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Jesusa Lara, la frutera homenajeada, junto a dos de sus hijos, Rosa y Jesús, esta semana. :: ETXEBERRIA
«Hemos trabajado mucho; siempre hemos sido una familia trabajadora»
ZARAUTZ / Jesusa Lara, Frutera homenajeada

«Hemos trabajado mucho; siempre hemos sido una familia trabajadora»

ANTXON ETXEBERRIA

Viernes, 23 de diciembre 2011, 09:50

Para terminar con las entrevistas de los cuatro comerciantes locales homenajeados durante la gala de los Golden Apple Quartet, turno hoy para Jesusa Lara Martínez, 'Jesusa la frutera' como ha sido conocida durante toda su vida, una burgalesa que llegó a Zarautz con su marido y tres hijos en el año 1958. A sus 86 años (los cumplió ayer), no puede salir a la calle por estar operada de las dos caderas, pero sigue trabajando en casa, lo que la mantiene activa.

-Jesusa, ¿de dónde es y cuándo llegó a Zarautz?

-Yo soy natural de Torrecilla del Monte, un pueblo muy pequeño de la provincia de Burgos, al lado de Lerma. Yo vine a Zarautz en el año 1958 junto a mi marido (Germán del Hoyo) y nuestros tres hijos. Mi marido tenía dos hermanos que trabajaban como ferroviarios en Zarautz y es lo que nos animó.

-Y se inician como comerciantes.

-Nosotros hemos sido comerciantes toda la vida; bueno, más bien hemos hecho de todo. Antes de llegar a Zarautz, mi marido era agricultor en Torrecilla del Monte; a su vez tenía un bar y era también el pescatero del pueblo. Pero un año tocó mala cosecha, y decidimos en el año 1958 poner rumbo a Zarautz.

-¿Cómo arrancan en Zarautz?

-Con los ahorros por la ventas de Torrecilla, compramos un almacén donde hemos guardado durante años la fruta, en la plaza del ayuntamiento. Al principio, mi marido puso un negocio de reparto de lejía, marca 'Blancanieves'; lo dejamos, ya que perjudicaba a la vista. Le traían a granel y lo embotellábamos. Antes de con la fruta, comenzamos a trabajar con la patata de Álava y huevos blancos de Lerma, así como vendiendo bolsas de basura de plástico, que hasta entonces no se conocían. Con la fruta empezamos más tarde. Un día mi marido vio un camión de fruta en el mercado de frutas de Donosti, habló con ellos y desde entonces, poco a poco.

-¿Dónde vivían?

-Residíamos en Getaria, que por aquel entonces también era más barato que Zarautz. Estuvimos seis años. A mi marido le conocían en Getaria como el 'patatero'. Yo cogía el autobús de las siete de la mañana para ir a trabajar al mercado de Zarautz y cuando no había autobús me llevaba mi marido en moto. El almacén nos costó por aquel entonces 200.000 pesetas. Bajaba las 16 escaleras del almacén, preparaba las patatas y huevos y a la plaza. Entonces se pensaba en el trabajo más que en tener una vivienda. Empaquetábamos también cartón que se tiraba a la basura.

-Siempre con el apoyo de los hijos.

-Los hijos nos han ayudado mucho. El mayor Ángel, el segundo Jesús y la pequeña Rosa. Me acuerdo que más de una vez tuvimos que regresar andando desde Zarautz a Getaria tras acabar tarde el trabajo.

-¿Cuándo adquieren al almacén de Abendaño?

-Tras las patatas y los huevos, empezamos con la fruta. Primero compramos un almacén en Itxasmendi que se nos quemó y luego pasamos a Abendaño. Para entonces mi marido, hijo e yerno vendieron sus camiones. Nos cogió toda la crisis del mueble; eran transportistas y nos volcamos con la fruta.

-En aquellos años, ¿había fruterías?

-Un montón. En el mercado igual había una docena de fruterías, otras tantas pescaderías, carnicerías. Era un hervidero de gente. Yo comencé en una esquina.

-¿Qué ha cambiado de un tiempo a esta parte en la frutería?

-Antes toda la fruta la traíamos de Donosti; hoy en día tenemos fruta de todo el mundo. Mis hijos reciben en el almacén más de 200 variedades de fruta. Tenemos una gama mucho más amplia. Solo de naranjas puedo tener una docena de variedades, lo mismo de la manzana... Nos llega fruta de todos los rincones del mundo; de Australia, de Estados Unidos, de Brasil. El servicio es muy bueno. Antes todo era fruta del tiempo, de la temporada, y hoy en día disponemos de fruta todo el año. Otra ventaja es que antes no se podía guardar como ahora. Tenemos tomates, cerezas, melones. todo el año.

-Alguna fruta que se haya vendido siempre bien.

-Los cítricos: naranjas, manzanas, aunque yo diría que lo que más los plátanos. Una fruta que va a más son los kiwis, los traídos de Nueva Zelanda.

-Jesusa, ¿cuándo se retiró de la frutería?

-Ya son años; me rompí la cadera al tropezarme con una caja. Desde entonces trabajo en casa. Con los nietos y ahora tampoco te creas que no me traen trabajo. Pelo las cebollas para la frutería, los ajos, preparo los frutos secos, me toca limpiar borrajas. Afortunadamente puedo ayudar, la cabeza la tengo bien y mientras pueda.

-Por lo que veo, por el trabajo no se le han 'caído los anillos'.

-En la familia siempre hemos sido muy trabajadores. Me acuerdo de los hijos cuando eran pequeños antes de ir al colegio y también a la vuelta del colegio, nos ayudaban. Hoy en día siguen igual, trabajando sábados e incluso domingos cuando hace falta a fin de preparar para el día siguiente.

-Opinión de la plaza nueva.

-La plaza está muy bien; mi yerno Josetxo Ameztoy que mete también un montón de horas en la frutería y se porta de maravilla, me dice que ve a mucha gente joven por las tardes comprando fruta, lo que es de alegrar. Estuvimos a punto de quedarnos fuera de la plaza, ya que el ayuntamiento no nos daba espacio suficiente para guardar la fruta. Menos mal a las baserritarras de la plaza, que nos ofrecieron su espacio en la parte de atrás. Estamos en la plaza gracias a ellas.

-Se nota en la frutería la crisis.

-Yo creo que afecta a todo el mundo, aunque al mundo de la alimentación igual menos. Mis hijos me dicen que no nos podemos quejar. La gente es consciente de la importancia de la verdura y de la fruta en una dieta saludable.

-¿Qué me dice del homenaje que le brindaron los comerciantes?

-No acudí, pero acordarse de una siempre produce satisfacción.

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