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AINGERU MUNGUÍA
Jueves, 10 de junio 2010, 09:58
El nuevo tramo peatonal y ciclista junto a la vega del río entre Loiola y Riberas fue inaugurado ayer oficialmente. el alcalde Odón Elorza dijo que la zona será denominada como «paseo de los Areneros», en recuerdo y homenaje a los profesionales que antaño sacaban arena del Urumea en grandes barcazas. No sé si el bautismo ha llegado tarde. Los vecinos, que como viene siendo tradicional no han esperado a la inauguración para comenzar a usar la nueva pista, han empezado a llamarlo como el 'paseo del Colesterol'. El motivo lo explican Antxoni y Sole: «Aquí vienen todos los jubilados a quemar grasas».
Los 403 metros que separan el puente de Egia, junto a las instalaciones de Urki, y el puente de Euskotren, junto a la plaza Atari Eder, era el tramo que faltaba por habilitar para que los vecinos de Loiola pudieran caminar por la vega del río hasta conectar con el paseo de Riberas de Loiola. La actuación ha sido realizada gracias a la financiación de 1,5 millones de euros aportados por el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino. Pero la intervención no hubiera sido posible sin la expropiación previa realizada por el Ayuntamiento a los propietarios de terrenos, que van a obtener una edificabilidad extra en la futura reurbanización que se acometerá en Ciudad Jardín una vez que se apruebe el nuevo Plan General.
Esta próxima intervención elevará la calzada de Sierra de Aralar 1,5 metros por encima del nivel actual lo que blindará a Ciudad Jardín frente a las crecidas del río, y dejará toda la zona del nuevo paseo como superficie inundable.
A la inauguración del nuevo paseo acudieron parte de la corporación municipal, el subdelegado del Gobierno en Gipuzkoa, Francisco Jordán de Urries; el delegado del Gobierno en el País Vasco, Mikel Cabieces; el jefe de Costas de Gipuzkoa, Fernando Pérez; la directora General de Sostenibilidad de la Costa y el Mar, Alicia Paz; y el secretario general del Mar del Ministerio, Juan Carlos Martín Fragueiro. El paseo tiene seis metros de anchura, 2,5 metros destinados a bidegorri y 3,5 metros a una zona peatonal que dispone de iluminación y bancos. La obra ha permitido plantar 400 ejemplares de distintos tipos de arboles y arbustos en la vega del río «y ha recuperado el carrizo autóctono de la ribera», según explicó Martín Fragueiro. La intención, dijo el alcalde, es prolongar este paseo en el futuro hasta el nuevo Txomin Enea. Es lo que espera que suceda cuanto antes Ricardo, un vecino de esta zona que ayer se paseaba en bici por el nuevo bidegorri. Antxoni y Sole nos desvelaron que los loiolatarras han denominado ya a este paseo como «el del colesterol» y nos lo confirmaron José Luis y Tomás: «Desde Loiola ya puedes ir por el río hasta La Concha o la Zurriola quemando grasas».
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