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BEGOÑA DEL TESO
Viernes, 30 de julio 2010, 04:51
Juan es de Salvatierra de los Barros, Badajoz, pero lleva unas cuantas, muchas décadas en el Paí Vasco. En esta tierra y por estos aires. Porque la pasión de Juan, que trabajó de carpintero, en los montes, de albañil y sobre todo de camionero, oficio que siempre ha adorado, ha sido y es volar. Empezó con un ala delta. Ha tenido cuatro aviones. Uno de ellos, el TL 2000, fue portada de la revista de areonáutica 'Volar'.
- Preséntenos, por favor, su último avión, ese EC FA2.
- Es un Zenair 661. Un ultraligero fabricado en Chequia, un país con gran tradición aeronáutica. Tiene un motor Rotax, una marca clásica no sólo en la aviación sino también en el mundo de las motos (fabrica para BMW, Aprilia, Buell) y de los karts. Mi avión, de aluminio, alcanza una velocidad punta de 180 kms/h e incorpora un depósito de 100 litros con una autonomía de 1.000 kilómetros. Puede subir a 3.000 metros de altura. Pesa menos de 450 kilos. Si no, no sería un ultraligero sino una avioneta. Es equilibrado, valiente, estable.
- Así presentado, no me extraña que cuando sobrevuela los Pirineos se sienta como Dios.
- 'Como Dios', no. Como un dios, como los dioses. Es distinto. Te sientes invencible, poderoso. Ves esas moles increíbles y te elevas sobre ellas, entre ellas. Descubres que hay nieve, auténticos neveros que te parece podrías tocar con la mano. Nieve en julio cuando en el aeródromo de Lumbier, de donde despegamos, hacía 30 grados y subiendo. Te sientes como los mismos dioses. Con su libertad y su poder.
- Al principio, cuando era chico, no es que se sintiera precisamente así, ¿me equivoco?
- No, tienes razón. Éramos pobres. Y al pobre los ricos siempre le miran desde arriba. De arriba a abajo. Pero fíjate que el Destino me permitió vengarme muy sutilmente de aquellas miradas.
- ¿Cómo?
- Conseguí ser yo quien mirase a todos desde lo alto. Y tuve a todo el pueblo mirándome desde abajo, con la boca abierta. Y además, ¡en fiestas!
- Insisto: ¿Cómo?
- Yo soñaba continuamente el mismo sueño: volaba sobre los campos de Salvatierra de los Barros. Y pude hacerlo realidad. Un día bajé a Badajoz con el trike en el remolque.
- Perdón, ¿qué es un trike?
- Un pendular, un ala delta de la que pende un carro. Incorpora motor y se controla desplazando el centro de gravedad. Es sencillo, la visibilidad que consigues, máxima, y en él sí que te sientes como un pájaro.
- Entendido, prosiga, por favor.
- Llegué a mi pueblo e hice una exhibición sobre los campos. Cumplí mi sueño y además, les vi mirarme de abajo a arriba.
- ¡Bien! Despierto, ¿los campos eran iguales a cuando los soñaba?
- Exactamente igual. La realidad no se diferenciaba en nada del sueño. Yo, sueño continuamente que vuelo. Y no siempre con ayuda de aparatos. Simplemente bato mis brazos y me elevo sobre la multitud.
- Despierto empezó a soñar con volar mientras maniobraba con aviones teledirigidos.
- Justo. Durante un tiempo yo anduve en el mundo de los aviones por radiocontrol. Un día vi pasar sobre nuestras cabezas un ala delta y pensé que allá arriba estaba la libertad y lo que yo realmente deseaba: volar, no hacer volar un aparato desde tierra. Ya andaba con mi camión por las carreteras de Europa e, ingenuo de mí, pensé que encontraría ese ala en algún escaparate, en algún taller como veía las motos o los coches. Hice kilómetros y kilómetros y, lógico, no estaban precisamente ni en los boulevares de París ni en la avenida Ku'dam de Berlín. Al final encontré la fábrica y, también en fiestas, acabé despegando y aterrizando en La Concha. Tengo filmados algunos super8 y vídeos de aquellos tiempos. Claro que también es cierto que un día que el motor (había colocado uno encima del ala) empezó a fallar cuando entraba al mar y me volví hacia la playa, el ala chocó contra la arena y acabé en el Hospital de la Cruz Roja del Antiguo.
- Algún hueso siempre hay que romperse en estas historias.
- Y siempre acabas por perder algún amigo. Otro de los pioneros, Patxi Machín, murió al plegársele el ala en una exhibición en Hondarribia. Otro, que llegaría a campeón de España, Juan Jerauz, pensó en abandonar.
- Pero ni él ni usted lo hicieron.
- ¡No! Volar es veneno riquísimo del que no curas jamás. Empecé a tener otros aparatos, un ultraligero de tubo y tela. Me vine al centro de vuelo de Lumbier. Pasó el tiempo. Compré un tres ejes. Luego un Tl 96. Mañana comienzo la Vuelta Ibérica. De Valencia a Portugal. Y a finales de agosto haré un raid también ibérico.
- ¿A dónde se puede ir y volver en el día con y en un ultraligero?
- ¿Te apetece Huelva? Pues vamos.
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