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IÑAKI ZARATA
Domingo, 9 de enero 2011, 05:30
Veni, vidi, vinci'. Tercera visita al Kursaal mayor en casi tres años de KenZazpi y tercer reventón y triunfo por todo lo alto de los gernikarras. Habían liquidado la taquilla semanas antes y eran nuevamente esperados en invierno cual agua de mayo. Con una cierta novedad en el ambiente, siempre mayoritariamente femenino (y bien que se hacen notar las 'fans' KZ), pero anoche con bastante niños entre la entusiasmada audiencia.
Son Eñaut Elorrieta y colegas un grupo hiper pop e hiper romántico. Un esquema apto en principio para todas las edades, incluida la gente menuda. Pero el combo bizkaitarra tiene una particularidad respecto a a la música para 'teenagers': que añaden a su repertorio rosa unas canciones directamente politizadas y sin ambages ideológicos. En su nueva gira se guardan precisamente para el final un par de poesías del desde hace mucho años fugado Joseba Sarrionandia ('Hemen gaude' y 'Giltzak', ambas del sexto y nuevo disco 'Ortzemugak begietan', que están presentando en público) y rematan la faena clausurando las casi dos horas de fiesta con 'Zapalduen olerkia', tras haber cantado antes su conocido homenaje a los presos vascos en 'Malen', la siempre impresionante 'Gernikan' (también de 'Sarri') y otros poemas politizados.
La duda que siempre ha surgido con los Zazpi, y que se acrecienta ahora viendo menores y muy menores en sus conciertos, es si esa chavalería distingue unos mensajes de otros, e incluso si llega a comprender el mundo literario-político de Sarrionandia. Da siempre la impresión de que a las chillonas seguidoras de estos rockeros vizcaínos les da igual lo que cantan: su entregadísima actitud gestual y gutural no cambia en todo el recital. Y tras la dura y madura reflexión de 'Hemen gaude' le gritan candorosamente «¡guapo!» al cantante. Debe ser la era post Negu Gorriak.
No ha variado prácticamente el esquema KenZazpi y todo lo reflexionado en los últimos años sobre su obra puede servir para definir su nueva entrega. La compacta bola de sonido rueda perfecta, seguramente más perfeccionada y asentada que nunca.
Sea con los viejos títulos ('Nire lurrari', 'Ez nau izutzen', 'Olatuz olatu', 'Gutuna', 'Haizea', 'Ilun-tzean', 'Bihar', 'Noizbait'...) o con la nueva cosecha: 'Hegoak astindu', 'Ihes betean', 'Eta azkenak hasiera', 'Hel nazazu eskutik', 'Bala bat lurpean', 'Itsasoa gara' o las arriba comentadas).
Ese ritmo épico, tan 'brit-pop', apenas si tiene algún descanso en el momento acústico a dos solas guitarras del remix 'Ilargia'-'Zenbat min'. O en el breve homenaje a Xabier Lete, con el público coreando una estrofa de su popular 'Xalbadorren heriotzean'.
Sí sorprendió que una parte importante de la masa cantara con soltura algunas de las canciones nuevas, lo que da pistas sobre la popularidad y estrecha relación con su gente de KZazpi, un público que parece incluso no resentir el esquema un tanto lineal del concierto. Una perfectista propuesta emotivo-ideológica (hay lágrimas hasta en cuatro de las nuevas canciones) de melodías en azul sobre la historia, la vida y la realidad vascas y sus muchas incertidumbres.
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