Secciones
Servicios
Destacamos
PPLL
Sábado, 29 de enero 2011, 04:34
Tal y como pronosticaron medios conocedores del peso real y la lealtad al régimen egipcio de las fuerzas policiales y militares, el fuerte dispositivo de seguridad afrontó ayer la convocatoria de la revuelta popular en las grandes ciudades y, singularmente, en El Cairo. No es imposible que tal situación pueda repetirse en los próximos días y es probable que, como ya sucedió en otras latitudes -el Irán de 1979 como gran precedente- cada viernes, día de la reunión en las mezquitas, vuelvan a reproducirse desórdenes. Las autoridades egipcias optan por adoptar cuantas medidas tenga por convenientes para intentar preservar el control de las calles, pero será difícil que la situación no empeore porque exige una respuesta política y constitucional que va más allá de lo que el régimen de Hosni Mubarak parece en disposición de proporcionar. Los disturbios producidos ayer, con un balance inicial de tres ciudadanos muertos, es una advertencia severa al régimen egipcio. Y en medio de este conflicto, las autoridades egipcias cometerían una considerable equivocación si creen que el actual sistema político egipcio está en condiciones de perpetuarse como un paradigma de autoridad que no es genuina ni aceptable, porque no es democrático.
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Los libros vuelven a la Biblioteca Municipal de Santander
El Diario Montañés
Publicidad
Publicidad
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.