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IÑIGO GOÑI
Viernes, 3 de septiembre 2010, 10:31
La no clasificación de Castro Urdiales para la Bandera de La Concha fue la gran sorpresa de la eliminatoria. Tal y como había ido la temporada, no se descartaba que pudiera producirse una sorpresa mayúscula. Pero después de ver con qué autoridad ganó La Marinera hace escasos cinco días la bandera Flaviobriga en casa, pocos imaginaban que los castreños serían los damnificados. Por ello, la campanada resultó de las mayores de los últimos tiempos, sólo comparable a la eliminación de Hondarribia en 2006.
Castro Urdiales empezó a asomar la cabeza en la élite con la llegada de José Luis Korta en el año 1998. Desde entonces sólo dos veces se ha quedado fuera de la disputa de la Bandera de La Concha. Precisamente ese año 1998 no entró y volvió a fallar en el año 2000 en una temporada muy extraña para los cántabros. De más a menos la decepción también fue grande, pero a partir de la siguiente temporada, la de 2001, eran fijos en la capital donostiarra los dos primeros domingos de septiembre.
No sólo entraban sino que en los últimos diez años han sido los que más banderas han ganado, cuatro en total : 2001, 2002, 2006 y 2008. Este año en la tripulación repetían casi todos los remeros que arrasaron en la Liga San Miguel del año pasado y quedaron segundos en La Concha. Por eso, su eliminación resulta todavía más sorprendente. Con su no clasificación se corta una racha de diez participaciones consecutivas, superados en la actualidad únicamente por las veinte que llevan los aguiluchos de Orio.
«Lo hemos merecido»
Su entrenador, el sanjuandarra Joseba Fernández no encontraba explicación y no daba crédito a lo sucedido. «La verdad qué todavía no soy capaz de saber qué ha ocurrido. Cuando me lo crea podré empezar a saber qué ha podido pasar. Entonces encontraré alguna razón. Ahora estoy extrañado como todos».
El largo de ida no fue malo, pero La Marinera dilapidó sus opciones en popare donde se quedó muy relegada de los tiempos que daban la clasificación. Acabó en novena posición por detrás de la Libia de San Pedro. «Hacia fuera en el primer largo hipotético de una regata de cuatro largos tengo la sensación de que hemos ido bastante bien, pero a partir de ahí el equipo se ha venido abajo. Cada vez íbamos remando peor», aseguró un incrédulo Joseba Fernández en la rampa del muelle.
Los remeros de Castro no sujetaba bien un bote difícil de nivelar en un campo de regatas movido.
Penoso largo de vuelta
«Iker Gimeno no controlaba y endurecía la trainera debido a que no enganchábamos bien los remos en el agua. Ese trozo hacia balizas exteriores y todo el largo de vuelta ha sido penoso. Sabíamos que estábamos fuera, pedía reacción y no la encontramos».
A pesar del varapalo, Joseba mostró entereza y no se vino abajo. «Así es el deporte. Era el día en que teníamos que darlo todo y no lo hemos dado y nos quedamos fuera con todo merecimiento».
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