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FELIX IBARGUTXI
Lunes, 9 de abril 2007, 05:01
SAN SEBASTIÁN. DV. «La ferrería de Plazaola, la mejor conservada del valle de Leitzaran sufrió un grave daño el 8 de marzo. Luego, la empresa propietaria de una central eléctrica cercana comenzó a reparar por su cuenta los desperfectos, y causó un daño todavía mayor. Se trata de una ferrería que está catalogada como Zona de Presunción Arqueológica, y por lo tanto esas obras de reparación debían haber contado con permiso de la Diputación. Pero ni se pedió permiso ni la Diputación actuó, y ahora pido a la Diputación que, por lo menos, abra un expediente». El que así habla es Xabier Cabezón, un estudioso del valle de Leitzaran, y en su opinión «estamos ante una nueva pérdida de nuestro patrimonio».
La ferrería de Plazaola data del siglo XV y, según Cabezón, que publica sus estudios en la página web leitzaran.net, «es la mejor conservada del valle». En 1997 fue declarada Zona de Presunción Arqueológica, en virtud de la Ley de Protección del Patrimonio Cultural, del Gobierno Vasco. Pero es la Diputación de cada territorio la encargada de velar por el cumplimiento de la normativa.
El canal y la presa de esa antigua ferrería sirven, desde 1900 , para surtir de agua a una central eléctrica situada a una distancia de un kiómetro aproximadamente. El accidente de la ferrería ocurrió durante la noche del 7 y la madrugada del 8 de marzo.
La zona del taller
«Llovió intensamente en la zona con viento fuerte -relata Cabezón-. A ello se unió un cortocircuito en una línea eléctrica, que paró las turbinas de la hidroeléctrica. Se rompió el canal de la central, justo a su paso sobre la ferrería. El estropicio fue grande, pues el agua que se escapaba arrastró un antiguo muro que limitaba la ferrería con el río, estropeó parte de la obra hidráulica (en concreto la parte este) y socavó el suelo de la zona en la que se había situado el taller de la ferrería».
«La empresa propietaria de la central, Electra Plazaola, S.A. -prosigue Cabezón- comenzó a reparar el canal sin la obligatoria autorización de la Diputación, amontonando grandes piedras de escollera y cemento contra las anteparas, y removiendo con una excavadora la tierra del taller de la ferrería, con lo que el daño causado es aún mayor. El domingo 11 comuniqué los hechos a la Sociedad de Ciencias Aranzadi, la cual a su vez los puso en conocimiento del departamento de Cultura de la Diputación. Sin embargo, durante los días siguientes la empresa ha continuado la reparación, cubriendo totalmente la pared de la ferrería con piedras y cemento, hasta la altura del canal, y rellenando con más tierra la zona afectada. Eesta continuación de las obras ha tenido que producirse con el consentimiento necesario de la Diputación».
Cabezón quiere denunciar «la ineficiencia práctica de este tipo de leyes que luego no se cumplen. Tenemos que ser todos conscientes de que el daño producido a nuestro patrimonio arqueológico es a menudo irrecuperable. La difusión y conocimiento de estos bienes es beneficiosa para su conservación, y ese es el objetivo de mi página web». El estudioso quiere remarcar también que ha habido dos sociedades que han querido colaborar en la denuncia: Burdiña Taldea, de Andoain, y Aldin Kirol eta Kultur Elkartea, de Berastegi.
Esta ferrería aparece con el nombre de La Plaza en un documento de 1415. Entonces, el propietario y ferrón era Juan Sánchez de Ernialde. Está situada en Berastegi, y se puede acceder a ella a través del puente de Urto. Desde allí hay que llegar hasta la estación del tren de Plazaola, y seguir 400 metros hacia el norte, por el antiguo ferrocarril, hasta el caserío Plazaola. Desde el sepultamiento de la ferrería de Olloki, son los restos más completos.
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