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Las diez noticias de la jornada
Urtizberea guarda aún recortes de los periódicos que recogían la información sobre el asesinato. :: F. DE LA HERA
«Aún me duele lo de Yasmín»
HISTORIAS DE DOLOR, YASMÍN RODRÍGUEZ

«Aún me duele lo de Yasmín»

«Volvería a hacer lo mismo». Juan Pablo Urtizberea fue apuñalado tras intentar auxiliar a la asesinada

BORJA OLAIZOLA

Lunes, 2 de enero 2012, 03:08

A Yasmín Rodríguez le hubiese gustado reposar entre las manchas de color de las flores tropicales que crecen en el cementerio de Cali, su ciudad natal. Era una mujer decidida que antes de cumplir los 30 años cambió el cálido clima del sur de Colombia por el de Irun. Su determinación y constancia tuvieron recompensa y la seguridad que le proporcionó el trabajo que encontró en un hotel le permitió traer unos años más tarde a su hija y a su madre a la localidad fronteriza. Trabajo y familia eran los ejes sobre los que pivotaba la vida de la joven colombiana, que en una decena de años había conseguido hacer realidad el sueño de un porvenir mejor que tanto había acariciado en su Colombia natal.

A Yasmín, que había cumplido los 37 años, le habían ido bien las cosas. Igual demasiado bien a los ojos de su expareja, un compatriota de su misma edad que sobrevivía en Irun gracias a trabajos ocasionales. Edward Enrique Sanclemente había vivido cuatro años junto a Yasmín y su hija pero la relación se había deteriorado. Hacía ya un año que la pareja se había separado. Ella quería el divorcio pero él se negaba en redondo. Seguían viéndose de vez en cuando pero hacía tiempo que Yasmín había dado por rota su relación sentimental. Él se resistía a asumir la realidad y no desaprovechaba oportunidad de acercarse a ella. «La seguía constantemente y se lo encontraba fuera donde fuera, incluso iba a esperarle cuando salía del trabajo», declaró la hija de Yasmine, Angie Sánchez, pocos días después de que se consumase la tragedia.

El día de autos, el 9 de mayo de 2009, no fue una excepción. Yasmín fue a cenar con unos amigos al hotel donde trabajaba, el Ibis de Irun, y al acabar decidieron dirigirse en taxi al pub Corner de la ciudad fronteriza con la idea de entretenerse un rato bailando. Allí se volvió a topar con su exmarido, que la agarró por el brazo mientras mantenían una tensa conversación. La amiga de Yasmín se aproximó a la pareja y en ese momento escuchó que el hombre la amenazaba de muerte. «La voy a matar», le oyó decir poco después de que su amiga se hubiese zafado de él.

Embestida en el coche

Las dos amigas no dieron más importancia al incidente pero decidieron abandonar el pub y dirigirse en taxi a recoger el coche de Yasmín, un Opel Corsa que habían dejado aparcado en el hotel Ibis. Ambas montaron el el automóvil con la idea de regresar a casa. Eran ya las cuatro de la madrugada y no había mucho tráfico por la carretera. Por eso les llamó la atención la presencia de un turismo que no se despegaba de ellas. A la altura de la Avenida de Lexunborro el coche desconocido les embistió por detrás, maniobra que repitió instantes más tarde. A resultas del segundo golpe, el Corsa quedó cruzado en medio de la carretera. Aturdidas por el impacto, las dos amigas vieron salir del turismo que las había golpeado al exmarido de Yasmín con un cuchillo en la mano. El agresor se dirigió sin mediar palabra hacia Yasmín y le asestó una cuchillada a la altura de la clavícula.

«Cuando llegué vi a una mujer tumbada en el suelo y pensé que se trataba de un accidente de coche», cuenta Juan Pablo Urtizberea, un irunés de 48 años que circulaba en moto y se paró ante lo que a todas luces parecía una colisión. Cuando intentó acercarse hasta Yasmín para auxiliarla, el agresor se interpuso y le lanzó dos cuchilladas, una en el abdomen y otra en la espalda. «Me di cuenta cuando empecé a ver que me salía sangre», recuerda Urtizberea, que dos años después sigue sin olvidar lo ocurrido. «Lo recuerdo como si fuese una escena de una película; aún me duele no haber podido ayudar a Yasmín». Urtizberea se salvó porque el apuñalamiento tuvo lugar cerca del Hospital del Bidasoa. «El médico me dijo que si hubiese ocurrido en el alto de Gaintzurizketa hubiese llegado al hospital tieso porque perdí mucha sangre». Yasmín no tuvo tanta suerte. La puñalada le seccionó la fosa supraclavicular y se desangró sobre el asfalto. Ingresó en el centro sanitario prácticamente sin vida.

El juicio se celebrará a partir del próximo día 23 y eso ha hecho que la familia de la víctima haya declinado el ofrecimiento para dar su testimonio en esta información. La hija de Yasmín, Angie, sigue viviendo en Irun en compañía de su abuela. Quien sí ha accedido a recordar lo ocurrido ha sido Urtizberea, que recibió decenas de reconocimientos por su decidida intervención en auxilio de la agredida. «Volvería a hacer lo mismo», insiste el irunés, que desea también destacar el arrojo mostrado hace unas semanas por una paisana que evitó con su intervención que se consumase una violación. «¡Vaya narices las de esa mujer!», exclama sin poder ocultar su admiración.

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