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ANA VOZMEDIANO
Martes, 23 de febrero 2010, 03:27
El final de las incertidumbres de la operación de San Bartolomé parece estar más cerca. El presidente de la Caja Vital, Gregorio Rojo, ha comprometido ya la presencia de esta entidad financiera alavesa en el de bancos que asumen los créditos de la operación. Se suman ya 87 millones de euros, muy cerca ya de esos 90 con los que se iniciarían las obras.
Con la suma de Caja Vital son ya seis las sociedades bancarias que están dispuestas a respaldar el inicio de los trabajos de construcción del nuevo barrio. Kutxa es la que encabeza esta participación y su presidente, Xabier Iturbe, tiene previsto reunirse con el alcalde Odón Elorza en un plazo de tiempo inmediato, aunque aún sin fecha fijada.
Además de Kutxa, la operación de San Bartolomé cuenta con la participación de la Caixa, el Banco de Sabadell, Caja Madrid, BBVA y, desde el viernes, de Caja Vital. Los últimos contactos, aún permanentes, son con la Laboral Popular, el Banco Guipuzcoano y Bankoa. Pese a que en un principio el Banco de Santander anunció su intención de desvincularse del proyecto, las negociaciones con esta entidad han vuelto a retomarse. El Santander no sería una de las entidades más potentes, pero sí estaría dispuesto a colaborar con alguna cantidad.
Todo este entramado de conversaciones y de millones de euros en crédito implica que se está muy cerca de esos 90 millones que se han cifrado como suficientes para comenzar a construir el nuevo barrio, un área residencial en la que van a realojarse 172 familias de Amara Zaharra cuyas casas serán derribadas. La promotora de la obra es San Bartolomé Muinoa, en la que está el Ayuntamiento y constructores privados.
Durante este tiempo se han barajado cifras diferentes exigidas por las entidades financieras para iniciar la construcción de las viviendas, que tendría como punto de arranque las que van a ocupar los realojados. Se habló de 40 millones, Kutxa elevó luego esta cantidad a 120 y ahora todo indica que bastaría con llegar a 90.
La operación estuvo bloqueada, se temió incluso porque quedara suspendida, hasta que se pactaron nuevas condiciones que rebajarían ligeramente el compromiso económico que Kutxa considera necesario, y que implicaría compromisos tanto de Consistorio como de privados. El Ayuntamiento no tendría mayores problemas para presentar garantías que justificaran que con el colchón de 90 millones es posible iniciar la operación. De esta forma, no sería necesario que los privados, que podrían contar con mayores dificultades para acreditar estas garantías, tuvieran que realizar este proceso.
La operación, hay que advertirlo, no está cerrada, pero los 87 millones que ya están garantizados implican que se está cerca y que, si alguna de las conversaciones abiertas prospera se podría llegar a los 100 millones que satisfarían a Kutxa.
Todos estos pasos van a ser explicados en el próximo Pleno del viernes, a lo largo de una comparecencia a petición propia del concejal de Urbanismo, Jorge Letamendía. Él ha sido el más cauto a la hora de hablar de desbloqueo, según sus propias palabras, «por miedo a alentar falsas esperanzas».
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