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MARÍA JOSÉ CANO
Miércoles, 5 de octubre 2011, 04:39
Son, de alguna manera, el resultado de una labor generosa, la que desarrolla la ONG Taupadak de Irun, y de una cuidada educación musical que les ha catapultado a varias giras internacionales. Se trata del Ensemble San Ignacio de Moxos, principal representante a nivel internacional de la escuela del mismo nombre situada en plena selva boliviana. Formado por una veintena de artistas muy jóvenes, con edades entre los 16 y los 26 años, los miembros de la agrupación cantan, bailan y tocan varios instrumentos en unos espectáculos completos que se podrán disfrutar durante el mes de octubre. Ordizia, Hondarribia, Irun, Donostia o Arantzazu son sólo algunos de los escenarios que pisará este grupo que dirige Raquel Maldonado.
La agrupación ofrecerá en los conciertos un cuidado y variado repertorio que ha sido descubierto en los Archivos Misionales de Moxos y Chiquitos, las dos regiones de la actual Bolivia en las que los jesuitas fundaron sus reducciones. Estos archivos reúnen 14.000 páginas, rescatadas en su mayoría por la propia escuela. El ensemble, por ello, reivindica la identidad y la memoria de un pueblo indígena oprimido, paseando por el mundo su valioso legado musical.
La 'Misa San Ignacio'
Si todo el repertorio que interpretan estos jóvenes bolivianos es interesante, hay una obra con especial atractivo. La 'Misa San Ignacio', compuesta por Domenico Zipoli, permitirá escuchar un instrumento muy inusual, el bajón. De origen nativo, elaborado con hoja de palma, de fina construcción y sonoridad única, se utilizaba en la música sacra. Aunque se ha perdido la música nativa que se ejecutaba con ellos, su permanencia en la religiosa es una prueba irrefutable del aporte indígena a la música europea. Ese fue el motivo que impulsó al elenco moxeño a rescatarlo de una manera coherente y respetuosa con la partitura y con la naturaleza de los propios instrumentos, tan frágiles y poderosos a la vez. De este modo, el grupo incorpora los bajones a su orquesta como un continuo más, lo que da cuerpo al conjunto y enriquece los bajos.
Además de esta obra, los que acudan a los conciertos del Ensemble de Moxos podrán escuchar las anónimas 'Señora Doña Maria', 'Sonata Chiquitana X', 'Exaltate Regem Regum', 'Cuatro cantos moxeños' o el tradicional 'Velorio', además del salmo 'Beatus vir', del mismo autor de la 'Misa San Ignacio'.
La gira de conciertos del grupo viene reforzada con el lanzamiento de su tercer disco, 'Piesta Moxos', grabado en el auditorio Ichasi Awásare (Pueblo Viejo), en las nuevas instalaciones de su escuela y cuyo nombre rinde homenaje al primer asentamiento de San Ignacio. El espectáculo que llega a Gipuzkoa se estrenó de la mano de Unicef con conciertos en Bolivia y posteriormente viajó a Buenos Aires, donde ofreció 17 conciertos en un mes. Asimismo, el grupo ha recibido apoyo de la Unesco.
La gira actual, que en el caso del País Vasco comienza mañana en Ordizia, incluye importantes ciudades europeas como París, Luxemburgo, Ámsterdam, La Haya, Berlín, Milán, Venecia, Roma o Barcelona, con más de 40 conciertos durante casi tres meses. Parte de ellos han estado organizados por la más prestigiosa colección discográfica mundial de barroco americano, 'Les chemins du barroque' (Los caminos del barroco). La celebración del 25 aniversario del sello francés le ha motivado a escoger a un grupo de cada país, que en el caso de Bolivia ha sido el Ensemble de Moxos.
Gran labor social
El Ensemble de Moxos es, en realidad, la cara externa de un proyecto que comenzó hace más de quince años. En julio de 1996 la Ruta Quetzal llegó a San Ignacio. Su organizador, Miguel de la Cuadra, regaló a la misionera navarra María Jesús Echarri doce violines y ocho flautas dulces y consiguió el apoyo de la Unesco para contratar a un reputado violinista checo, Jiri Sommer, que durante 1999 y 2000 sembró la semilla de la futura orquesta de cámara de San Ignacio. Pocos meses después, la directora Karina Carrillo ponía en marcha la orquesta y coro. En 2002 se estrenaba el templo con la interpretación de la Misa Palatina por el Coro y Orquesta de San Ignacio de Moxos.
Dos años más tarde, tras participar en el festival de música renacentista y barroca, toma las riendas Raquel Maldonado, actual directora del establecimiento. Con ella se consolidan los fundamentos de la escuela para convertirse en un centro de alta formación musical. La cualificación de sus maestros dentro y fuera del país y el trabajo que se hace con voluntarios cooperantes, dan a la escuela una estructura educacional integral que ha conseguido el reconocimiento nacional. A esto se suman las giras por Europa en 2006 y 2008 y las realizadas por Latinoamérica. Por ello, al nivel artístico de este centro, hay que sumar su importante labor social, puesto que ofrece educación totalmente gratuita, preserva la cultura local y fomenta la educación para el desarrollo.
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