Borrar
Todavía sano. Igor Anton sobre la bicicleta momentos antes de sufrir el accidente que le iba a costar la carrera. :: REUTERS
Anton, una vida rota en la carretera
CICLISMO

Anton, una vida rota en la carretera

El líder se cayó a 7,5 kilómetros de la meta, sufrió una fractura de codo y abandonó. Hace dos años, bajando el puerto de El Cordal, tuvo otra caída en la que se fracturó el trocánter y la clavícula

BENITO URRABURU ENVIADO ESPECIAL

Domingo, 12 de septiembre 2010, 12:07

«He visto la caída. Yo iba por el lateral de la carretera. Por el centro, Egoi Martínez ha visto un bache, o un palo, lo ha intentado esquivar, se le ha ido la rueda delantera y ha arrastrado a todos los que iban detrás. Se ha quedado tendido en la carretera. He oído ruido de bicicletas contra el suelo, he librado y he seguido hacia delante». Ezequiel Mosquera vivió en primera persona la caída de Igor Anton, él la esquivó, pero el líder, el principal favorito para ganar la Vuelta a España se quedaba, de pie, mirándose el codo derecho.

Su director, Gorka Gerrikagoitia, le tocaba. Se dio cuenta rápidamente de que la carrera se terminaba para Igor. El codo se movía, no se mantenía fijo. Egoi Martínez se quedaba tendido en el suelo, inmóvil, más por impotencia que por algo grave. También acabaría en el hospital, con fractura de clavícula. Juanjo Oroz no sabía donde colocarse, también de pie, con los dos coches de Euskaltel parados.

La carrera se había terminado para ellos, igual que les pasó hace dos años, bajando el puerto de El Cordal, también con Igor Antón. Entonces se fracturó el trocánter de la cadera y la clavícula izquierda. De aquel percance le ha costado casi dos años salir, volver a sentirse un ciclista en plenitud.

Igor Antón se está convirtiendo en una vida rota en la carretera, con un cuerpo lleno de cicatrices, cosido con cientos de puntos, en una carrera en la que le ha faltado un factor que es fundamental no sólo en el deporte, sino en la vida: suerte.

No tiene fortuna el corredor vizcaíno, que iba arropado por todo su equipo, que había comenzado a remontar posiciones para ponerse en los primeros lugares y disputar la etapa. Igor Anton mostró una tranquilidad asombrosa, impropia de la situación que estaba viviendo, cuando, lleno de sangre, hizo un amago de montarse en la bici.

La tensión del momento, el no poder pensar con rapidez le hicieron mantener una calma que se rompería según iban pasando los minutos en el coche mientras le trasladaban al hospital de Cruces. Su Vuelta a España se acaba a nueve días de llegar a Madrid, con cuatro llegadas en alto por delante, con lo mejor de la prueba para él, lo que más le favorecía.

No fue el único corredor de los primeros de la general que se cayó. También Marzio Bruseghin besó el asfalto cántabro y quedó fuera de la general, como le sucedió en el Giro. De la general y de la carrera.

El desmoronamiento de Igor Antón tiene varias vertientes. La primera es que ha perdido una ocasión que a lo mejor no vuelve a tener en su vida de ganar una prueba de tres semanas.

La segunda, y más importante, es su recomposición psicológica, lo que puede tardar, a nivel mental, en dejar de pensar en la ocasión que tenía de cambiar su vida deportiva. El golpetazo ha sido terrible. Las cicatrices internas, las que que produce la mente, suelen ser más complicadas de sanar.

El mánager del equipo, Igor González de Galdeano, daba otra versión distinta de la caída: «Antón ha pisado un bidón con la rueda delantera o un palo, se ha desequilibrado y se ha caído arrastrando a sus compañeros». Las consecuencias, independientemente de cómo fuera la caída, es que la Vuelta se ha quedado sin su gran favorito para el triunfo final.

Vincenzo Nibali, el nuevo líder, decía que «me hubiese gustado coger el maillot rojo de otra forma. Me he enterado de que se ha caído cuando he llegado a la meta».

El ganador en Peña Cabarga, 'Purito' Rodríguez, hablaba de «una caída muy mala, cerca del puerto, que les ha pillado a los Euskaltel y también a Bruseghin. No había margen para reaccionar. Es el peor momento, en el que todo el mundo estaba intentando coger posiciones delante, se iba muy rápido. He tenido suerte que no me ha tocado».

Ezequiel Mosquera, que es tercero en la general, decía que «parece que Igor está gafado. También se cayó hace dos años cuando íbamos camino de El Angliru. He ganado puestos en la general, pero no me gusta hacerlo por la caída de un compañero. Esto es así. Nadie estamos libre de sufrir un percance así».

La Vuelta a España de Igor Antón ha terminado en un quirófano del hospital de Cruces. Triste destino.

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios

diariovasco Anton, una vida rota en la carretera