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Lectura de la declaración. Medios de comunicación e invitados atienden a la lectura del texto final de la conferencia por parte de Bertie Ahern. :: MIKEL FRAILE
Corbatas en palacio
CONFERENCIA SOBRE PACIFICACIÓN

Corbatas en palacio

Los cincuenta invitados a la conferencia internacional se reunieron durante tres horas en la sala Gandhi de la Casa de la Paz

A. GONZÁLEZ EGAÑA

Martes, 18 de octubre 2011, 05:05

Tres horas de conferencia, tres reuniones bilaterales, más de cincuenta invitados, setenta medios de comunicación y más de doscientos profesionales acreditados, miles de flashes, muchas corbatas -incluidas las de Martin Garitano, Rufi Etxeberria y Paul Ríos-, seis coches oficiales... La de ayer fue una jornada muy extraordinaria en el tranquilo Palacio de Aiete, donde solo faltó la alfombra roja para recibir a las estrellas de la conferencia internacional sobre pacificación de San Sebastián, los seis líderes internacionales a los que algunos se atrevieron a calificar como los 'seis mosqueteros de Aiete'.

Todo estaba preparado desde primera hora de la mañana para recibir en la Casa de la Paz a la cincuentena de invitados al cónclave. Los primeros en llegar fueron los organizadores de la conferencia internacional encabezados por el portavoz de Lokarri, Paul Ríos. Poco después llegaron el alcalde de San Sebastián, Juan Karlos Izagirre, y el diputado general de Gipuzkoa, Martin Garitano, ambos de Bildu, quienes a pesar de no ser parte de la organización hicieron de anfitriones del evento. Ambos, junto al promotor del Grupo Internacional de Contacto, Brian Currin, y el propio Ríos recibieron, saludaron y posaron para la prensa con todos y cada uno de los invitados en la escalinata principal de la Casa de la Paz.

La que fue residencia estival del dictador Franco se vistió ayer de largo para la ocasión. Por la mañana, el punto clave se situó frente a la escalinata de entrada a la Casa de la Paz, justo ante el monumento en el que se recuerda la estancia en el palacio de Alfonso XII, y cómo fue «cuidado por la tierra cuando era niño aún». En el mismo lugar se instaló la reina María Cristina y desde 1940 Franco fijó su lugar de descanso veraniego.

Escasos minutos después de la una, el sonido de los flashes se elevó en ese lugar con la llegada del ex secretario general de la ONU Kofi Annan, la ex primera ministra noruega Gro Harlem Bruntland, el ex primer ministro irlandés Bertie Ahern, el líder del Sinn Féin Gerry Adams, el exministro francés de Interior Pierre Joxe y el exjefe de gabinete de Tony Blair Jonathan Powell. Llegaron uno a uno, en ese orden, a bordo de seis vehículos hasta casi las puertas de la Casa de la Paz. Allí fueron recibidos por Paul Ríos, saludaron, posaron para los fotógrafos y cámaras de televisión, entraron al palacio, hablaron durante tres horas y tras leer la declaración en los jardines del Palacio de Aiete, volvieron a saludar y abandonaron, del mismo modo, la Casa de la Paz. Cada uno de los líderes internacionales volvió a su país, salvo Annan que voló a Nairobi donde le espera otra tarea mediadora.

En el atuendo de los invitados masculinos triunfó la corbata e incluso hubo algunas inesperadas como las de Martin Garitano y Rufi Etxeberria, una indumentaria insólita en la iconografía del independentismo vasco. No se unieron a ese toque protocolario ni el alcalde Izagirre ni Pello Urizar. El portavoz de Lokarri, más dado a las camisas de cuadros, también lució corbata. En su caso ya había avisado que cumpliría con el protocolo después de que el candidato al Senado por el PNV, Iñaki Anasagasti, le llamase la atención la semana pasada por medio de un artículo en su blog titulado 'Una conferencia de paz que requiere ponerse corbata'.

En forma de 'U'

Sin apenas tiempo para degustar el catering preparado por la organización, el medio centenar de convocados a la conferencia fueron tomando asiento de modo muy ordenado en torno a una mesa en forma de 'U' en la pequeña sala Gandhi de la Casa de la Paz, dedicada al líder indio defensor de la no violencia.

La cabecera estuvo reservada para los seis líderes extranjeros, mientras que en los laterales se colocaron los representantes de los partidos políticos, sindicatos y otros colectivos presentes. En el centro, otra mesa acogió a los organizadores, el grupo de apoyo local y miembros de seis colectivos internacionales dedicados a la resolución de conflictos: el llamado Grupo Internacional de Contacto, la Berghof Foundation, Conciliation Recources, la Desmond and Leah Tutu Legacy Foundation, NOREF y la propia Lokarri.

A partir de las dos de la tarde y tras permitir la toma de imágenes a los medios gráficos, comenzó oficialmente la conferencia internacional que se desarrolló principalmente en inglés y euskera. Los primeros en hablar fueron los seis líderes internacionales. Jonathan Powell aprovechó ese momento para hacer una reflexión sobre su experiencia personal en el proceso de paz de Irlanda. Después partidos, sindicatos y colectivos intervinieron en función de su representatividad durante uno o dos minutos para exponer su posición. Entre todas las intervenciones hubo quienes se llevaron incluso algunos aplausos de los asistentes. Una hora después, los seis líderes internacionales se retiraron al piso superior a deliberar y mantuvieron tres reuniones 'expres' con las delegaciones de la izquierda abertzale, el PNV y el PSE.

En eso momento de receso, muchos de los participantes en la conferencia aprovecharon para consultar los mensajes en sus móviles, que habían mantenido apagados, o para fumar en el exterior del Palacio de Aiete. También hubo quien agradeció el descanso para degustar el catering que por los retrasos no contó con demasiados comensales antes de comenzar la reunión privada.

En sus jardines del palacio se instalaron varias carpas para la recepción de invitados y para facilitar el trabajo a los numerosos medios acreditados, un 15% de ellos llegados desde el extranjero. Por motivos de seguridad, el palacio estuvo cerrado al público durante todo el día, lo que no evitó que algunos curiosos quisieran acceder al interior. Hubo quienes incluso se interesaron por la reunión que estaba a punto de celebrarse con preguntas como «¿a ver qué dice ese Kofi Annan?» o «todo el mundo espera algo, pero ¿qué va a salir de ahí, oiga?».

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