado, me han animado y han tenido buenas palabras para mí.

- ¿Desde cuándo vive en Pamplona?

- Llevo quince meses.

- ¿Quién le contagió la afición a la pelota?

- La comparto con todos los amigos de mi edad. Hacíamos la vida en el frontón. Sus puertas estaban abiertas la mayor parte del día y allí jugábamos a fútbol, a pelota... Mi padre y mi tío eran muy aficionados al deporte, pero sobre todo al herri kirolak, el deporte rey de Leitza. La pelota cobra mayor protagonismo con la irrupción de los Bengoetxea, los tíos de Oinatz. Todavía hoy es el día en el que a mi tío le brillan los ojos cuando hablamos de la aizkora.

- ¿Había pelotaris en su familia?

- No. Al menos entre los cercanos. Koteto Ezkurra es pariente lejano. Su padre también era pelotari. Otro antepasado debía jugar bien a laxoa. Es lo que ha llegado a mis oídos.

- De no ser pelotari...

- Me encanta el deporte. Me gusta mucho el balonmano. Mi hermano es guarda forestal y le envidio. Un trabajo relacionado a diario con la naturaleza es un privilegio.

- ¿Se considera pelotari de clase o pelotari trabajador?

- Trabajador. Pero como todos. Ni más ni menos. Todos intentamos dar lo mejor de sí y prepararnos. También es mi caso. El deporte te enseña el trabajo y la disciplina. Son cualidades necesarias.

- El mejor momento.

- Si tengo que elegir uno, me quedo con los últimos tantos de la final del Campeonato de Parejas que gané con Irujo en 2014. Venía de perder ocho finales y parecía que era imposible ganar una. Las semanas anteriores Juan lo había pasado muy mal y por esas vivencias me llevé una alegría tremenda. Nunca olvidaré las sensaciones de aquellos últimos tantos. Creía que era un sueño.

- ¿Los entrenamientos más duros?

- Desde el punto de vista físico, los que hice mientras fui pelotari de competiciones individuales. Tanto para el mano a mano como para el cuatro y medio. Cada uno tiene sus hábitos y me gustaba hacer una especie de pretemporada con sesiones muy exigentes. Personalmente, siempre me he sentido más manomanista que zaguero de parejas. Me han llenado más esas disciplinas.

- ¿Más manomanista que zaguero?

- Algunos manistas, como Irujo, han revolucionado la pelota. El propio material cambió hacia 2003-2004 y su rapidez en el suelo -no digo que sea más viva- ha obligado a modificar el juego. Pero muchos zagueros de mi época nos sentíamos sobre todo manomanistas y nos preparábamos con tiempo para las competiciones individuales, que eran nuestro principal objetivo.

- Pues ahora se ha instalado la idea de que los zagueros no tienen nada que hacer mano a mano.

- Esta clase de pelota no da tiempo a desenvolverse a bote. ¿Cómo te anticipas? Entrando de aire. Los delanteros son más hábiles en el juego de aire. ¿Qué debe hacer el zaguero? Adecuarse a los nuevos tiempos, a unos tiempos que vienen ya de lejos, desde 2004 aproximadamente. Y entrenarse. No bastan cinco o seis ensayos. Hacen falta un montón. Los zagueros actuales pueden ser grandes manomanistas si se preparan a fondo para ello. Sin duda. De hecho, Rezusta me gusta. Y seguramente no ha dispuesto o no ha dedicado tiempo para entrenarse. Eso es un tema suyo. Pero si metes horas y entrenamientos, algo que se hace a lo largo de todo el año, no solo cuando llega el Manomanista, puede ser un gran manomanista.

- Las lesiones, la cruz del deportista.

- Las más duras han sido dos. Me operaron de la mano en 2005 y anduve angustiado durante un tiempo. Me dijeron que necesitaría tres meses para reaparecer. Volví a los ocho meses, pero sin continuidad. Aquel verano no avanzaba. Por suerte, le di la vuelta.

- Y la rotura del cruzado en la rodilla derecha, en 2009.

- Tuve mala suerte. Me operaron y sufrí una infección, una asepsis. Volvieron a intervenirme dos veces. Pero salí bien. Físicamente fue un momento complicado.

- ¿Duele más la rehabilitación o perder una final?

- Las dos cosas. Cada una en su momento. Sabes que hay cosas peores que perder una final, pero es lo que más te duele en ese momento. Lo peor de las lesiones son los retrocesos inesperados. El deportista está preparado para afrontar una lesión. Sin embargo, cuando aparecen esos obstáculos y tu futuro pende de un hilo, vives momentos críticos.

- Esas derrotas en las finales...

- Me iba al monte con los perros y desaparecía. Los días siguientes me avergonzaba salir a la calle. La llamada vergüenza torera. Sentía eso. Hasta que lo superaba.

- ¿El mayor golpe deportivo?

- Posiblemente la final del Manomanista de 2008 que me ganó Bengoetxea VI. No por ser ante Oinatz, sino porque en ese momento sentí que había tocado techo. No sabía qué más hacer para ganar la txapela. Entrenamientos, dieta, descanso... Tenía la sensación de que lo había hecho todo perfecto, de que no podía hacer nada más. Pese a ello, Oinatz me ganó 22-11 con todo merecimiento. Aquello me desarboló. Aun así, completé a continuación uno de mis mejores veranos.

- Elija una entre sus tres txapelas.

- La del Manomanista. Mi aita siempre me contaba historias relacionadas con el deporte y los campeones manomanistas, a los que no había tenido la oportunidad de ver en la tele, eran como unos superhéroes. Conocía sus historias de boca de mi padre. Comprobé que tener al campeón era un honor para su pueblo. Es la txapela más romántica, la que más valoran los pelotazales.

- El Manomanista...

- Ahora se resuelve en muy poco tiempo, pero conocí una época en la que los participantes solían estar escondidos, centrados por completo en los entrenamientos. Existía un misterio en torno a ellos. Han cambiado los tiempos, pero la emoción que despierta el Manomanista es diferente.

- El dopaje aparece ligado al deporte y la pelota es un deporte.

- Hay que pasar los controles pertinentes y, si no estoy equivocado, durante el tiempo que he jugado los campeonatos individuales, hasta 2011, me han tocado como mínimo en semifinales y finales. Siempre los hemos pasado. Que yo sepa, no se ha producido ningún positivo.

- Muchos pelotaris dejan de ir al frontón cuando se retiran, sobre todo en festivales de profesionales.

- A veces son muchos años de profesión. Cada uno es como es. Algunos terminan bien y otros, 'quemados'. Pero todos siguen de cerca este deporte de una manera u otra. Se puede disfrutar mirando a los niños, jugando a pala... En mi caso, quiero seguir viniendo a ver a mis amigos. También quiero hacer un seguimiento de los juveniles, de los cadetes...

- Barriola ha tenido buen cartel entre las mujeres.

- (Se ríe) Habrá que preguntarles a ellas. Si es así, yo contento.

- Va a ser padre.

- La vida tiene distintas etapas. Desde ese punto de vista también empezaré una nueva. Nerea y yo seremos padres en agosto y estamos con una ilusión enorme.

- Lo sabía cuando decidió retirarse.

- No. Conocimos la noticia semana y media después de la comparecencia en la que anuncié mi decisión. Casualidad.

- ¿Qué hará al día siguiente de la retirada?

- Nos vamos de vacaciones para seis o siete días el lunes por la mañana. Hace tiempo que cogimos el viaje.

- Debutó con Asegarce y en 2003 recaló en las filas de Aspe. ¿Cómo fue el cambio?

- Gané el Cuatro y Medio, llevábamos tiempo negociando, no nos poníamos de acuerdo, Aspe me hizo una propuesta económica y deportiva que me gustaba y di el paso. Pasé cinco años con Alti-Asegarce.

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