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MARÍA JOSÉ CARRERO
Jueves, 22 de diciembre 2011, 04:40
¿Cuándo hay que realizarse la primera mamografía? ¿A partir de los 40 años, de los 45 o de los 50? El consejero vasco de Sanidad, Rafael Bengoa, reiteró ayer que solo las mujeres con riesgo de padecer cáncer, porque algún familiar en primer grado lo ha tenido, deben someterse a una prueba radiológica a partir de la cuarentena. El hecho de que en muchas consultas privadas este tipo de radiografía se generalice a partir de esa edad responde, según Bengoa, a «incentivos económicos».
El consejero contestó así a la parlamentaria del PP Laura Garrido que, una vez más, expresó su posición favorable a universalizar la prueba a partir de los 40 o, al menos, los 45. Para explicar su postura, la diputada comentó que «conozco mujeres a las que el ginecólogo de Osakidetza les ha dicho que les haría la mamografía en la privada, pero que en la pública no se la puede hacer. Esto demuestra que la diferencia de criterio es muy clara». La respuesta de Bengoa fue tajante. «Diga a sus amigas o conocidas que cambien de ginecólogo», le espetó para, a continuación, añadir: «dudo que un médico de la Sanidad pública diga eso a una paciente ya que es incorrecto dentro de los protocolos que se utilizan. Y si un médico de la privada recomienda a todas las mujeres una mamografía sólo por tener 40 años es un error clínico, al margen de que tengan incentivos económicos por hacer eso».
El rifirrafe entre Bengoa y Garrido se generó a raíz de la comparecencia del consejero en el Parlamento Vasco para informar del resultado de un plan piloto puesto en marcha este año para prevenir el cáncer de mama en las menores de 50 años, sin necesidad de generalizar las mamografías, como viene pidiendo el PP. La iniciativa consiste en contactar con este colectivo de unas 170.000 personas mediante el envío de una carta. En la misiva, se les anuncia que van a recibir una llamada telefónica para «ayudarles a evaluar el riesgo» que tienen de sufrir este tipo de tumor, que provoca una media de 295 fallecimientos al año. El objetivo es identificar a las mujeres con antecedentes familiares de primer grado de la enfermedad para que se hagan una prueba radiológica.
2.907 mujeres encuestadas
Según informó el director de Asistencia Sanitaria de Osakidetza, Eduardo Gárate, en la primera fase de este programa -arrancó en octubre- Osakidetza ha contactado con 2.907 mujeres. De estas, el 78% es población sin riesgo genético. El resto tiene antecedentes familiares: 180 en primer grado. De este grupo, un total de 136 han sido citadas por el programa de detección precoz para someterse a una mamografía (el resto se la habían hecho por su cuenta). De las 72 que se han realizado la prueba en el Servicio Vasco de Salud, 61 han dado negativo y las 11 restantes serán llamadas otra vez en el plazo de seis meses o un año porque la «imagen no es suficientemente clara».
Frente a las dudas de Laura Garrido respecto a la eficacia de este sistema de prevención, tanto Gárate como Bengoa reiteraron la importancia de «moderar las mamografías a las estrictamente necesarias». En esta línea, el consejero de Sanidad aseguró que las últimas recomendaciones científicas abogan por reducir la periodicidad de las pruebas. «Hay sitios en los que ya no se recomiendan hacer todos los años, sino cada dos. En Canadá, por ejemplo, se llevan cabo cada tres años».
Y es que, una vez más, Rafael Bengoa volvió a insistir en los riesgos de realizar pruebas radiológicas innecesarias cuando los estudios sobre los efectos del cribado del cáncer de mama en menores de 50 años no son concluyentes. «Hay mujeres que están radiografiadas innecesariamente, con biopsias innecesarias e intervenciones con falsos positivos», advirtió. A modo de resumen, comentó que dos comunidades autónomas ya han mostrado su interés por el sistema vasco de contactar con la población de riesgo, frente al examen universal. Hasta ahora, Castilla-León, Castilla-La Mancha, Navarra, La Rioja y Valencia incluyen la prueba a partir de los 45 años.
Las explicaciones del consejero no convencieron a Laura Garrido. Por parte del PNV, Bakartxo Tejeria censuró «los tumbos» del Departamento de Sanidad hasta definir un criterio a seguir e instó a llegar «cuanto antes al mayor número posible de mujeres». Por último, la socialista Blanca Roncal, defendió la postura de la consejería. «Está muy claro. El PP quiere que se radie a todas la mujeres, también a las que no tienen riesgo, cuando la bondad de este programa es que se hace solo a quien lo tiene».
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