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José Luis Rebordinos, en su despacho de Donostia Kultura, ante el cartel de la Semana. :: USOZ
«En la Semana de Terror y en el Zinemaldia habrá cambios»
CINE

«En la Semana de Terror y en el Zinemaldia habrá cambios»

José Luis Rebordinos. Director de la Unidad de Cine de Donostia Kultura. Vive su última Semana de Terror como máximo responsable antes de saltar al Festival

TERESA FLAÑO

Martes, 26 de octubre 2010, 05:26

José Luis Rebordinos afronta su última edición como director de la Semana de Cine Fantástico y de Terror. A partir del 1 de enero pasará a dirigir el Zinemaldia, el festival de septiembre como lo llama él y del que prefiere no hablar mucho hasta que su nombramiento sea oficial. Cuando repasa los 21 años que ha estado al frente de la Semana de Terror no puede evitar emocionarse e incluso se le saltan las lágrimas.

- ¿Cómo va a vivir esta edición que empieza el sábado?

- Va a ser complicada. Son 21 años dirigiendo la Semana. Si alguien me preguntara qué es lo que más quiero de todo el tiempo que llevo dirigiendo la Unidad de Cine sería la Semana de Terror. Es así de claro. Hemos hecho cosas que pueden dar más prestigio institucional o personal como la programación Nosferatu con su colección de libros, o el Festival de Derechos Humanos, que son parte de mi vida, pero el Terror es lo que más quiero porque se ha producido una especie de comunión entre el público y la organización. Espero ir como espectador. Profesionalmente también es un momento complicado porque no seré director del Zinemaldia hasta el 1 de enero, pero ya hay decisiones que hay que tomar respecto al año que viene. Estoy centrado en el nuevo Nosferatu que sale dentro de un mes, en el Terror que es ya, acabando informes para Tabakalera dentro de nuestros compromisos como Unidad de Cine, trabajando con la dirección de Donostia Kultura, tanto política como técnica, para cerrar mi relevo.

- ¿La ha preparado con un cariño especial?

- No, pero por una razón muy clara. Muchos aspectos de la programación, las básicas, están decididas y puestas en marcha en noviembre del año pasado o en enero y febrero de éste como muy tarde, antes de que aceptara ser el director del Festival de Cine. La conciencia de que va a ser la última edición la estoy teniendo ahora. En Donostia Kultura llevamos un ritmo tan brutal que apenas te queda tiempo para pensar en otras cosas. Me voy sintiendo una gran admiración por todos los trabajadores de este departamento.

- ¿Cuándo puso en marcha la Semana de Terror pensó que iba a llegar a tener esta dimensión y esta continuidad?

- No. La dimensión era algo inimaginable aunque, una vez alcanzada, me hubiera gustado que siguiera siendo como hace unos años, que es cuando llegamos a tener más de doscientos acreditados en San Sebastián durante siete días. Era un poquito más grande. Sí teníamos claro que no tenía que convertirse en un gran festival. En la ciudad ya existe el de septiembre. Además está Sitges y no tendría sentido competir con él. El nuestro es más modesto, con una personalidad muy definida, que ha sido la clave de su éxito. Nació porque buscábamos atraer a un público joven en nuestras programaciones. En aquellos primeros Nosferatu, que se llenaban, no había gente joven. Se pensó que una manera de atraerlos era con cine de género. Siempre me acordaré de que para la primera Semana no teníamos presupuesto. Debíamos ingresar tanto como gastábamos. Fueron tres millones de pesetas y recaudamos ciento y pico mil pesetas más. Tenía esperanzas de que la Semana durara, pero ni se me pasaba por la imaginación que iba a ser algo tan grande. Creía que iba a ser más un ciclo para que la gente se lo pasara de cine.

- ¿Cuál ha sido la premisa en todas estas ediciones?

- Pensar en el público más que en la crítica. El público de San Sebastián es muy agradecido, pero también bastante exigente y bueno, especialmente el de terror. Desde hace siete años hay un grupo organizado de personas que se dirige a nosotros para proponernos cosas. Se llama Patio de butacas y muchos son ahora amigos míos. Les planteo dudas, hay un intercambio. La información a dos bandas es buena. Espero que la persona que me suceda mantenga esta colaboración. En los momentos complicados o malos, porque había películas más flojas o menos presupuesto, han estado ahí. Además hay un juego con ellos. Todas las burradas que se dicen en las proyecciones son una diversión, interpretan un papel relacionado con este género.

- ¿Y respecto a las películas?

- Suelo decir que en la Semana de Terror es importante poner películas o muy buenas o muy malas, las chungas son las intermedias. Las muy buenas se justifican a sí mismas y las muy malas dan mucho juego. Las mediocres, las más sositas, son las más difíciles aunque a veces el público las convierte en grandes filmes. Un festival de género, donde todo es una fiesta, te permite poner cosas surrealistas, que si las ves sólo en casa las quitas a los diez minuto. El público puede ser el creador de su propia película.

- Habla de momentos malos. ¿Cuáles han sido los peores?

- Uno en el que sufrí mucho pero acabó saliendo muy bien, y otro que fue un susto. El peor fue hace bastantes años, cuando no tenía tantas tablas. Por un fallo informático habíamos vendido 75 entradas de más para un maratón nocturno. Me quería morir. Cogí el micrófono y me dirigí al público explicándole la situación. Pedí que nos echaran una mano y que se sentaran donde pudieran porque nosotros íbamos a controlar las salidas de emergencia para que no pasara nada. La respuesta fue la ovación más fuerte que se ha oído en la Semana. La noche fue maravillosa. Lo pasé fatal pero demuestra el talante del público.

- ¿Y el otro?

- Es más gracioso. Un amigo de la Semana salió disfrazado de una mezcla entre pulpo y cangrejo. Recibí una llamada en la que me decían que se había caído del escenario, se había dado un golpe en la cabeza y lo habían llevado a Urgencias. Me preocupé, pero a las dos horas esa persona estaba en el Principal de nuevo dando gritos y alaridos. La leyenda dice que hay un parte médico sobre una persona que ingresó disfrazada de pulpo en estado de embriaguez y tras haber ingerido sustancias psicotrópicas, con un traumatismo, pero que pidió el alta. Es un ejemplo de cómo ha transcurrido la Semana en estos 21 años, con incidentes mínimos. Diría que en todo ese tiempo no ha habido ni cinco incidentes de mal rollo. La Semana siempre ha jugado al límite, permitiendo tomar alcohol y comer bocadillos a las cuatro de la mañana. No hay ninguna censura, sólo el autocontrol de la gente y ha funcionado. El público ha sabido dónde está la frontera.

- La Semana de Cine Fantástico y de Terror ha sido casi sinónimo de José Luis Rebordinos. ¿Lo va a tener difícil su sucesor?

- Es que de alguna forma José Luis Rebordinos ha sido un personaje más de la Semana de Terror. Me ha tocado disfrazarme de pollo, rata u Olentzero. La persona que va a venir lo va a hacer estupendamente. La única recomendación que le voy a dar es que siga manteniendo su atención en el público. Mientras lo tenga de su lado será un éxito.

- ¿Y se va a disfrazar este año?

- Sí, en la clausura, pero el tema será una sorpresa.

- ¿Qué consejo le ha dado Mikel Olaciregui?

- Que no tenga prisa en hacer cambios. Soy muy prudente y he sido parte del equipo de Mikel hasta ahora, así que asumo al cien por cien lo que se ha hecho. Hay una parte de la gestión que yo planteo que tendrá una parte de continuidad, que no continuismo. Cada nueva fase tiene que implicar cambios. Tanto en el Festival de Cine como en la Semana de Terror. Hay cosas en el Zinemaldia y en la Semana que Mikel y yo, respectivamente, no hemos visto o que ya no vamos a cambiar. Es muy difícil saber irse. Admiro mucho a Mikel que ha dicho que lo dejaba cuando ya no tenía nada más que aportar.

- Las instituciones -Ministerio, Ayuntamiento y Diputación ya lo han anunciado y el Gobierno Vasco parece que también seguirá la misma línea- han confirmado que van a mantener su aportación económica del año pasado. ¿Le da tranquilidad?.

- Es muy importante poder contar con, por lo menos, el mismo presupuesto que en ediciones anteriores. Yo llego muy tranquilo, pero con mucha prudencia, siendo consciente de la responsabilidad que supone asumir la dirección del Festival en este momento económico, político, social... pero es lo que toca.

- ¿Y qué opinión le merece la destitución de Ignasi Guardans como director de Instituto de Cinematografía y Artes Audiovisuales ?

- Sólo puedo decir que ha sido una decisión de la ministra de Cultura. Mientras ha sido miembro del comité mereció todo mi respeto.

- ¿Cuando con 17 años organizaba el cine club King Kong de Errenteria se imaginaba que iba a acabar al frente del Festival?

- No. Nunca me lo imaginé. Cuando era joven el Festival me fascinaba: los maratones, el velódromo, el cine en la playa, que a alguien se le ocurriera la frase 'todos al cine', pero en ningún momento se me pasó por la cabeza que iba a acabar dirigiéndolo. Después nunca fue uno de mis objetivos. Me he sentido muy cómodo en Donostia Kultura, hago lo que me gusta y con el equipo que tengo. Cuando Odón Elorza me llamó por primera vez para ofrecerme la dirección del Zinemaldia mi intención no era aceptar. Las cosas han venido así, me he comprometido porque estoy encantado. Nadie me ha puesto una pistola en la cabeza. Estoy ilusionado, es un momento complicado pero fascinante porque en lo audiovisual hay muy pocas certezas.

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