Borrar
María Albizu, sentada y acompañada de su hija Mari Carmen.
«¿El secreto? Estar en paz con la vida y conmigo misma»
DEMOGRAFÍA

«¿El secreto? Estar en paz con la vida y conmigo misma»

María Albizu presume de ser la «amona de Gaztelu» y a sus 106 años habla de la vida que queda a sus espaldas... y de la que está por venir

DANI SORIAZU

Domingo, 15 de febrero 2015, 11:59

«Ni guapa atera, e!». María Albizu quiere unas fotos bonitas para que la gente vea bien en este reportaje «a la amona de Gaztelu». No tiene ningún reparo en reconocer que es coqueta y que le gusta presumir de ser una de las mujeres más longevas de Euskadi, con 106 años a sus espaldas, recién cumplidos el pasado 14 de enero.

Sus arrugas son testigo de más de un siglo de andadura por la vida, con sus buenos y sus malos momentos. Conserva la cabeza en su sitio para poder recordarlos todos. Sólo las piernas le fallan, pero por su actitud despierta y alegre demuestra que tiene una salud envidiable para su edad.

María nos atiende en el salón de su casa, ubicada en esta localidad guipuzcoana de apenas 200 habitantes, situada a unos pocos kilómetros de Ibarra. No es muy habladora, pero unas pocas preguntas son suficientes para que empiece a repasar pasajes de su vida y a recorrer con la mirada las diferentes fotos que decoran la estancia. Instantáneas que recogen sólo una mínima parte de todos los recuerdos que acumula en su vieja pero también lúcida memoria.

Entre ellos, muchos buenos. Su vida cuando era pequeña en Leaburu o su marcha a Gaztelu después de casarse con 24 años con su marido Jesús. También relata cómo tuvieron que trabajar duro en el caserío que ambos tenían. Cómo no, recuerda el nacimiento de sus cinco hijos, la llegada al mundo de cada uno de sus ocho nietos y sus siete bisnietos, los paseos por Donostia o los encuentros con otros jubilados en la capital guipuzcoana cuando eran algo más mayores.

En algunos momentos de la entrevista aguarda unos cuantos segundos en silencio, y con un gesto natural, casi espontáneo, acaricia con sus dedos su anillo de compromiso y agacha la mirada. De forma inevitable, al echar la vista atrás, le vienen a la cabeza todas esas personas a las que ha tenido que decir adiós, como su marido, sus siete hermanos, sus amigos e incluso, quizá uno de los momentos más duros para una madre, despedir de este mundo a una de sus hijas. Su mirada se desvía y rehúye este tipo de pasajes amargos.

Pero la sonrisa vuelve rápido. Al fin y al cabo, asegura que no ha tenido suficiente todavía. «Lo he hecho todo, pero si puedo, prefiero morir mañana que hoy», asegura con rotundidad. Por lo pronto, de camino viene el décimo de sus bisnietos. Un muy buen motivo para querer celebrar sus 107 años con un miembro más en su familia.

El cambio de los tiempos

Puesta a recordar momentos duros, trae al presente los años después de la Guerra Civil. El hambre por una parte, y la necesidad de hacer contrabando, por otra. «Solíamos ir a por aceite a Areso. Lo hacíamos por la noche, atravesando el monte, para que la Guardia Civil no nos viese. Recorríamos más de veinte kilómetros. Lo pasamos realmente mal», rememora.

No obstante, María prefiere centrarse en el presente. En su cotidianidad, basada en unas pautas que ella misma se impone y cumple con gran disciplina. Esta amona se levanta todos los días, «sin pereza alguna», a las ocho de la mañana. Desayuna y da un primer paseo con la ayuda de su tacataca. Después toma el hamaiketako y aguarda paciente hasta que llega la hora de la comida. «Me gusta todo, tengo buen apetito», dice. Aunque, destaca especialmente el bocadillo de txistorra que le prepara su hija todos los domingos.

Nadie le quita la siesta, que la suele echar entre las tres y la cinco. Y al despertarse ve «el programa del Klaudio Landa, que no me lo pierdo». ¿Entonces estará enterada de la actualidad política? En absoluto. «¿Pablo Iglesias? ¿Quién es ese? Yo no me entero de nada porque no me interesa», indica. Puestos a disfrutar de la tele, que le pongan un buen partido de pelota. «Me gustan mucho Irujo y Olaetxea. Me pongo nerviosa cada vez que los veo jugar en la tele», asegura.

Su día finaliza con algún que otro paseo, seguido de la cena. Termina en la cama a las diez de la noche, tras haber visto otro poco rato la tele. Muchos días, su rutina se ve alterada por la visita de alguno de sus hijos, nietos o bisnietos, o incluso por su peluquera. Dos días antes de que le hicieran este reportaje, también pidió sus servicios para que le peinaran y la dejaran guapa para salir en las fotos.

«¿Qué más puedo hacer?», exclama, sin ningún atisbo de tristeza, más bien como una forma de mostrar lo obvio: «no puedo hacer nada más». «Pero basta de conversación», espeta con humor. Y vuelve la mirada al fotógrafo.

«Una gozada vivir con ella»

Tras unos cuantos posados y 'robados' entra a participar en la conversación Mari Carmen. Se trata de la hija de María, que desde hace diez años vive con su marido en la casa de su ama en Gaztelu. «Es una gozada vivir con ella tal y como está», apunta.

Ella es la segunda más pequeña de cinco hermanos, donde el mayor tiene ya 80 años. Durante esta década que lleva con ella asegura que ha disfrutado «más que en toda mi vida. Está estupenda y no da nada de guerra». Cuando ella no está uno de sus hermanos se hace cargo del cuidado de María, por lo que no hay ningún momento del día que ella pase sola.

«Si ahora nuestra madre estuviera en Donostia con nosotros, se le haría más difícil la vida. Pero aquí está de maravilla, en su pueblo de toda la vida, con su gente, bien atendida. Está como una reina», indica.

Tal vez ese sea el secreto para poder disfrutar de una larga vida. Eso, y un estilo de vida tranquilo, que sin duda lo aporta también un entorno como Gaztelu, en el que el silencio y el sonido de los animales son los protagonistas. «Y el estar en paz conmigo misma y con la vida», añade.

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios

diariovasco «¿El secreto? Estar en paz con la vida y conmigo misma»