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ELENA VIÑAS
Sábado, 6 de septiembre 2014, 10:37
Han pasado 200 años desde que 'Nuestra Señora de la Mercedes', una fragata perteneciente a la armada española, emprendiera su última singladura. Capitaneada por el comandante donostiarra José Manuel de Goicoa y Labart, el navío formaba parte del convoy que cubría la ruta comercial entre las colonias de América y España, y tras partir de Lima, haciendo escala en Montevideo, llevaba a bordo un importante cargamento de monedas de oro y plata, telas de vicuña, quina y canela.
Cuando llevaba varias semanas de travesía por el Atlántico, a la altura del Cabo San Vicente, al sur de Portugal, la 'Mercedes' fue atacada por naves inglesas, a pesar de los tratados de paz existentes entre ambas naciones. El barco de 45 metros de eslora voló por los aires durante la batalla, en la que perdieron la vida 300 personas. Entre ellas, Goicoa y Labart, quien había contraído matrimonio por poderes con una joven donostiarra y regresaba a su ciudad natal para completar los trámites matrimoniales.
El relato de aquel frustrado viaje vuelve a estar hoy de plena actualidad como consecuencia de la doble exposición inaugurada en Madrid, en el Museo Arqueológico Nacional y en el Museo Naval. La muestra recrea el viaje final de la fragata y con él, las historias que se vieron truncadas. También la que habla de su codiciada mercancía que, tras la explosión, se hundía en el fondo del mar, de donde fue recuperada en 2007 por la empresa Odyssey Marine Exploration. El 'tesoro', valorado en más de 500 millones de dólares, fue extraído de las profundidades en una operación bautizada como 'Cisne Negro'.
Pero con su recuperación no se escribía el final de esta 'novela' de aventuras, sino sólo un capítulo más y de nuevo, con batalla de por medio, eso sí, una batalla legal que se zanjaba en 2012 en el Tribunal Federal de Tampa (Florida, Estados Unidos). España salía victoriosa de este nuevo lance y el tesoro expoliado regresaba, finalmente, al que era su destino inicial desde 1804.
Muestras complementarias
Las exposiciones 'El último viaje de la fragata Mercedes', organizadas por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, Ministerio de Defensa y Acción Cultural Española (AC/E), podrán visitarse hasta el 30 de noviembre en Madrid y se presentan, tal y como señalan sus responsables, como complementarias. Ambas reúnen más de 200 piezas procedentes de 35 instituciones españolas, extranjeras y colecciones particulares.
Bajo el subtítulo 'Un tesoro cultural recuperado', el Museo Arqueológico Nacional se centra en las circunstancias y consecuencias para la época de la voladura de la fragata, abordando aspectos arqueológicos de su cargamento. Insiste, además, en la defensa y salvaguarda del patrimonio subacuático, recordando el litigio con la 'cazatesoros' Odissey.
En sus instalaciones exhibe más de 30.000 monedas del botín que fue recuperado, así como objetos de la época y diversos documentos históricos. Especial mención merece un cubierto de plata que se cree perteneció a José Goicoa y Labart.
Según informaron fuentes del Ministerio de Cultura, «entre los objetos extraídos de la 'Mercedes' que no son monedas, se encuentra esta pieza de cubertería de plata marcada en la parte superior del mango con las siglas de su propietario, J.G., muy posiblemente José de Goicoa y Labart, comandante de la fragata, quien había registrado como parte de la carga un lote de cubiertos de este mismo metal, destinado su servicio en la fragata».
'La razón frente el expolio' es el nombre del que se dota a la propuesta que, abierta al público en el Museo Naval, cuenta características de la construcción de la fragata, su misión, el contexto histórico-militar y las circunstancias que rodearon su naufragio, entre otros aspectos. Pueden verse el modelo de la fragata realizado según los procesos constructivos de la época tras un minucioso proyecto de investigación, y los documentos procedentes del Archivo General de la Marina Álvaro de Bazán firmados en 1802 por Manuel Godoy, Príncipe de la Paz, y por el Ministro de Marina para la formación de la flotilla española.
Ambas muestras podrían recalar el próximo año en el País Vasco. Así lo anunció el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, en el Pleno del Senado al ser interpelado por un parlamentario socialista al respecto. Wert manifestó que una vez se clausure la doble muestra, ésta podría empezar un recorrido itinerante por España a partir del mes de diciembre. 'El último viaje de la fragata Mercedes' se trasladaría a una docena de comunidades autónomas. El proyecto ya está en marcha, aunque se estudia cómo adaptar su «discurso museográfico a la capacidad más limitada de las salas». Desde el Ministerio de Cultura han indicado a DV que «el plan de itinerancia está aún en fase de elaboración», por lo que aún se desconocen las ciudades a las que se trasladará y en qué fechas.
Un enigma sin respuesta
En las exposiciones no faltan referencias al capitán de la nave. No se cuenta, sin embargo, otro enigma que aún no ha sido resuelto, el de si existe un retrato de aquel donostiarra que pertenecía a la familia Goicoa. Al parecer, hacia 1900 lo tenía en su poder José de Goicoa, el renombrado arquitecto, que era descendiente directo del malogrado marino. Sus familiares, concretamente José y Bernabé de Goicoa, lo depositaron en el Museo Municipal, más tarde llamado Museo de San Telmo, en 1902. Unos años más tarde, en 1912, la familia formaliza la donación y poco después, la Sociedad Bascongada lo solicita en préstamo al Museo para que figurase en la exposición histórico naval oceánica que se iba a celebrar en 1913.
El cuadro al óleo fue presentado como retrato de José Manuel Goicoa y Labart, comandante de la fragata 'Mercedes', que pereció en el combate contra una escuadra británica el 5 de octubre de 1804, cuando su nave fue alcanzada por el fuego enemigo y voló por los aires.
Es entonces cuando se pierde su pista, aunque todo hace suponer que ha de hallarse en San Telmo. Lo único que se conservaría sería un dibujo de Francisco López Alén realizado hacia 1900, una copia del retrato de José Manuel de Goicoa a partir del cuadro al óleo original, y que fue publicado en la Revista Bascongada ese mismo año.
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