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Las diez noticias de la jornada
Por qué ganó Donostia
Donostia 2016

Por qué ganó Donostia

La ola se convirtió en tsunami: San Sebastián será capital cultural europea en 2016. ¿Cuáles han sido las claves del éxito?

Mitxel Ezquiaga

Domingo, 3 de julio 2011, 12:10

SAN SEBASTIÁN. «El comité de selección propone al Ministerio de Cultura y al gobierno español designar Ciudad Europea de la Cultura en 2016 a... ¡Donostia-San Sebastián!».

Las palabras pronunciadas por Manfred Gaulhofer a las 17.25 del martes en Madrid forman ya parte de la pequeña historia de San Sebastián. Como su pajarita y como su mirada, entre sorprendida e irónica, con que escrutaba las reacciones suscitadas por su veredicto.

Ganó Donostia. ¿Por qué? Gaulhofer aludió a «un gran proyecto en favor de la paz y la convivencia». Y el vicepresisente del jurado, Emilio Casinello, fue más explícito: «Gran proyecto, excepcional presentación y una visita que nos mostró el consenso ante la candidatura». Las rivales no están de acuerdo y algunas pretenden repetir el partido. Éstas son las diez claves de un éxito.

El leit motiv de la candidatura

Valentía al mostrar los problemas en vez de esconderlos

1 Los jurados que deciden ahora qué ciudad debe ser capital cultural europea no se fijan ya sólo en sus infraestructuras, su historia o su programación. Buscan proyectos diferentes que se centren en los problemas de la nueva Europa. «Se premia a la ciudad que más lo necesita», dice el nuevo axioma.

La ponencia inicial de Santi Eraso que generaría luego el proyecto cultural de San Sebastián iba en esa línea: Donostia no quería ser capital cultural europea por su paisaje o sus festivales. Es una ciudad que ha sido castigada por la violencia y su propuesta gira en torno a la educación y la cultura como apuestas por la convivencia.

No se «escondieron» los problemas; se pusieron en el escaparate. Eso entusiasmó al jurado. Hace dos años, en el caso de Francia, ocurrió lo mismo: Burdeos era favorita pero ganó Marsella por su proyecto centrado en superar el conflicto de la inmigración.

El modus operandi

Diplomacia en los pasillos europeos frente a la pirotecnia

2 Otras candidaturas han derrochado presupuestos con campañas de marketing o programaciones destinadas a fortalecer la marca de su ciudad. El núcleo duro del alcalde Odón Elorza se rodeó de especialistas en el proceloso mundo de la cultura europea. Y asesoraron que en esa fase de selección era mejor «explicar» en los pasillos comunitarios la apuesta diferente de San Sebastián que lanzar fuegos artificiales.

Ha habido una discreta diplomacia que Elorza, en algún momento del proceso, llamó «lobby en sentido positivo». En la fase final ha sido también de gran importancia el fichaje del checo Mattijs Maussen. El año pasado ayudó a la ciudad de Pilsen a ganar en la República Checa y ahora ha ayudado a San Sebastián. «En los dos casos había otra candidata claramente favorita y en los dos casos hemos ganado como David contra Goliath, haciendo el propio trabajo sin mirar a las quinielas», dice.

El equipo

Un grupo alternativo dispuesto a «trabajar de otra forma»

3 El fallo del jurado avala la tarea del equipo que ha trabajado en la oficina del 2016. Empezó con sólo cuatro personas y ha terminado siendo un grupo alternativo encabezado en la gerencia por Eva Salaberría y las ideas de Santi Eraso. «A veces parecíamos un grupo de marcianos, pero queríamos demostrar que en San Sebastián se pueden hacer las cosas de otra manera», confesaba el martes uno de ellos, en medio de la euforia.

Han trabajado un proyecto original y distinto, a veces incomprendido por la opinión pública y respaldado siempre por sus responsables políticos, Odón Elorza y Marisol Garmendia. La política de comunicación con la ciudad ha sido uno de sus mayores déficit, pese al largo trabajo de participación realizado con cientos de reuniones con colectivos y entidades.

Iniciativas como el festival Rompeolas sirvieron para calar entre los ciudadanos, pero la mayoría social de la ciudad ha llegado a la final sin terminar de entender qué era el 2016, aunque deseando ganar.

El factor Bernués

La originalidad en la defensa ante el jurado, elemento fundamental

4 Había proyecto, había equipo, había diplomacia comunitaria. Pero la primera prueba de fuego debía pasarse hace un año, cuando la quincena de ciudades inicialmente presentada se enfrentaba al primer examen ante el jurado en el Reina Sofía madrileño.

Otras ciudades acudieron ante el tribunal arropadas por dirigentes institucionales y hasta de entidades de ahorro. En la oficina de Donostia alguien (¿Santi Eraso?) tuvo la idea de optar por una presentación completamente alternativa. Se llamó al director teatral Fernando Bernués y se hizo una defensa cargada de poesía, con música, una delicada puesta en escena y tanta emoción como contenidos. San Sebastián pasó ese primer corte y el jurado destacó la originalidad.

De cara al examen final se apostó por mantener la misma línea. En San Sebastián se pensó que otras ciudades copiarían un modelo que había sido de éxito pero no fue así: las rivales volvieron con sus encorbatados y sus discursos. Donostia llevó bailes, bicis y hasta un banco de La Concha a la sala del jurado. Y el jurado volvió a destacar la «originalidad» de la «deliciosa» defensa de San Sebastián.

La gira del jurado

La visita del tribunal a San Sebastián, naturalidad teatralizada

5 Otro de los momentos clave en la carrera hacia la capitalidad era la visita del jurado a cada una de las seis finalistas, el mes pasado. Otras ciudades prepararon una especie de Bienvenido Mister Marshall, simbolizado en la imagen del presidente del jurado, el ya mítico Manfred Gaulhofer, bailando un pasodoble en Córdoba.

En San Sebastián se apostó, otra vez, por la originalidad y la supuesta naturalidad. El jurado se movió sin periodistas cerca y pese a las lluvias intensas que acompañaron sus horas en Donostia se sumergió en la ciudad. Era una «naturalidad teatralizada»: cuando entraron al bar Ganbara a tomar un pintxo y se encontraban a Arzak, no era una casualidad. Cuando fueron a ver el Victoria Eugenia y resultó que el Orfeón estaba ensayando, tampoco era exactamente cosa del azar. Terminaron su jornada en un pic-nic en Ayete con ciudadanos y autoridades como el lehendakari. Y antes, en su cuartel general del hotel Niza, habían vivido otro encuentro fundamental. Porque...

La transición municipal

El apoyo del nuevo gobierno de Bildu y la complicidad de Elorza

6 La fase final del procesio ha coincidido con el cambio de gobierno en el Ayuntamiento de San Sebastián. Elorza había liderado el proyecto y, a sólo unas semanas del final, los comicios le desplazaban de la alcaldía. La coalición ganadora, Bildu, había sido escéptica con la capitalidad.

La visita del jurado a San Sebastián coincidió con el cambio de gobierno. Los propios jurados quisieron reunirse con el futuro alcalde, Izagirre, y su equipo, para saber si respaldaban el proyecto. Y los rectores de Bildu dijeron que el respaldo «era sin vacilaciones». Luego, al plantear la defensa definitiva ante el jurado, ya con Izagirre de alcalde, se invitó a Elorza a compartir el acto. El jurado destacó todo eso: la unión de las fuerzas políticas y el trabajo de Elorza, subrayado públicamente por Casinello, vicepresidente del tribunal.

La polémica

La independencia del jurado, ajeno a las presiones políticas

7 Aunque las quinielas de los menos informados seguían dando hasta el final a Córdoba como una de las favoritas, quienes seguían el proceso desde el primer corte sabían que el jurado (trece integrantes, siete nombrados por instituciones europeas y seis por el Ministerio de Cultura) había quedado decepcionado por el proyecto de la ciudad andaluza.

Donostia, Segovia y Burgos habían salido reforzadas tras el primer examen. Cuando se produjo el cambio de gobierno en San Sebastián muchos pronosticaron que las opciones de Donostia caían en picado. «El jurado no dará la capitalidad a una ciudad gobernada por Bildu... salvo que logre mantener su independencia». Y todo parece indicar que así ha sido: el jurado valoró los proyectos por encima de coyunturas. Aunque eso le ha costado una dura poléica desde el mismo momento del anuncio de la decisión.

Los rumores

¿Qué pasó realmente en las deliberaciones previas al fallo?

8 El martes por la mañana terminó el desfile ante el jurado de las seis ciudades finalistas. Amedioídía el jurado se reunió y se dispararon los rumores. En Córdoba se afirma que su candidatura fue proclamada ganadora y que así fue filtrado a algunos medios madrileños y otras instancias políticas. Alguna de las hipótesis más atrevidas, lanzadas desde foros cordobeses, dice que fue ¡Rubalcaba! quien echó para atrás esa decisión para favorecer a San Sebastián. Desde Segovia se afirma que su candidatura quedó segunda en la final, que habría sido con siete votos para Donostia y seis para la candidatura egoviana.

Los jurados guardan silencio oficial, aunque los que han hablado han remarcado que San Sebastián «ganó porque era el mejor proyecto» y han desmentido cualquier intervención político ajena.

La guerra posterior al fallo

La pataleta de Belloch, la bronca de Aguilar, la posibilidad de recursos

9 La elección de la ciudad española que será capital cultural europea en 2016 se convierte en singular en toda la historia de este tipo de procesos. En primer lugar, en ningún otro país se habían presentado tantas candidatas. Y, segundo, jamás se había hablado de la posibilidad de recurrir el fallo. El ex ministro Belloch y actual alcalde de Zaragoza fue el primero en abrir la caja de los truenos, mientras la delegación donostiarra festejaba aún su triunfo dentro del Ministerio de Cultura. Habló de error, de criterios políticos, de impugnación. Le siguió, allí mismo, la ministra de Medio Ambiente y ex alcaldesa de Córdoba, Rosa Aguilar. Curiosamente dos socialistas hablaban de «una decisión mediatizada» en la que se había destacado, precisamente, el trabajo de su compañero Odón Elorza.

El Ayuntamiento de Córdoba se sumó a la bronca. Tanto la ministra Sinde como el vicepresidente Rubalcaba como las instituciones europeas han repetido estos días que la decisión del jurado fue independiente, que no hay margen para los recursos y que hay que esperar al fallo escrito del jurado, en las próximas semanas, para comprobar que su decisión se atiene al reglamento establecido por Bruselas. Desde la oposición de Zaragoza, por ejemplo, se ha acusado a Belloch de atizar esta polémica «para tapar el fracaso de su candidatura».

El futuro

Las incógnitas que se abren: el equipo, el programa

10 San Sebastián compartirá en 2016 la capitalidad cultural europea con la ciudad polaca de Wroclaw. Es ahora lo único seguro. Se abre un proceso de transición con algunas dudas.

En principio se constituirá un consorcio o fundación interinstitucional que guiará la capitalidad. Lo previsible es que el equipo que ha gestionado este éxito continúe en su mayor parte (ha sido alabado por Elorza y por Izagirre) aunque no se excluyen algunos cambios.

Desde el gobierno de Bildu se ha hablado de «reforzar el euskera y la participación ciudadana». Hay tiempo, pero no demasiado. ¿Y cuánto cuesta todo eso? Se estima que en torno a 100 millones de euros, aunque informes del Consejo de Europa dicen que la inversión en las capitales cultural se mutiplica por ocho en beneficios.

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