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OCTAVIO IGEA
Jueves, 5 de marzo 2015, 07:06
«El resto del mundo se ríe del modelo nacional de alta velocidad. La línea París-Lyon tiene casi tantos usuarios (25 millones) como toda la red española (28)». El catedrático en Economía y experto en infraestructuras de la Universidad de Barcelona Germá Bel es una de las voces más autorizadas del país a la hora de hablar sobre el AVE, y nunca ha escondido su rechazo frontal al proyecto. Ayer volvió a ponerlo de manifiesto en el Parlamento Vasco, donde compareció, a petición de EH Bildu, para advertir que el Tren de Alta Velocidad (TAV) no será rentable ni económica ni socialmente. «Se convertirá en un transporte para élites», auguró, antes de advertir que la comunidad autónoma no debería esperar demasiado del proyecto ferroviario. «No atraerá ni turismo ni inversión», añadió.
Hace años que Bel acuñó junto a su colega Daniel Albalate el término 'efecto túnel', con el que alertan de que la alta velocidad puede unir con mayor rapidez dos ciudades a costa de dejar «desiertas» las zonas intermedias. «En Francia tienen la costumbre de mirar al uso y la rentabilidad de un proyecto antes de construir, algo que en España no pasa», recalcó, tras señalar que no conoce «ni un estudio sobre la 'Y' vasca que diga que va a ser rentable».
«Solo conozco dos líneas de alta velocidad en el mundo que recuperen la inversión económica realizada y sean rentables financieramente, una en Francia y otra en Japón. España es líder en la oferta de red -es el segundo país tras el nipón en kilómetros de AVE-, pero está a la cola si hablamos de demanda», reprochó Germá Bel. A su juicio, el TAV inducirá pocos viajes por su «alto precio».
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