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Riada en Tolosa. La calle Rondilla de Tolosa era un río tras las lluvias caídas el 14 de octubre de 1953.
El anticiclón se aleja de Euskadi
METEOR0LOGÍA

El anticiclón se aleja de Euskadi

Un estudio de Aemet desvela una sorprendente caída de la presión atmosférica que modifica la entrada de las borrascas. El análisis permite conocer que las temperaturas medias no han experimentado subidas apreciables

JAVIER PEÑALBA

Domingo, 16 de enero 2011, 03:03

Es el primer estudio en profundidad que se ha realizado sobre el clima en el País Vasco. Nunca antes se había analizado un periodo tan prolongado de tiempo. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) acaba de ultimar un trabajo sobre la evolución climática de Euskadi. El informe se sustenta en registros tomados desde 1871. Los datos han sido obtenidos en las estaciones de la red oficial, en Donostia-Bilbao y Vitoria, referentes de los climas cantábrico y mediterráneo, respectivamente.

Las conclusiones son reveladoras. El dato más sobresaliente es que desde 2007 se viene observando un descenso de la presión atmosférica que ha sido cifrado en 4,5 milibares y al mismo tiempo un enfriamiento. El registro ha sorprendido incluso a los meteorólogos hasta el punto de que, a la vista del dato, llegaron a dudar de su autenticidad. Para certificar la teoría, los autores contrastaron las mediciones con otras estaciones cercanas, como la de Hondarribia. El descenso era un hecho real. Desde 1928 no se había registrado una caída tan drástica de la presión. El pasado año, la presión media anual fue de 984,4, las más baja de la historia en el observatorio de Igeldo

Aún cuando la revelación pueda resultar técnica no es en modo alguno baladí. El desplome de la presión implica una menor presencia del anticiclón de Azores en el Cantábrico, especialmente en otoño e invierno. «Con menos frecuencia cada vez dicho anticiclón domina la costa cantábrica. Observamos que se retira hacia el Atlántico y la zona de Madeira. Esta circunstancia ha hecho que aumente la frecuencia de vientos del segundo cuadrante, es decir del sureste. Quiere decir que, cada vez con más asiduidad, las borrascas se forman en latitudes inferiores a la del País Vasco. Empieza a ser común, por lo tanto, que las depresiones entren desde Portugal. Lo estamos viendo últimamente. Se ha incrementado la precipitación en Extremadura, Andalucía occidental, Portugal, el sur de Galicia, Castilla-León...» explica Margarita Martín, directora de Aemet en el País Vasco.

Este desplazamiento del anticiclón ha dado origen a un ligero descenso de la precipitación en la vertiente cantábrica de Euskadi, aunque en la mediterránea, la caída de la pluviosidad ha sido más acusada. «El viento de lluvia en Álava es el del suroeste y es precisamente el que más ha descendido como consecuencia del desplazamiento del anticiclón», explica Martín.

En contra de lo que pudiera parecer y lejos de expresiones que se acuñaron hace unos años como la de 'Euskadi tropical', la temperatura apenas ha registrado variaciones durante el periodo investigado. Sólo ha subido una décima en la última década. «El estudio pone de manifiesto una tendencia persistente al descenso de las temperaturas desde los años 30 hasta mediados de los 70. Luego se aprecia una alza desde los 80 hasta el año 2006. Y a partir de aquí, se inicia un descenso que se relaciona con la modificación de los centros de alta y baja presión en el Atlántico, lo que coincide con el descenso de la presión histórica que se ha registrado», afirma Margarita Martín.

Profundización

A partir de estos descubrimientos se abre una nueva fase que llevará a los expertos a profundizar en los motivos de la caída de la presión y la cada vez mayor presencia de vientos del sur, aunque todo parece indicar que estas situaciones estarían asociadas a los episodios del 'Niño-Niña'. Se trata de un fenómeno que consiste en un incremento-descenso de la temperatura en la zona intertropical del Pacífico Oriental que provoca una redistribución de los anticiclones y depresiones en el Atlántico. Esta situación provoca estragos a escala mundial debido a las intensas lluvias y afectan principalmente a América del Sur, tanto en las costas atlánticas como en las del Pacífico.

En Euskadi también se acusan sus efectos, donde, «por lo general», el 'Niño' incrementa la temperatura y la precipitación. Una prueba de ello es que el 'Niño' más fuerte que se recuerda fue el de 1982 y 1983. Entonces, las tormentas produjeron la rotura de la presa de Tous, las lluvias torrenciales en el Pirineo y finalizó en 1983 en forma de trombas de agua en el Golfo de Vizcaya, con los 253 litros caídos en veinticuatro horas el 26 de agosto en Bilbao y 405 en el total del periodo que llovió.

El siguiente 'Niño' más potente fue entre 1997 y 1998. Entonces, en Euskadi, el 1 de junio de 1997 se midió la intensidad de precipitación máxima en Igeldo y se produjeron, asimismo, inundaciones. En apenas dos horas y cuarenta minutos se registraron 240 litros en el Observatorio de Igeldo. La tromba provocó inundaciones en Donostia, principalmente en la zona del Antiguo. «Fue el principio del episodio del 'Niño' que también dio lugar a la temperatura media anual más alta registrada en el observatorio de Igeldo. Fueron los 14,5 grados de 1997».

Al año siguiente, en el Golfo de Vizcaya, se generó una ciclogénesis explosiva que causó el hundimiento de un pesquero de Pasaia, el 'Marero'. Mucho más lejos en el tiempo, en el año 1933, hubo graves inundaciones en el País Vasco. Entonces también coincidió con el fenómeno del 'Niño'.

Periodos críticos

El estudio de Aemet, asimismo, constata la existencia de dos periodos críticos en el siglo XX. Uno fue la sequía entre 1901 y 1905. En esta década se midieron 1.343 litros de lluvia media al año, cuando lo normal es que fueran 1.584. El año más seco fue el de 1901, en el que se midieron 1.054 litros.

Posteriormente, en los años 40, se registró un nuevo periodo seco que comenzó en torno a 1943 y duró hasta 1948.

El informe desvela que fue en la segunda mitad del siglo pasado cuando se sucedieron los acontecimientos más graves. Uno de ellos fue la crisis climática de mediados de los 50 que estuvo presidida por un episodio del 'Niño' muy grave y que el 14 de octubre de 1953 provocó tremendas inundaciones. «Es la mayor inundación que ha sufrido el País Vasco desde que se toman datos. Entonces se midieron 314 litros por metro cuadrado en Oiartzun en 24 horas. El 60% del total cayó en seis horas.

Al año siguiente se produjeron fortísimas heladas en el mes de febrero. Se registraron -10,5º en Hondarribia, -9,3º en San Sebastián Igeldo y -5,0º en Bilbao. Dos años después, en febrero de 1956, el mercurio registró los mínimos históricos, con temperaturas de entre -12,º y -13,4, en Igeldo y Villabona respectivamente. No obstante, las mínimas históricas de Euskadi son más recientes. El 25 de diciembre de 1962, la temperatura cayó hasta los 21 grados bajo cero en Vitoria.

Estos registros se vinculan con el fenómeno la 'Niña', que al igual que el 'Niño', también produce cambios a gran escala climática. «Los efectos de la 'Niña' son más erráticos y, por lo general, provoca un descenso de las temperaturas en el País Vasco», afirma Margarita Martín.

Calor y vientos

Respecto a las temperaturas máximas, los días de más calor en San Sebastián y Hondarribia fueron el 16 de agosto de 1892 y 27 de julio de 1995, con 40,4º y 40,5º respectivamente. En junio de 1968, el mercurio llegó en Legazpi a 43 grados.

En Vizcaya, la máxima absoluta data del 23 de julio de 1870. Entonces se midieron 43,8º. En la localidad alavesa de Leza, el 8 de septiembre de 1988 se alcanzaron 44 grados.

El estudio examina también los vientos. El récord en el observatorio del monte Igeldo es de 187 kilómetros por hora. Se registró el 15 de enero de 1975. Era de componente sur. Las crónicas en los diarios de la época definieron el fenómeno como «vendaval». Irun fue entonces una de las ciudades más castigadas.

El 6 de noviembre de 1982 de aquel año, el mismo día en el que el Papa Juan Pablo II visitaba Loiola, el observatorio de Igeldo registró 184 kilómetros por hora. Tanto en la capital como en el resto del territorio se produjeron multitud de derribos de árboles, caída de tejas, muros y rotura de cristales, así como apagones constantes.

El huracán de 1941 dejó también vientos más fuertes que este último temporal. La noche del 15 al 16 de febrero de hace 69 años, unas rachas de violencia inusitada, superiores a los 180 kilómetros por hora -no se pudo registrar la máxima-, azotaron no sólo la costa septentrional de la península, sino también el interior, y contribuyeron a propagar el incendio que destruyó la ciudad de Santander.

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