Borrar
Las diez noticias de la jornada
En familia. Paula Loinaz posa con sus familiares, la más pequeña en brazos, en el barrio de Gros. :: MICHELENA
Llegar a los 103 años con alegría
SAN SEBASTIÁN

Llegar a los 103 años con alegría

Paula Loinaz celebró su cumpleaños con sus hijos, nietos y biznietos. Ver las cosas buenas de la vida, cantar, viajar y nadar en el mar son algunos de sus secretos de longevidad

LIDE AGUIRRE

Martes, 21 de junio 2011, 04:06

Nadie diría que tiene 103 años. A lo sumo, 90. Guapa, elegantemente vestida, con unos toques de maquillaje y, sobre todo, con la cabeza en perfectas condiciones, Paula Loinaz Otegui celebró ayer su cumpleaños rodeada de los suyos: 29 descendientes, entre sus dos hijos, sus diez nietos y sus 17 biznietos, además de otras tantas nueras y yernos. ¿El secreto para rebasar el siglo en buenas condiciones? Ella misma lo compartía: «Ser agradable, no hacer separaciones con las personas y ver las cosas buenas». Además, confesaba, «una hora de natación todas las mañanas». En el mar. A lo largo de los años era lo primero que hacía al despertar, «dejaba las cosas de casa y me iba al mar». Después ya, al volver, afrontaba el día, los cientos de días que se han ido sucediendo uno tras otro sin ganarle la batalla a su alegría.

Para celebrar su cumpleaños, Paula fue ayer comer con sus hijos, Jesús y José Javier Alaba, y después disfrutó de una merienda en el bar Donibane de Gros, barrio donde vive desde hace muchos años. Allí sus nietos repetían que la razón de su longevidad radica en ver el lado bueno de las cosas, entendiendo que hay un motivo para cada una, sin quejarse «nunca, pero de verdad», puntualizaban uno tras otro. «Además ríe a carcajadas», revelaban.

«Cada año pensaba en el viaje que haría al siguiente. Hasta hace tres años se iba a Alicante, o a donde fuera», agregaban. Además, le gusta cantar, «zarzuelas. Y se sabe bertsos de cuando era jovencísima, los recita de memoria», continuaba su nieta Maite. Y es que, viuda de un miembro fundador del Coro Easo, José Alaba, también es madre de un hijo baritono y abuela de otro artista que actualmente canta para el Teatro Real de Madrid. «La música ha sido y es muy importante en su vida».

Historia de una vida

Entre el vaivén de familiares, Paula sonreía con un dibujo de su biznieta en la mano. A la edad de esa niña, ella estudiaba en el colegio Hijas de la Cruz de Errenteria. Nacida en la villa papelera en 1908, Paula Loinaz era la mayor de los siete hijos que tuvieron Inaxio Loinaz, natural de Goyaz, y Joxepa Otegui, de Hondarribia. Su vida está cosida por una veintena de datos biográficos y un millar de anécdotas. Después del colegio empezó a trabajar en una paragüería y posteriormente en la Fábrica Grande como bordadora. Eran otros tiempos, «a esa edad tenían que llevar el dinero a casa y trabajar a edades muy tempranas», comentaba Maite.

Más tarde se casó con José Alaba, se trasladó a San Sebastián y tuvo dos hijos, Jesús y José Javier.

En 103 años de vida -y los que le quedan todavía- hay mucho que contar, cosas buenas y malas, como la guerra civil y la postguerra que le tocó vivir, pero ayer sólo era día de celebración y felicitaciones. Y de charlas. Habló con todos sus nietos, y preguntó por una cosa y por otra mientras sonreía a uno y a otro. «Hay que ser agradable», había dicho al principio. Quizá ese sea el secreto de una larga y feliz vida.

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios

diariovasco Llegar a los 103 años con alegría