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ANIA M. SEISDEDOS
Domingo, 15 de mayo 2016, 01:25
«Aunque en muchos aspectos de la vida hay una tendencia a no compartir los logros o los avances que uno mismo consigue, para que haya cambios en la educación y en la sociedad hay que trabajar entre todos, sino no habrá variación alguna». Con esta convicción abre el colegio Hirukide sus puertas a otros centros para compartir la metodología utilizada en sus aulas con profesores llegados desde toda España.
Desde que se creara hace trece años a partir de la unión de los tres colegios cristianos de Tolosa, en Hirukide «siempre hemos tenido claro que estaríamos pendientes constantemente de nuevas metodologías y que arriesgaríamos para implantar mejoras constantes en nuestras aulas», explica su director, Pello Agirrezabal.
Si bien no fue fácil comenzar un proyecto en el que trabajaban profesores procedentes de tres centros distintos, porque «cada uno tenía sus costumbres y manías», finalmente decidieron actuar «como cuando cambias de casa y haces la mudanza: tiramos todos los trastos viejos que no nos servían y más bien estorbarían en la nueva etapa», continúa Agirrezabal.
Así, hace ocho años comenzaron a implantar la inteligencia emocional. «He de reconocer que la primera vez que yo escuché el término me pareció una tontería», confiesa el director del centro. «No obstante, vinieron ocho mujeres a ofrecernos formación y casi todos los profesores terminamos contagiados por el entusiasmo con el que hablaban. Después, al ver que la inteligencia emocional me era tan útil incluso en mi vida cotidiana, pensé '¿por qué no utilizarla también con los alumnos?'».
Crearon así, en 2008, un programa de inteligencia emocional para niños de entre 3 y 12 años. «Fuimos probando, viendo qué servía y qué no. Desde entonces hemos seguido experimentando, sin miedo a equivocarnos». La inteligencia emocional se convirtió así en la base de la metodología del colegio Hirukide. «Teniendo siempre presente la inteligencia emocional, comenzamos a trabajar la convivencia positiva. Sabemos que discusiones siempre va a haber, no pretendemos evitar eso, pero sí enseñar a nuestros alumnos las vías para que dichas disputas se solucionen hablando y llegando a acuerdos. Tenemos espacios específicos solo para ello. Si no consiguen llegar a un acuerdo, tenemos alumnos a los que preparamos para que sirvan de mediadores».
Otro pilar fundamental de la metodología del colegio es el aprendizaje cooperativo. «Hay veces en los que un profesor puede explicarle a algún alumno algo que no entiende una y otra vez y que este siga sin comprender. Pero, a menudo, llega otro niño y se lo explica con otro lenguaje y así lo entiende. Buscamos que también aprendan los unos de los otros».
Llegar a todos los niños
Con una «base sólida que implica los tres pilares ya mencionados», hace cuatro años el colegio introdujo en sus aulas el paradigma de Gardner. Según esta teoría, todas las personas nacemos con nueve inteligencias, teniendo unas más desarrolladas que otras. «Lo que ha pasado siempre es que si tus inteligencias más desarrolladas son la lógica-matemática y la lingüística, por ejemplo, encajas bien en el formato del colegio. Pero si, por el contrario, tus inteligencias más potentes son la corporal-cinestésica o la visual, no encajas en las metodologías del colegio. He escuchado a muchos deportistas que han ganado medallas en algunas olimpiadas declarar que sus profesores les decían que no tenían ningún futuro. Eso se debe a que a ese tipo de inteligencia no se le daba respuesta en los colegios. Entonces, con esta metodología de Gardner, se amplía la enseñanza y se intenta llegar a todos los niños. Es cierto que todavía no lo hemos conseguido cont todos, pero poco a poco lo lograremos».
Para explicar cómo se trabajan las nueve inteligencias, Agirrezabal cuenta que «si, por ejemplo, tenemos un niño cuya inteligencia más desarrollada es la corporal-cinestésica y en matemáticas tiene que trabajar los decimales, en vez de empezar directamente con las matemáticas de lleno, se le pone un vídeo de Usain Bolt y trabajamos los decimales con los tiempos del corredor».
Pello Agirrezabal cree asimismo que «cada vez se está dando más importancia a la inteligencia emocional en la educación». Es por ello que al colegio llegan «cada vez más peticiones de centros de toda España. Muchos nos piden que acudamos a ofrecerles formación, pero no llegamos a todo». Por eso, en el colegio Hirukide decidieron realizar «visitas con varios profesores al mismo tiempo».
Así, la semana pasada se realizaron dos, en la que participaron un total de 49 docentes de todo Euskadi y otros lugares de España. «La gente salió contenta. De hecho las visitas se alargaron porque los invitados tenían muchas preguntas».
Entre ellos estaba Mariola Letamendi, del colegio Inmaculada de Gasteiz. «Soy la orientadora del centro y estoy a cargo de la innovación. Me estoy formando constantemente en metodologías activas. Con la visita me he dado cuenta de que no soy la única que en vez de copiar las metodologías las adapta a su centro, y eso me da mucha seguridad, porque me doy cuenta de que no lo estoy haciendo mal».
En su caso, Mertxe Sagastizabal, del colegio San Antonio de Durango, cuenta que «el programa de Hirukide nos resultó muy atractivo porque incluye todas las edades, desde los 3 años hasta bachiller». Hirukide tiene claro que seguirá abriendo las puertas de su colegio a docentes de otros centros para que, «entre todos, logremos ese cambio», sentenció Agirrezabal.
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