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NEREA AZURMENDI
Domingo, 23 de octubre 2016, 08:50
La VI Encuesta Sociolingüística, la última entrega del retrato quinquenal de la situación del euskera que se comenzó a hacer en 1991, puso hace unos días sobre la mesa los primeros datos, los relativos a la CAV, a los que seguirán en breve los de Navarra e Iparralde.
La encuesta mide el grado de conocimiento y de uso del euskera en personas mayores de 16 años, así como otra serie de parámetros relacionados con la adquisición de la lengua, la competencia lingüística o la actitud de la sociedad ante la promoción del euskera.
- La encuesta constata el crecimiento del conocimiento y del uso del euskera en la CAV, donde hay 212.000 vascohablantes más que en 1991, pero confirma también el cambio de perfil del euskaldun. ¿Cuál sería su retrato robot?
- Es mujer y guipuzcoana. Vive en la segunda zona sociolingüística, donde los euskaldunes son entre el 20 y 49%. Tiene estudios medios o superiores, trabaja por cuenta ajena y su primera lengua es el euskera. Lo utiliza tanto o más que el castellano, sobre todo con sus hijos, con los amigos y los compañeros de trabajo. Tiene interés por el euskera y está a favor de promover su uso.
- ¿Es muy diferente al perfil de hace 25 años? ¿Presenta algún rasgo que le haya sorprendido?
- En ese retrato general no ha habido grandes sorpresas y los resultados han sido los esperados. Aunque se haya acentuado el crecimiento y se hayan asegurado algunos crecimientos que anteriormente eran una incógnita, no ha habido grandes cambios o sorpresas en el perfil del euskaldun medio, siempre que se tenga en cuenta al conjunto de la comunidad de mayores 16 años. El que sí presenta aspectos novedosos es el perfil de los más jóvenes, los que tienen entre 16 y 24 años.
- ¿Podría hacer su 'retrato robot'?
- Hay que precisar, porque es muy relevante, que en ese tramo de edad el 71,4% son bilingües, muy por encina de la media. En cuanto al perfil medio de ese hablante joven, es vizcaína o vizcaíno, en este caso el sexo es indiferente. Vive también en la segunda zona sociolingüística, su primera lengua es el castellano y tiene claramente más facilidad en esa lengua. Utiliza todos los días las redes sociales, sobre todo en castellano, y se maneja bastante bien en inglés. En casa también utiliza más el castellano, aunque tiende a hablar en euskera con los hermanos y, fuera del ámbito familiar, con los amigos. También tiene interés por el euskera y está a favor de su promoción.
- ¿Cuáles son las principales novedades que presenta ese perfil?
- La fundamental es que su primera lengua es el castellano, y que, por lo tanto, va en aumento la proporción de quienes tienen más facilidad en castellano que en euskera. Por otra parte, hasta 2011 también ese colectivo era guipuzcoano, y ya no lo es.
- Esa es, con todas sus particularidades, la generación que llevará el euskera a las próximas décadas.
- Efectivamente, y es una pena que en esta sociedad tan envejecida tengan poco peso demográfico. Son tan solo el 8,7% del total de la población mayor de 16 años y, sin embargo, suponen el 18,3% de los euskaldunes mayores de esa edad. En cualquier caso, son ellos los que van a conformar la sociedad bilingüe futura, por lo que cualitativamente es fundamental su relación con el euskera. En ese sentido, se va a producir un hecho interesantísimo. Ellos y ellas, en su mayor parte, habrán recibido el euskera en la escuela, pero se lo transmitirán a sus hijos e hijas en el seno de la familia, por lo que en el futuro empezarán a aparecer más bilingües con el euskera como primera lengua, más 'euskaldunzaharras'.
- ¿La vitalidad de la transmisión familiar es una de las mejores noticias que proporciona la Encuesta?
- Sí, la recuperación en el seno de la familia es una excelente noticia. Desde que se realiza la encuesta es la primera vez que el 100% de las parejas compuestas por 'euskaldunzaharras' transmiten el euskera a sus hijos e hijas. Nunca había sucedido. Incluso si solo lo es uno de los progenitores, y el otro es erdaldun monolingüe, la transmisión llega al 89%. Y los padres y madres 'euskaldunberris' también están transmitiendo el euskera en proporciones muy altas. Por esa razón, aunque en la actualidad el euskera es la primera lengua de tan solo el 23% de los bilingües, el porcentaje aumentará bastante en un futuro no muy lejano. Es un dato muy relevante y muy positivo, porque la primera lengua, la que se recibe en casa antes de los tres años, tiene una incidencia decisiva en la relación que tenemos con la misma y en la competencia lingüística, que a su vez está muy relacionada con el uso. Y, a fin de cuentas, lo que da vitalidad a una lengua es que se use.
- Un uso que ha aumentado, justamente, en el ámbito familiar.
- Efectivamente y, para mí, junto con los datos relativos a la transmisión, el crecimiento del uso en la familia es uno de los elementos más sorprendentes y positivos de esta encuesta. Hay que esperar a que esa tendencia se consolide, pero parece firme. En ediciones anteriores se habían producido pequeñas fluctuaciones, pero llevábamos 25 años sin pasar del 17%. En esta, se ha superado por primera vez el 18% de uso en la familia. Ha aumentado un 1,8% en cinco años y eso, más allá del margen de error, marca una tendencia muy consistente, a la que hay que unir el aumento del uso en otros ámbitos en los que nunca se habían alcanzado niveles tan altos, como en las relaciones con los compañeros de trabajo. Estamos
lejos de la meta, pero el punto de partida es muy favorable.
Recuperación 'natural'
- Se ha criticado la excesiva dependencia del euskera de ámbitos formales como la escuela o la administración, tanto en lo que respecta a la transmisión como al uso. ¿El avance en espacios no formales como la casa o las relaciones entre amigos y colegas puede hacer pensar que está empezando a recuperar los mecanismos 'naturales' de transmisión y uso?
- Así parece, aunque debemos ser extremadamente prudentes, porque uno de los cambios sociales más profundos que se pueden dar es el cambio lingüístico, que tiene una dimensión social pero afecta también a la identidad individual. Analizando los diferentes aspectos de la encuesta se ve que el crecimiento que se está produciendo en la familia, tanto en lo que respecta a la transmisión como al uso, se da fundamentalmente porque mejora el uso del euskera en las relaciones de pareja, cosa que antes no sucedía. Si en ese ámbito más íntimo, más afectivo, se optara sistemáticamente por la primera lengua, el castellano, difícilmente se daría el nivel de transmisión que se está dando entre 'euskaldunberris' y entre parejas lingüísticamente mixtas, y tampoco se incrementaría el uso. Cada vez será más difícil defender que el euskera es una lengua artificial que se usa en entornos y situaciones artificiales.
- ¿La partida está ganada?
- En absoluto, aunque hay indicios muy esperanzadores. Por primera vez en la CAV, aunque solo sea por unas décimas, el porcentaje de bilingües supera al de castellanohablantes monolingües. También es espectacular lo que está ocurriendo con la población de 16 a 24 años, el tramo en el que más aumenta el conocimiento del euskera, donde mayor es la transmisión y donde empieza a aumentar el porcentaje de personas con el euskera como primera lengua. Los datos serían aun mejores si se incluyeran los relativos a los menores de esa edad. Pero el grado de penetración de la lengua hegemónica es tal que si la voluntad de la ciudadanía y la intervención pública, que son las dos claves de la recuperación, cesaran, las posibilidades de retroceso serían muy grandes. Cambios sociales como el cambio lingüístico necesitan estabilidad, solidez y consenso social y político. Son cambios en los que es difícil avanzar. Cuesta dar pasos adelante pero, sin embargo, es muy fácil retroceder. Hay mucho margen para seguir creciendo en el conocimiento y el uso del euskera, pero para eso hay que seguir pedaleando, y hay que hacerlo de modo acompasado con la sociedad, sin bajar la guardia, cuidando mucho el consenso social y el político. En ese sentido, hay que destacar la gran coincidencia que hay entre las actitudes que tiene la sociedad con respecto al euskera, que se analizaron hace relativamente poco, y los resultados de la encuesta.
- Esa encuesta muestra que el crecimiento del euskera en las últimas décadas ha sido constante y sostenido. ¿Es también sostenible o puede haber cierto 'efecto burbuja'?
- Yo no veo ningún riesgo de burbuja. El aumento del conocimiento del euskera estos últimos 25 años ha sido continuado, constante, tranquilo, sostenido, del 0,4% al año, muy acompasado con el cambio lingüístico que se puede dar en la sociedad. En 2016 hay 631.000 vascohablantes mayores de 16 años, 212.000 más que en 1991. Ya somos un 33% de la población, más del 50% en Gipuzkoa. Un colectivo tan importante como el de los bilingües pasivos también ha aumentado en 11 puntos. Es un cambio profundo, pero no se está dando a trompicones, sino que está caracterizado por una gran estabilidad. Yo creo que eso es así porque ha sido un cambio muy vinculado a la voluntad de la ciudadanía, no ha sido un cambio artificial. Eso no quiere decir que sea un crecimiento natural, puesto que media una intervención importante. No es natural, pero es sólido, porque esa mediación va acompasada con los deseos y las posibilidades de la sociedad. Por lo tanto, creo que si se mantienen esas condiciones, y nada hace pensar que no vayan a mantenerse, no hay riesgo de que se produzca una 'burbuja' del euskera. Por seguir con esa terminología, todavía hay mucho mercado... Lo que sí hay que conseguir es que, como repito a menudo, siga siendo sostenido y, además, sostenible.
- ¿Hablamos de conocimiento, o hablamos de uso?
- Yo siempre miro al uso. El crecimiento del número de hablantes es una condición imprescindible, pero el conocimiento generalizado no nos va a garantizar la vitalidad de la lengua. Eso lo da el uso.
- Los datos de los tres territorios siguen siendo muy distintos. ¿El avance es armónico también desde el punto de vista territorial?
- Esa diversidad no solo afecta a los territorios, sino que dentro de cada uno de ellos hay situaciones muy diferentes. En cualquier caso, el crecimiento se está produciendo en todos los territorios y, de manera general, donde mayor es el crecimiento es donde el punto de partida era inferior. Las diferencias entre Gipuzkoa, Álava y Bizkaia no se están manteniendo ni acentuando, sino que se están atenuando. De hecho, si el vascohablante joven es ya vizcaíno es porque la diferencia entre los territorios se está reduciendo.
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