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Martes, 7 de noviembre 2006, 02:56
IRUN. DV. Alrededor de 150 personas se dieron cita el pasado domingo en Pikoketa para rendir homenaje a los 13 jóvenes fusilados el 11 de agosto de 1936. Miembros de la Asociación Republicana Irunesa Nicolás Guerendiain y de Xirimiri Taldea acompañaron a familiares y amigos de los asesinados, que, un año más, se reunieron para recordarles.
Los actos de homenaje comenzaron a la una de la tarde, con los sonidos del txistu. A continuación, una trompeta interpretó Silencio y después, la txalaparta dio paso a la lectura, en euskera y castellano, de un comunicado de agradecimiento a los trece jóvenes fusilados. «Estamos aquí reunidos para rendir homenaje a trece personas, que en este mismo lugar, hace ahora 70 años, fueron asesinadas. Trece personas, algunos muy jovenes, con apenas 16 años, que, empezando a vivir, se les arrebató la vida y cuyo delito fue defender la Republica y Euskal Herria, defender la legalidad democrática».
Agradecimiento
Aquellos jóvenes no dudaron en arriesgar sus vidas «para defender a su pueblo, en este caso Irun, contra la agresión de unos militares fascistas, que fuertemente pertrechados, pretendían y consiguieron arrebatar los derechos populares conseguidos tras decenas de años de luchas, anular la pluralidad política, aniquilar las organizaciones de los trabajadores, terminar con la enseñanza pública y laica, empequeñecer el euskera y someternos a los intereses de los poderosos».
Los reunidos en Pikoketa dieron las gracias «a estos valientes, que en plena juventud, sin apenas adiestramiento militar y con escasos medios, defendieron a sus conciudadanos, a sus descendientes, a nosotros».
A continuación fueron citados los trece jóvenes: Mertxe López Cotarelo, Pilar Vallés Vicuña, José María Arruti Idiakez, Victor Genua; Jesús López Casado, Agapito Domínguez; Bernardo Usabiaga Jauregui, Manuel Justo Alberdi, Miguel López Pascual, Vicente Argote, Agustín Bermejo, Felix Luz Etxeberria y Angel Braña López. «Hoy os decimos que siempre os llevaremos en el corazón, que vuestra actitud fue un ejemplo, que nunca os olvidaremos y que trabajaremos para que se reconozca vuestro sacrificio».
Tras la lectura del comunicado, Marcelo Usabiaga, hermano de uno de los asesinados, intervino recordando los hechos y a todos los que lucharon defendiendo la República contra el fascismo.
Los jóvenes fusilados en Pikoketa el 11 de agosto de 1936 habían subido desde Irun a aquella posición en la montaña y allí mismo fueron capturados, asesinados y enterrados. Algunos apenas tenían 17 años. El hecho fue conocido muy pronto en Irun, pues alguno de los milicianos pudo escapar y escondiéndose entre matorrales fue testigo de lo ocurrido y pudo contarlo.
La fosa común permaneció oculta durante 40 años, todos los del franquismo. En el año 1976, con la nueva situación política, los familiares se movilizaron y tras diversas gestiones, consiguieron excavar en el lugar, hasta encontrar los restos. Fue una de la primeras fosas de la Guerra Civil que se desenterraron. El Ayuntamiento de Irun cedió un pequeño mausoleo en el cementerio de Blaia, donde descansan en la actualidad los restos de los 13 fusilados.
El último acto del homenaje de Pikoketa fue realizado, también, por Marcelo Usabiaga y consistió en el descubrimiento de una placa con los nombres de los jóvenes, colocada sobre el monolito que marca el lugar donde apareció la fosa común. Los sones del Eusko Gudariak y el Himno de Riego cerraron el acto. Posteriormente, se celebró una comida de hermandad en el restaurante de Pikoketa, a la que asistieron alrededor de 80 personas.
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