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BEGOÑA DEL TESO
Viernes, 19 de mayo 2006, 02:00
Posa para la foto con una espada hecha de fibra de vidrio, esterilla y cinta americana. Una espada que perteneció a un soldado muerto en la última partida de rol en vivo celebrada en Cuenca. Posa con la capa con la que ha atravesado mil mundos imaginarios.
- Sabemos qué es un juego de rol...
- No estoy tan seguro.
- ... Se trata de una representación.
- ... Se trata de interpretar a un personaje. Algo que es la esencia misma de casi todos los juegos. Piensa, simplemente, cuando jugabas a indios y vaqueros, a policías y ladrones.
- Al principio, los juegos de rol eran juegos de mesa. Dirigidos por un 'master', alguien que repartía personajes y trazaba estrategias.
- Después, hace tiempo, una veintena de amigos empezó a juntarse en el Retiro. Para jugar el gran juego: Vampiro. Pero no había atrezzo ni vestimentas. Los jugadores no podían hacer uso de los poderes sobrenaturales que como criaturas de las tinieblas les correspondían. La batalla se debía ganar al viejo estilo, con ese desafío de piedra, papel, tijera. A los chinos, vamos. Y de pronto, entre otras cosas, internet tomó una fuerza bestial.
- ¿Y qué pinta la red en la transformación de los juegos sin teatralidad en roles de acción real?
- Mucho muchísimo. Los jugadores tuvieron un medio rapidísimo y amplísimo para comunicarse, para ponerse en contacto. Para hacer convocatorias. Y de pronto, jugadores de todas partes empezaron a reunirse aquí y allá. Y elegían sus personajes a través de internet. Y chateaban con los directores de la partida. Y se escogían las armas, las vestiduras. Y se organizaba el prepago de la inscripción. Y luego, aparecías en un lugar. Era viernes. Primer contacto en la primera fase: te reunías con los otros jugadores. Había bardos que contaban historias. Y bufones que hacían reír. El sábado comenzaba la partida. Y tú sabías cuál era tu personaje. Cuáles sus objetivos. Tanto los individuales como los de su grupo, si formaba parte de, por ejemplo, los restos de un ejército en retirada.
- Pero esto parece una representación teatral. O la reconstrucción de una batalla histórica.
- Puede. Pero, en realidad, no tiene nada que ver. En una obra de teatro todo está escrito: planteamiento, nudo, desenlace. En las reconstrucciones de batallas, la Historia no puede alterarse. Lo increíble, lo fascinante, de un juego de rol en vivo es que a tí te han dado unas pautas, unas directrices, pero sólo unas cuantas. El resto es habilidad y libre albedrío tuyo. Porque también puedes decidir abandonar la lucha por conseguir tus objetivos.O los de tu grupo. Te conviertes en el creador de tu historia. Yo, en la partida que vivimos ha poco en Cuenca era un soldado que se replegaba y había sido herido por una flecha ponzoñosa. El veneno corría por mis venas. Debía encontrar el antídoto.
- Pero claro, aquel o aquella que interpretase el rol de curandero, médico, bruja, podía decidir si proporcionarte la cura o no.
- Por supuesto. O podía exigirme a cambio...
- ¿Qué le vendieras tu alma?
- O que fuera a buscarle una hierba mágica, el cuerno de un animal fantástico...
- ¿Qué clásico resulta todo, ¿verdad?! En los juegos de rol uno interpreta viajes iniciáticos, desafía a fuerzas extrañas... Como en los cuentos de siempre.
- Hay un poso magnífico en las historias que vivimos. Y en cómo las vivimos. Algunas tienen su origen en mundos reales. Otras no. En todas buscas y decides.
- He oído hablar de algo llamado 'TATA' pero no sé de qué se trata.
- Son los tests de armas y armaduras. Antes de empezar el juego se pasa un control. Las armas que vas a usar tienen que tener unas medidas fijas y, claro está no ser en absoluto peligrosas. Lógicamente, esto es un juego, un deporte de contacto, quizás te ganes un moratón. Pero nada más. Por eso, mira, estas espadas. Van a ser usadas también en clases de esgrima antigua. Están hechas del material de las esterillas de playa, fibra de vidrio y cinta americana. Otra cosa imprescindible para todo jugador de rol: una capa con la que podra interpretar a mil personajes. Y una túnica, con la que será otros tantos. ¿Ves este chaleco bordado? Fue mi regalo de boda.
- ¿Pero estás casado?
- No. Pero hay juegos medievales en los que asistes a los esponsales de grandes señores. La dama que me acompañaba en la ceremonia me ofreció este chaleco para aquella partida.
- Sólo hablamos de rol en vivo. ¿Siguen los juegos de rol en mesa?
- Con gran fuerza. La última vez yo jugué una partida en la que todos viajábamos en el Titanic. Piensa en la situación: tú, el jugador, sabes que se va a hundir. Pero tu personaje lo ignora. Y tú, en la partida no eres tú sino él.
- Dame direcciones de internet para navegar hacia el rol en vivo.
- Te las doy pero déjame decirte una cosa: lo mejor de todo esto son momentos como los que se vivieron en Errenteria cuando los Encuentros Rúnicos 2006. 346 personas de todo el país conviviendo tres días sin ningún roce, más allá de los calentones típicos del momento del juego. Soberbio. Y todos conectados a través de: www.encuentrosrunicos.com, www.igdrasill.tk; www.efeyl.org.
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