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Imagen de archivo de la perforación de un túnel de la 'Y' vasca en Hernani
Las dificultades para expropiar terrenos frenan la 'Y' vasca entre Hernani y Astigarraga

Las dificultades para expropiar terrenos frenan la 'Y' vasca entre Hernani y Astigarraga

El tramo lleva casi tres años en obras pero está semiparalizado por la falta de algunas licencias y el rechazo ideológico, que aún no ha permitido acabar las expropiaciones

OCTAVIO IGEA

Lunes, 12 de enero 2015, 01:15

A finales de enero la ministra de Fomento, Ana Pastor, y la consejera vasca de Medio Ambiente y Política Territorial, Ana Oregi, tendrán una histórica reunión en Euskadi. Por primera vez desde que arrancaran las obras del Tren de Alta Velocidad (TAV) hace casi una década ambas administraciones unificarán criterios y anunciarán públicamente la fecha en la que podría entrar en funcionamiento la infraestructura ferroviaria. Pastor cree que será hacia 2020, pero en Lakua no lo tienen tan claro porque hay retrasos clamorosos. Aún se desconoce cuál será el punto de la 'Y' vasca elegido para poner en escena el pacto político, pero es seguro que la foto no se hará ni en Hernani ni en Astigarraga.

El trazado del TAV que surcará las localidades guipuzcoanas comenzó a ejecutarse hace casi tres años pero hasta ahora apenas se han completado el 15% de las obras. En el tramo Hernani-Astigarraga hay retrasos con algunas licencias medioambientales pero, sobre todo, el tajo está semiparalizado por las dificultades que está teniendo el Gobierno vasco para expropiar los terrenos, públicos y privados. Alargar estos procesos administrativos «al máximo» siempre ha sido una de las estrategias de la izquierda abertzale para frenar la 'Y' vasca, pero la demora nunca había alcanzado niveles como éste.

La situación se ha llevado con sigilo hasta que el Ejecutivo autonómico ha comenzado recientemente a dar cuenta en el Parlamento de cómo avanzan las obras del ramal guipuzcoano del TAV. Un ejercicio de «transparencia» que tiene un segundo objetivo: 'forzar' a Fomento a dar explicaciones sobre la conexión Vitoria-Bilbao, la que construye Madrid directamente, para que se conozca su evolución y poder poner plazos concretos al proyecto. El tira y afloja entre PNV y PP en torno al avance de la 'Y' vasca se terminará, en principio, con la reunión de Oregi y Pastor dentro de unas semanas, pero antes ha quedado al descubierto la parálisis que afecta al enlace Hernani-Astigarraga, el que dejará la alta velocidad a las puertas de San Sebastián.

El tramo tendrá una longitud de 2,5 kilómetros, discurrirá en su totalidad a cielo abierto, y fue adjudicado hace cuatro años a la Unión Temporal de Empresas (UTE) compuesta por Construcciones Moyua, Balzola y el grupo Azvi con un presupuesto de 76,4 millones de euros. La primera piedra del proyecto la puso el 14 de marzo de 2012 el entonces consejero vasco de Vivienda, Obras Públicas y Transportes, Iñaki Arriola, y aquella misma jornada se anunció que el trazado estaría listo en 27 meses, para junio de 2014. Pero la cruda realidad es que el enlace Hernani-Astigarraga suma uno de los mayores retrasos de toda la 'Y'. Los últimos informes de Lakua advierten de que aún quedan por delante, al menos, tres años más de labores. ¿Por qué? Consultados al respecto portavoces de Euskal Trenbide Sarea (ETS), la sociedad pública responsable de las obras, reconocen problemas para iniciar el viaducto de Hernani, la pasarela más larga (1.025 metros) que tendrá el TAV en Gipuzkoa, porque pasará tres veces sobre el río Urumea y aún no han conseguido los permisos necesarios. Los debe emitir la Demarcación de Costas pero aún no ha movido ficha.

Pero el principal obstáculo son las expropiaciones. Y ahí está teniendo mucho que ver la izquierda abertzale, firme opositora al Tren de Alta Velocidad desde que el proyecto era un mero esbozo sobre el papel. Un ejemplo: en 2007 el Gobierno Vasco se ofreció a ejecutar importantes mejoras urbanísticas en Legorreta aprovechando el inicio las obras del trazado ferroviario, pero el alcalde las rechazó. «Haremos todo lo posible por frenar el TAV», anunció el entonces regidor, Iñaki Oiarbide (ANV). Toda una declaración de intenciones que EH Bildu mantiene ahora a rajatabla. Eskoriatza, Aramaio, Elorrio y Atxondo han sido otros puntos donde las obras se han retrasado deliberadamente por la presión vecinal y política.

El «colchón» de Bergara

«El procedimiento está siendo muy lento», confiesan desde ETS al referirse a los trabajos burocráticos previos del tramo Hernani-Astigarraga. Requiere la ocupación de terrenos en ambas localidades y también de algunas parcelas ubicadas en la cercana San Sebastián. Lakua y Fomento reclaman la ocupación temporal de algunos solares -para dejar la maquinaria, crear accesos a las obras...- y la expropiación de otros. El procedimiento habitual es que las administraciones informen a los afectados sobre la situación y que les citen en sus respectivos ayuntamientos -si no son los propietarios los consistorios juegan un papel parecido al de testigos y mediadores- para hacerles una oferta económica.

La expropiación de terrenos para completar un proyecto público es un derecho de las administraciones, por lo que una gran mayoría de procesos acaban rápidamente con un acuerdo pecuniario. Pero en el caso de la 'Y' vasca la izquierda abertzale está utilizando esta figura como freno. En Hernani y en San Sebastián los representantes municipales se han negado en varias ocasiones a firmar las actas de expropiación sobre procesos que afectan a sus propios terrenos o los que pertenecen a algunos vecinos alegando defectos de forma de los proyectos o de las ofertas económicas. «Podríamos notificarlo previamente y que los errores se corrigieran pero lo hacemos directamente en las reuniones para que el proceso tenga que volver a empezar de cero», reconocen fuentes de la coalición soberanista. Y hay más opciones. Se puede rechazar la propuesta económica y que el proceso expropiatorio se alargue en el tiempo al tener que convocar un tribunal administrativo que resuelva la situación e incluso que la expropiación acabe dirimiéndose en los juzgados.

Pese a la incierta situación de la conexión Hernani-Astigarraga, el Gobierno Vasco asegura que aún hay tiempo para ejecutarla. Que no se quedará descolgada. El «colchón» temporal lo ofrece el retraso que acumula Fomento a la hora de iniciar las obras de otro tramo, el nudo de Bergara. Su complejidad puede llegar a prolongar la construcción más de cuatro años y su construcción no arrancará hasta dentro de unos meses.

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