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A. S. J.
SAN SEBASTIÁN.
Domingo, 1 de abril 2018, 08:34
El culebrón sobre el desarrollo urbanístico de Formigal suma un nuevo capítulo. El año pasado los vecinos residentes en la urbanización de la localidad, muchos de ellos guipuzcoanos, denunciaban los planes del Ayuntamiento de Sallent de Gállego de construir 1.336 viviendas distribuidas en dos espacios diferentes. La gran deuda económica que arrastra el consistorio desde hace años apremiaba, pero los habitantes de Formigal incidían en los riesgos geotécnicos de edificar en esos terrenos previstos. Unos temores que fueron confirmados por un informe del Gobierno de Aragón, que paralizó la operación. Ahora el alcalde ha anunciado su intención de vender la primera parcela dentro de este «superplan», por la que obtendría cinco millones de euros y en la que se daría cabida a 66 pisos.
El anuncio llegó en diciembre del año pasado, cuando el Ayuntamiento decidió reactivar el controvertido plan que afecta a la zona conocida como Estacho-Lanuza, situada al sur de la urbanización de Formigal, frente a las primeras casas. Concretamente en una parcela de unos 11.000 metros cuadrados, que actualmente se destina al aparcamiento de autocaravanas. La intención del consistorio era sacar a subasta pública ese terreno entre diciembre y enero, una venta por la que esperaba obtener unos ingresos en torno a los cinco millones de euros. En dicho espacio se construirían las primeras 66 de las 560 viviendas libres previstas para la zona Estacho. Pero los meses han pasado, y actualmente la operación no se ha activado.
Si bien el alcalde no se ha pronunciado acerca de las razones que han frenado esta venta, estas radican por un lado en un nuevo estudio geotécnico que vuelve a poner en cuestión la idoneidad de los terrenos en los que se pretende construir y, por otro, en la presión de los vecinos de Formigal, que se niegan a aceptar operaciones urbanísticas que puedan afectar a la integridad de sus viviendas.
Tras el anuncio de las pretensiones municipales, un grupo de residentes formado por una veintena de propietarios, entre ellos varios guipuzcoanos, decidió obtener la información necesaria para poder oponerse a lo que consideran «un disparate». Para ellos, es un espacio que tiene «riesgos geomorfológicos en una ladera donde se observan tanto movimientos profundos como superficiales debido a la geología de la zona». Ese grupo vio la necesidad de crear una asociación para actuar en nombre de los vecinos de Formigal, a la que llamaron Pirineos 2.0, cuyo objetivo es, tal y como señalan, «la protección de la naturaleza, medioambiente y biodiversidad», con un ámbito de actuación «en el Pirineo aragonés y sus regiones transfronterizas», siendo su primer objetivo la defensa del núcleo urbano de Formigal.
Desde la asociación aseguran que su intención es «poder mostrar nuestra opinión de forma ordenada», siguiendo por un lado los procedimientos urbanísticos establecidos en la tramitación urbanística de cada fase, y dando asimismo «prioridad al entendimiento con el Ayuntamiento». Los vecinos solicitan que se establezca «un programa de participación ciudadana», en el que se tenga en cuenta «la ordenación territorial del conjunto del Valle del Tena». No obstante, no descartan tomar medidas legales en el caso de no poder llegar a un acuerdo con el consistorio de Sallent de Gállego.
La otra piedra en el camino para la venta de la parcela del aparcamiento de caravanas es el último estudio geotécnico elaborado por Ensaya (laboratorio de ensayos técnicos) en diciembre de 2017, en el que se indica que el sector del Estacho-Lanuza es un entorno «que se encuentra afectado por paleodeslizamientos y que ha sido objeto de varios estudios geotécnicos para determinar su posible urbanización». Añade que la parcela del aparcamiento «no se encontraba inicialmente en el Plan de Urbanización, por lo que no se tiene información geotécnica de esta zona».
Indican en ese sentido que para determinar la estabilidad global de esa parcela «se han instalado dos inclinómetros efectuando su seguimiento hasta la fecha, no detectando evidencias de movimientos significativos del terreno». No obstante, añaden que después de un año marcadamente seco en la zona es «necesario efectuar más medidas para ver su evolución durante y después de la época del deshielo (primavera) y de fases de lluvias persistentes», ya que «en las zonas inestables el movimiento es más apreciable y de mayor entidad durante y posteriormente al deshielo y épocas de lluvias».
Por su parte, en unas declaraciones recogidas por el periódico aragonés El Heraldo, el alcalde afirmó que el Estacho no se debe ver como una «operación especulativa del alcalde de turno», sino como algo beneficioso, porque solventará la deuda y atraerá a «muchos turistas» al Valle de Tena. Esa deuda ronda los nueve millones de euros y el primer edil asegura que «se arrastra desde hace años como consecuencia de la construcción del balneario, impulsado por el anterior alcalde».
Los vecinos señalan que «el Valle de Tena es mucho más que un solo Ayuntamiento» y que es necesario ofrecer una «ordenación territorial integral» que tenga en cuenta «el espacio frágil de nuestras montañas, sus habitantes, la protección de la naturaleza y la biodiversidad, desde una perspectiva sostenida y sostenible».
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