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Sábado, 1 de julio 2006, 02:00
IRUN. DV. Diez años después de que un grupo de mujeres soldados intentara sumarse al Alarde de San Marcial, los defensores del Alarde igualitario celebraron, por primera vez, un desfile libre de agresiones físicas y verbales hacia sus integrantes. El clima de tranquilidad reinante durante toda la jornada hizo que el Alarde mixto de 2006 concluyera con la sensación generalizada, entre público y tropa, de haber sido el mejor que se recuerda hasta la fecha. El día soleado, fresco por la mañana y caluroso por la tarde, redondeó la fiesta.
Alrededor de un millar de soldados participaron en el desfile igualitario, que partió a las 10.10 de la plaza de Urdanibia, cuando la cabo de Hacheros, Rosario Campo, ordenó la arrancada. El comadante, Aitor Larzabal, dirigió a la tropa formada por nueve compañías y unidades hasta la plaza de San Juan.
El Alarde mixto fue recibido en el balcón de la Casa Consistorial por el Ararteko, Iñigo Lamarca, la directora de Emakunde, Izaskun Moyua y la defensora vasca para la igualdad, Maite Erro, que estaban acompañados por la consejera de Medio Ambiente, Es-ther Larrañaga y las parlamentarias vascas Estefanía Beltrán (PNV), Mertxe Agúndez (PSOE), Nekane Alzelai (EA) y Aintzane Ezenarro (Aralar). En representación de la Corporación municipal, estuvieron presentes los portavoces de Irun Herria, Peio Gaskon y de Ezker Batua, Manuel Millán. Este último fue el encargado de entregar la bandera de la ciudad al teniente del Alarde mixto Xabier Kerexeta.
La entrada del general Xabier Martínez Mujika, a lomos de su caballo, en la plaza de San Juan, fue uno de los momentos más aplaudidos por el público. Tras saludar a las autoridades, el general pasó revista a la tropa y llamó a los capitanes, con los que intercambió unas palabras. Las descargas de fusilería y la música de la Banda y la Tamborrada dieron paso al reinicio del desfile.
El paso por la calle Mayor, el punto más conflictivo para el Alarde mixto, transcurrió este año sin problemas. El llamamiento de la Junta del Alarde tradicional para que su público se desplazara a las campas de San Marcial o a la plaza del Ensanche, dejó la calle Mayor libre para los seguidores del desfile igualitario, por lo que los insultos y agresiones habituales en años anteriores, fueron sustituidos por aplausos. La Er-tzaintza estableció, a pesar de todo, un cordón policial a lo largo de toda la calle. Por la tarde, personas contrarias al Alarde mixto acudieron a la calle Mayor y exhibieron carteles con el lema Emakumeak=Kantinerak. El desfile terminó sin incidentes y con ambiente festivo.
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