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JOSEBA LEZETA
ZARAUTZ.
Sábado, 19 de agosto 2017, 09:01
Iker Irribarria y José Javier Zabaleta, entonado en su reaparición después de catorce días alejado de las canchas, pasaron como un rodillo sobre Aimar Olaizola y Ander Imaz ayer en la segunda semifinal del Torneo Villa de Zarautz, que no verá al delantero de Goizueta en la final por primera vez desde 2010. El zurdo de Arama y el zaguero de Etxarren tendrán como rivales a Oinatz Bengoetxea y Jon Ander Albisu en el choque por los trofeos de ganador de mañana por la tarde.
La diferencia de pegada entre las dos parejas condicionó por completo el desarrollo del juego, desequilibrado en ese apartado de principio a fin. En cuanto entablaron el peloteo, los azules mandaron de cabo a rabo gracias a su pegada, acompañada en esta ocasión de contados errores. Salvo en el prometedor arranque de Aimar, ayudado por dos tantos de saque para adelantarse 4-0, y en la tacada de siete tantos tras el descanso obligatorio del 6-12, Irribarria y Zabaleta impusieron su ley.
Saltaron a la cancha con la estrategia de alejar la pelota de las posiciones en las que Olaizola II resulta peligroso de verdad. Irribarria tocó la pared izquierda con el saque para impedir los sotamanos de Aimar, quien solo restó cuatro de los veintidós ejecutados por el de Arama, varios de ellos de zurda en postura forzada. Querían y consiguieron que el primer pelotazo de la pareja oponente lo diera Ander Imaz.
Una vez dentro del tanto, castigaron atrás. Una y otra vez. A base de altura, de encontrar pared izquierda para que Imaz sufriera de zurda y sobre todo de velocidad. La pelota se le montó al cuerpo al oiartzuarra muchas veces. «Nos han dominado. No me veía mal, pero ellos querían pasar a a Aimar y lo han logrado».
Tampoco la inspiración acompañó a Aimar Olaizola. «He jugado con prisas y no me han salido bien las cosas», reconoció el de Goizueta. Entre el 4-0 a favor y el 6-12 en contra se le marcharon fuera cuatro ganchos. Después de esa sucesión de errores celebró con rabia el que le entró en el 9-12, la primera de las tres acciones de saque-remate que le ayudaron a voltear el marcador.
Un espejismo. Con la pelota más baja, la utilizada por Aimar para reponerse, Zabaleta atropelló a Imaz en el nueve y medio. Recuperaron la suya, de mayor recorrido, para devolver la semifinal y el juego a donde les convenía. Un Zabaleta crecido en confianza martilleó al oiar-tzuarra, sobre todo de derecha pero también de zurda.
Tras retomar la delantera 13-15, Irribarria cometió un error claro de derecha en el centro de la cancha cuando disponía de pelota para atacar. El gancho de Aimar en el siguiente tanto cayó bajo chapa, los azules recuperaron la pelota acorde a sus condiciones y pusieron rumbo al 22.
Irribarria, un martirio para los zagueros contrarios cuando adopta este procedimiento, no solo pegó. «Ya era hora de que me funcionara el gancho», confesó. «Es una jugada con la que se hace daño en este frontón». Lo ha demostrado Aimar Olaizola en sus diez victorias absolutas en el Villa de Zarautz en trece participaciones. La de ayer fue su tercera derrota en veinticuatro comparecencias. Casi nada.
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