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Pablo Iglesias ha mantenido sonadas trifulcas como tertuliano en varios programas de debate televisivos y radiofónicos.
Pablo Iglesias, líder de Podemos, un rey del K.O.

Pablo Iglesias, líder de Podemos, un rey del K.O.

El líder de Podemos, una estrella televisiva con un enorme 'punch' dialéctico, ha puesto contra las cuerdas en la pequeña pantalla a Alfredo Pérez Rubalcaba, Fernando Sánchez Dragó y a conocidos tertulianos cercanos al PP

Iñaki Juez

Miércoles, 28 de mayo 2014, 18:27

El líder de Podemos se llama Pablo porque se apellida Iglesias, como el fundador del socialismo español. Si su padre se hubiera apellidado Castro seguramente tendría por nombre Fidel. O Ernesto si llevara colgado detrás un Guevara. El profesor universitario de 35 años que ha convulsionado el mapa político español estaba predestinado desde la cuna. Miembro de una familia curtida en la lucha obrera, de ideología nítidamente izquierdista, da clases de Ciencias Políticas en la Complutense de Madrid. Con apenas 13 años, cuando sus compañeros de pupitre solo tenían tiempo para pensar en héroes de películas o en juegos de chiquillos, se afilió a las Juventudes Comunistas. Desde entonces su vocación política, lejos de moderarse, no ha hecho sino crecer. Maestro sustituto, declara un sueldo de 950 euros al mes y presume de vivir en el barrio de Vallecas, en Madrid, cuna de la progresía más auténtica, con su compañera Tania Sánchez Melero, parlamentaria de IU en la Asamblea de Madrid. IU ha sido, precisamente, uno de los damnificados por el vendaval de indignación con la casta partidista tradicional que ha llenado las urnas con 1,2 millones de votos de Podemos, que se traducen en cinco escaños en el Parlamento europeo. Otro, quizás el mayor, es el PSOE, al que la plataforma ha abierto un descomunal agujero por su izquierda que ha removido los cimientos de la organización.

La televisión ha sido su plataforma de lanzamiento gracias a sus dotes dialécticas y también a un pormenorizado estudio de las técnicas del marketing audiovisual. Ensayos y más ensayos con profesores y alumnos de su órbita para aprender a colocar sus mensajes con la máxima eficacia y derrotar por K.O. a afamados tertulianos. Desde su primera aparición en 'El gato al agua', de Intereconomía, para hablar de las protestas de los ciudadanos 'indignados' que cercaron al Congreso de los Diputados, su fama de justiciero fue transcendiendo a la pequeña pantalla para conquistar a los internautas que disfrutaban, en plan moviola, de sus mejores jugadas en programas como 'Al Rojo Vivo' de Antonio García Ferreras, 'Las Mañanas Cuatro' de Jesús Cintora, y 'La Sexta Noche' de Iñaki López. En su larga lista de víctimas se incluyen desde políticos profesionales a célebres periodistas, pasando por compañeros -es un decir- de tertulia. A muchos de ellos ha dejado en evidencia, o en una situación comprometida, con argumentos populistas, en la mayoría de los casos incontestables, desde una posición de izquierdas contra el poder económico, político y social establecido.

Iglesias vs Rubalcaba

Una de sus mayores hazañas fue dejar mudo al secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, uno de los mejores oradores del Congreso de los Diputados, tras echarle en cara que una larga lista de socialistas, como la exministra Elena Salgado, formara parte de consejos de administración de empresas como Endesa. "La gente tiene la sensación de que cuando ustedes están en la oposición tienen buenas palabras, pero pocas garantías", remachó a un experimentado Rubalcaba que solo acertó a decir en un primer momento un tímido: "Ya.... es posible". Después, acusó al líder de Podemos de defender el modelo energético de la Unión Soviética, lo que provocó la rápida contrarréplica de Iglesias recordando que la Constitución autoriza la nacionalización de las eléctricas en caso de oligopolio. "Señor Rubalcaba, no le pido que sea socialista, me basta con que sea patriota", zanjó ante un nervioso dirigente socialista que admitió haber tenido un "debate muy interesante".

Iglesias vs Dragó

Otra de sus víctimas fue Fernando Sánchez Dragó, que no anda tampoco precisamente corto de locuacidad. En el programa radiofónico 'Te doy mi palabra', de Onda Cero, el nuevo eurodiputado no dudó en llamarle "bufón del régimen" por sus descalificaciones a los activistas del movimiento del 15-M al que el defensor del sexo tántrico no dudó en calificarlos de "llorones malcriados" comparándolos, de paso, con Hitler y con Franco. El escritor se defendió diciendo que lo que criticaba era en realidad el movimiento asambleario por considerarlo contrario a la democracia, a lo que el joven político contestó que el verdadero peligro para la democracia son los políticos al servicio de los grandes poderes económicos y no que la gente se reúna. "Terminas por bailarle el agua al poder que es lo que hacéis ciertos intelectuales y eso es inaceptable". "Pablo, hablas como un político. Y a mí los políticos no me interesan. Yo soy de campo", espetó Dragó a modo de insulto. "De campo de golf", contestó el docente, que una vez más terminaba por imponerse en una discusión.

Iglesias vs Marhuenda

Tampoco se han salvado de sus dardos oratorios sus propios compañeros de tertulia como el actual director del diario de 'La Razón', Francisco Marhuenda, al que no duda en criticar cada dos por tres por mantener una línea editorial conservadora y afín al Gobierno del PP. En una de su trifulcas le echaba en cara que en una de las informaciones del periódico asegurara que los jóvenes que lideraban las protestas universitarias eran malos estudiantes. "Yo no me perdía una huelga y terminé dos carreras con 13 matrículas de honor, además de un doctorado", recordaba, para después interrogar a su contrincante por el número de matrículas que tuvo cuando en sus años mozos. "Siendo un estudiante de derechas, ¿cuántas tuviste?". Marhuenda se limitó a llamarle "grosero" y rehuyó contestar a tan envenenada pregunta.

Iglesias vs Rojo

También se han convertido en un clásico sus pugnas verbales con el actual director de Periodista Digital, Alfonso Rojo. Una de las más compartidas por las redes sociales fue cuando ambos se enzarzaron en un agrio debate sobre la cuantía de las matrículas universitarias. De nuevo, Iglesias asestó el golpe definitivo con una simple pregunta a su interlocutor: "¿Cuánto crees que cuesta una carrera?". El experiodista de El Mundo contestó con un sorprendente "cuatro cañas al mes, unos 500 euros al año". "Qué barbaridad estás diciendo, qué barbaridad", replicó el líder de Podemos dejando en evidencia que su contrincante desconocía totalmente el tema sobre el que estaba opinando. Posteriormente, volvió a sacarle el tema informándole de que la mayoría de los títulos universitarios superan los 2.000 euros

Iglesias vs Inda

Pero, sin duda, sus enfrentamientos más sonados los ha protagonizado junto a Eduardo Inda. De todos ellos, el más recordado fue cuando el periodista de El Mundo trató de poner en evidencia a su compañero de plató sacando a la luz que cobraba 1.800 euros por dos horas de clase a la semana en la Complutense de Madrid, al mismo tiempo que le calificaba de "burgués". Pablo Iglesias se defendió haciendo pública poco después y en directo su nómina como profesor universitario, que no superaba los 1.000 euros, por lo que no dudó de catalogar de "desinformado" al exdirector de Marca. Y es más, como sutil venganza por este ataque personal, contraatacó exigiéndole que confesara cuánto ganaba al mes. Ante la callada por respuesta, desveló que los cuantiosos ingresos de Inda le permitían tener hasta un mayordomo. Algo que el propio interesado, visiblemente azorado, no pudo desmentir.

Por todo ello, no resulta extraño que Podemos no haya necesitado un presupuesto de millones de euros para hacerse con 1.245.948 votos, el 7.97% de los emitidos el pasado 25 de mayo. La campaña viral basada en los vídeos de los mejores momentos de su líder, compartidos hasta la saciedad en las redes sociales con miles de reproducciones, parecen haber sido suficientes para lograr un resultado electoral sólo al alcance de los grandes partidos con un engrasado engranaje de marketing. Y todo ello, como el propio tertuliano recuerda en más de una ocasión, sin necesidad de pedir un crédito al banco para no traicionar sus ideales, conformándose con las aportaciones voluntarias de sus incondicionales. Ya sabía que no hacían falta tales dispendios. Gracias a la televisión e Internet, todo el mundo conocía de sobra su pensamiento político sin necesidad de dar mítines por toda España. Ahora, le espera la Eurocámara. El tiempo dirá si en Bruselas, una vez que ha entrado a formar parte de lo que él llamó despectivamente como "eurocasta", se muestra tan locuaz y crítico como hasta ahora.

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