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ANTXON ETXEBERRIA
Viernes, 9 de diciembre 2011, 08:44
Juani Bengoetxea Garbizu lleva toda la vida como comerciante en Zarautz. Natural de la localidad navarra de Gorriti, llegó con 15 años a Zarautz y desde entonces ha trabajado de camarera, en la carnicería con su difunto marido, y después y hasta el día de hoy en Regalos Nerea. Se encuentra jubilada, aunque no hay día que no acuda a su tienda de Zigordia kalea. «Me da vida» señala, muy agradecida por el homenaje recibido por el comercio zarauztarra durante la actuación de Los Golden Apple Quartet.
-Explique, ¿cómo llega a Zarautz?
-Yo soy de la localidad navarra de Gorriti. Al no haber mucho trabajo en la zona, mi padre se trasladó a trabajar a Lasarte y yo, con 15 años, llegué a Zarautz, a sustituir a una camarera que estaba enferma en el bar Txoko que regentaba Alejandro Aguinaga en Musika Plaza. Estuve de camarera 8 años, hasta que me casé con 23. Zarautz era entonces un pueblo pequeño, de unos 7.000 habitantes, nos conocíamos todos. Restaurantes no había más que dos, el Mami's y el Pío, mientras que los hoteles eran el Miramar, el Gran Hotel y La Perla. En la calle mayor se paseaba desde la farmacia Olaizola hasta la parroquia y para darte un beso no podías pasar de Narros. Eran otros tiempos.
-¿Qué recuerda de aquellos años?
-Fueron unos años para mí muy agradables. El Bar Txoko de Musika Plaza era punto de reunión de toda la juventud. El C.D. Zarautz tenía allí su punto de reunión, donde se guardaban todas las copas. En el Mondragones paraban más los industriales y el Recondo era el lugar elegido para jugar a las cartas.
-Entonces, conoce a su marido y se casa.
-Me casé a los 23 años con Pako Etxabe, 'Pako Primo', y tuvimos 4 hijos. Le conocía del bar. Mi vida se puede resumir en los hijos y en el trabajo en la carnicería que tuvimos en la plaza del mercado durante muchos años, ayudando a mi marido. Empecé en la carnicería después de nacer el último de mis hijos.
-Tengo entendido que fueron años muy buenos aquellos.
-Mi marido era muy buen carnicero. Aprendió el oficio en Francia y lo cierto es que se vendía todo lo que se ponía a la venta. En San José, Pascua, en Navidad... con cerca de 55-60 corderos vendidos, vendíamos 10-12 terneras a la semana... Matábamos nosotros la pieza y lo aprovechábamos todo. Dedicábamos muchísimas horas a la carnicería, nos levantábamos a las cinco de la mañana y muchas veces no teníamos ni tiempo para comer. Fueron años intensos, de mucho trabajo. Trabajar y trabajar, pero contentos. Con salud se trabaja a gusto.
-¿Y los hijos?
-A los hijos los teníamos internos en Lekaroz, aunque cuando venían a casa los tenía siempre conmigo, en la carnicería, aunque sea haciendo recados o estorbando. Fueron años complicados, mucha gente cayó en la droga y por eso no les quería dejar en la calle, les tenía cerca de mí.
-Tantos años en carnicería darían para muchas anécdotas.
-Sobre todo hay que destacar la relación con la gente. Hemos repartido mucho chorizo y jamón entre la chavalería. No eran tiempos fáciles, había hambre. Ya me lo han solido decir y agradecer: «Juani, cuanto hambre nos quitaste de joven en aquellos años».
-Y ¿cuándo dejó la carnicería?
-Mi marido falleció en el año 1995. Estuve un año más, pero lo dejé.
-Hasta que adquirieron el local de Zigordia kalea donde siguen con Regalos Nerea.
-En principio adquirimos el local con la de idea de seguir como carnicería. Le debo media vida al abogado José Ramón Arrate. Fue quien nos aconsejo primero el hacernos con el puesto de carnicería de la plaza del mercado y luego con este local. Estábamos con la idea de abrir la carnicería en la plaza del Pilar, pero finalmente optamos por la plaza del mercado. Al principio no acudía mucha gente, pero luego de golpe fue un auténtico boom, fueron años gloriosos. Las caseras de Aia venían a las cinco de la mañana a coger sitio y la plaza de repente tuvo años buenísimos para todos. Las baserritarras, las pescaderas que eran saladísimas. Al adquirir este local de Zigordia kalea también nos ayudó el abogado Arrate. Al principio la parte delantera la alquilamos y pusieron una tienda de electrodomésticos, pero al cabo del año decidimos poner nosotros una tienda de artículos de regalo, iluminación. con la que seguimos hoy en día. Y a mis hijos siempre he procurado ayudarles en lo que buenamente hemos podido.
-Y hoy en día, ya jubilada, sigue acudiendo a la tienda a diario.
-Vengo todas las mañanas y tardes, como si tuviera que fichar. Cuando no tengamos salud ya tendremos tiempo de quedarnos en casa. Me trae y me lleva a casa mi hijo Josetxo. Ayudo en lo que puedo; me encanta sentir gente, el contacto con la gente y cuando Isabel y Josetxo van a colocar a alguna casa, me quedo atendiendo la tienda.
-Usted, que ha conocido años muy buenos, ¿cómo ve la situación del comercio en la actualidad?
-El comercio está flojísimo, ya llevamos 4-5 años de bajada en picado. El mejor péndulo es mirar a la gente en la calle si va cargada de bolsas o no. Tampoco ayudan para nada todos los impedimentos que nos ponen con los pivotes, la OTA. Cada vez viene menos gente al centro. Pienso yo que el ayuntamiento tiene que rectificar, dar facilidades para que el centro tenga vida, ser menos intransigentes y los municipales tener un poco de mano izquierda. Si esto sigue así, el comercio va a pique, cierra las persianas.
-Para terminar, ¿qué me dice del homenaje que Murkil les dedicó durante el concierto de los Golden Apple Quartet?
-Estuvo muy bien, yo no conocía a los Golden y me gustaron mucho. Y el homenaje, un detalle, pero seguro que hay más gente que se merece tanto como nosotros o más un homenaje en Zarautz, pero esta vez nos ha tocado a nosotros y muy agradecida.
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