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BENITO URRABURU
Lunes, 5 de julio 2010, 03:34
Hasta hace muy poco tiempo, a Mark Cavendish cuando se le esperaba, aparecía. La temporada que lleva a nivel deportivo hasta el inicio del Tour ha resultado penosa para él tanto desde el punto de vista personal como cómo del deportivo. En la mayoría de llegadas masivas en las que ha estado se le ha visto lejos de los primeros puestos, incluso ayer en Bruselas.
Ha tenido tantos problemas que lo extraño es que haya conseguido algún triunfo. Hay que remontarse en el tiempo hasta el mes de diciembre para tener un punto de arranque sólido de su año negro. Viajó de vacaciones a Paraguay con su novia, una paraguaya nacionalizada italiana que es azafata de televisión y se llama Fiorella Miglior.
Aprovechando el viaje decidió operarse en Paraguay de una muela, más por un asunto de estética que porque le diese problemas. Cuando volvía a Europa se puso enfermo. Un helado que le sentó mal en el avión de vuelta le produjo una diarrea. Los antibióticos que tomó no hicieron el efecto deseado y le dejaron el cuerpo barrido.
Todo el trabajo físico que tenía que hacer antes del inicio de la temporada lo perdió. La muela le daba tantos problemas que en algún momento confesó que estuvo a punto de pegarse de cabezazos contra una pared. Finalmente tuvo que pasar por el quirófano, está vez por asuntos de salud.
Por razones médicas le tuvieron que realizar la operación sin anestesia. Estuvo durante un tiempo bastante mal. De 3.000 kilómetros que tenía previsto cubrir como base del trabajo invernal, se quedó en 300. Muy pocos para cumplir los planes previstos: estar competitivo a comienzos de año.
Tuvo que retrasar su inicio de temporada y debutar en la Vuelta a Andalucía. Hasta Catalunya no consiguió su primera victoria. Arrastraba todos los problemas que genera una mala preparación invernal. Todos esos problemas físicos tuvieron otra vertiente, la personal, no mucho mejor: dejó a su novia paraguaya -antes había dejado con la novia que tuvo durante muchos años - y por si fuera poco, uno de sus mejores amigos tuvo un accidente de moto del que salió vivo de milagro.
La adrenalina a flor de piel
Pero hay más. Su hermano Andy está en la cárcel, le han caído seis años, por 'intención de vender heroína y cannabis' en la Isla de Mann. Demasiados problemas para un corredor del que dicen que fuera de carrera es muy tranquilo, pero que cuando se monta en una bicicleta se transforma y se convierte en un manojo de nervios, es decir, un sprinter en estado puro, con la adrenalina a flor de piel.
En la Vuelta a Romandía su equipo le echó de carrera y le sancionaron económicamente (4.200 euros). Le obligaron a entregar el dinero del premio que consiguera con als victorias a obras de caridad. No se le ocurrió otra cosa que lanzar una hermosa butifarra encima de la bicicleta (un corte de mangas).
En principio no se sabía muy bien a quien iba dirigido. No hizo falta preguntarle. Él mismo lo aclaró: «A los periodistas y a los aficionados que no saben una mierda de ciclismo». Columbia le mandó a su casa. Le hicieron correr la Vuelta a California y se retiró en la última etapa.
Corrió la Vuelta a Suiza donde tuvo una espectacular caída que no gustó nada en el pelotón. Incluso se habló de un plante de varios equipos. La verdad es que muchos corredores ni se enteraron de que había previsto un plante.
Dos días antes de finalizar la carrera murió su abuela, con la que había vivido mucho tiempo. Se retiró de la carrera.
En Suiza tuvo la caída más importante desde que lleva en el ciclismo, incluida la pista. Las rozaduras que se produjo al impactar con el asfalto le hicieron perder el diez por ciento de la piel de su cuerpo. Una caída en un hombre rápido suele generarle problemas de confianza a la hora de los metros finales en los que no hay ningún tipo de concesión.
Con el principio de temporada perdido, Mark Cavendish se ha propuesto hacer un buen final de temporada, comenzando por el Tour.
Termina contrato con el Columbia. Criado con quienes han formado el Sky inglés, Cavendish tendrá que decidir muchas cosas en los meses que le quedan hasta final de año. Su convivencia con André Greipel, el otro hombre rápido del Columbia, tampoco es que resulte una balsa de aceite. El australiano no está en el Tour, precisamente porque a Cavendish no le hacía mucha gracia tenerle a su lado. Una temporada mala la puede tener cualquiera. En el caso de Mark Cavendish los triunfos son su alimento.
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